Municipios acéfalos, oficinas vacías y escaso diálogo entre intendentes salientes y entrantes son algunas de las características de la transición en los municipios del interior salteño. 

Una de las características salientes de la elección del domingo pasado fue la derrota de una enorme cantidad de intendentes denominados «históricos», fundamentalmente de aquellos que no se alinearon al frente Sáenz Gobernador. Sin embargo, en algunos de los municipios donde hubo recambio de poder, la transición se está tornando bastante compleja.

En Santa Victoria Este, la derrota de Moisés Balderrama tras 16 años en el poder trajo algo de esperanza para los habitantes del municipio, aunque desde la oposición denuncian que por las noches se están retirando máquinas y elementos del edificio municipal. «No podemos saber si son herramientas propias o del municipio porque cada vez que pedimos informes para conocer el patrimonio de la municipalidad, los rechazaron», se queja Pedro Lozano, concejal de Santa Victoria Este.

En Pichanal, la situación es similar. El cuestionado Jalit perdió la intendencia luego de 16 años en manos del Dr. Sebastián Domínguez. El jefe comunal electo denunció que hay serias sospechas de que la gestión saliente dejará una comuna vacía. «Circulan rumores que están vaciando el municipio de mobiliarios y documentación», denunció.

En Campo Quijano, donde Manuel Cornejo también fue castigado en las urnas, nadie sabe quien está a cargo del municipio en este período de transición. Mientras los vecinos exigen la entrega de los terrenos sorteados en plena campaña electoral, las oficinas de la comuna están vacías y el concejo deliberante no puede sesionar por falta de miembros.

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