Por el lado izquierdo del arco ideológico, el epílogo está aún por escribirse. El Frente de Izquierda y de los Trabajadores irá efectivamente a las PASO del 6 de octubre para dirimir candidaturas, en medio de fuertes pronunciamientos cruzados. De momento, esta coalición es de todas cosas imaginables, pero lejos de la unidad.

Con tres fórmulas para dirimir fórmula para la Gobernación, al igual que otros cargos electivos, la tensión llegó en toda su intensidad a la luz pública. Este jueves, un sector del Partido Obrero –integrante de este espacio- denunció a la conducción tradicional por una aparente maniobra de división, sospechada de contar con auxilio del oficialismo U.

El sector que lleva como precandidatos a la Gobernación a Violeta Gil y Samuel Huerga expuso un “nuevo atropello de una minoría que decidió abandonar el Partido y que ahora, a través de otros partidos y de la intromisión del Estado, intenta imponerse a los mandatos de la militancia del PO”. Por medio de este pronunciamiento, esta fracción apuntó contra el diputado provincial Claudio Del Plá, la concejala Cristina Foffani y el ex legislador nacional Pablo López.

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Ambos dirigentes, explicaron que esta conducción tradicional se amparó en las filas del Partido de los Trabajadores Socialistas, desde donde consiguió armar oferta en solamente 4 municipios y tres departamentos, en contrate con las listas del PO que hilvanó boletas para cargos electivos de 9 municipios y 5 departamentos. Tanto Gil como Huerga alertaron que este intento de impugnación, detrás del que pretenden “ocultar a la población que estos se retiraron del PO para así poder usufructuar de una referencia política que han abandonado”.

 

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