Dejó mucho para evaluar la visita que este jueves hizo Alberto Fernández a Formosa. “Lo que necesita Insfrán es tiempo”, dijo en su discurso, sin mencionar la cuestión de los recursos. El caso es que Insfrán gobierna Formosa desde 1995. Sin interrupciones. Y lleva 33 años en el poder porque antes había sido vicegobernador otros 8. Desde entonces, disputó siete elecciones y fue reelecto en seis ocasiones. En 1999 reformó la constitución provincial y la embelleció con la reelección indefinida. Iconoclasta del poder, fue menemista con Menem; duhaldista con Duhalde; kirchnerista con Néstor y cristinista con Cristina. En los cuatro años de Cambiemos, Insfrán se llevó bastante bien con Macri, aunque no alcanzó a convertirse en macrista. Seguramente lo hubiera hecho si cambiemos hubiera sido reelegido. En estos momentos, el primer mandatario formoseño está ocupado deconstruyéndose albertista.
Formosa es una de las provincias más pobres del país y la tercera en la lista de las que reciben asignaciones por hijos detrás del Chaco y Santiago del Estero. Uno de cada dos chicos necesita el subsidio estatal para sobrevivir y 14 de cada 1.000 mueren. La mortalidad infantil allí es más alta que el promedio de la Argentina. El dato no sorprende porque el 47% de las familias vive en viviendas deficitarias: quiere decir que no tienen agua potable ni inodoros con descarga sanitaria. Y los que peor la pasan son los integrantes de los pueblos originarios. La mayoría del empleo en Formosa es estatal y el nivel de los salarios está entre los peores de la Argentina. Es la provincia que menos exporta del país y la mayoría de los jóvenes deciden emigrar en busca de un futuro que en su provincia no tienen. Pero ninguna de estas variables dramáticas ha impedido que Insfrán continúe ganando elecciones.
Alberto Fernández en su discurso llenó de elogios a Gildo Insfrán: «Es uno de los mejores políticos y seres humanos que conozco. Él no sabe todo lo que lo valoro, lo que lo respeto y lo que lo quiero. Será que el destino escribe que vamos a volver a poner de pie a Formosa. Durante cuatro años alguien se olvidó de Formosa, por eso venimos con Gildo a volver a poner de pie a Formosa”, como si el Gobernador de hace 4 años no hubiera sido el mismo. Se ve que a Gildo, el cuarto de siglo que lleva gobernando la provincia no le alcanzó para conseguir mejores estándares de vida.
Lo cierto y objetivo de toda esta visita es que Formosa no registra ningún tipo de circulación ni contagio de coronavirus, ese fue el dato destacable del discurso del Alberto. Aunque no era necesaria tanta miel para alinearse. Gildo sabe estar del lado del poder de turno y sabe que en el norte es el partícipe necesario para cualquier negociación política. Y el Alberto sabe que lo necesita para equilibrar junto al resto de los gobernadores la fortaleza política que Cristina consolida en el Congreso.

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