Lo requirió la fiscal penal de Derechos Humanos Verónica Simesen de Bielke. Además de Mamaní, se encuentran imputados otros cuatro policías de la comisaría de El Dorado, en Apolinario Saravia. 

 

El comisario Walter Omar Ezequiel Mamaní podría enfrentar un juicio de prosperar el pedido de la fiscal Verónica Simesen de Bielke al juzgado Civil, Comercial, Laboral y de Personas y Familia de Anta. Mamaní junto a otros cuatro policías, se encuentra imputado por los delitos de abuso de armas agravado, privación ilegítima de la libertad (dos hechos), falsedad ideológica (dos hechos) y vejaciones agravadas con fines de venganza.

El hecho por el que se lo imputa quedó registrado a las 4:32 am del 28 de junio pasado, cuando Mamaní junto a otros oficiales llegan hasta la casa de Luciano Diez para detenerlo. La excusa, como quedó plasmado en la contradenuncia, era que el muchacho había intentado atropellar a los efectivos y eludir un control policial. Más tarde se revelaría a través de la cámara de seguridad del NIDO de Apolinario Saravia, que el joven nunca incurrió en esa actitud y que los oficiales dispararon al aire al menos cuatro veces para amedrentarlo.

Días después se descubriría que el comisario había intentado, además, adulterar la patente del vehículo de Diez con la intención de inculparlo. A través de un video difundido por la familia de la víctima, también se puede observar cómo uno de los oficiales apoya sus manos en el capot de la camioneta, posiblemente para dejar las huellas digitales marcadas en la misma. 

El oficial Mamaní, hoy apartado de la fuerza, ostenta un pesado prontuario de causas irresueltas y actuaciones por demás dudosas. Fue nada menos que quien encontró los proyectiles con los que se asesinó a las francesas Cassandre y Houria en 2011, procedimiento que fue catalogado por el fallecido Nestor Piccolo como fraudulento y poco claro.

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