Por Franco Hessling

Resta un mes para que se trate en el Senado de la Nación el proyecto para incorporar el derecho al aborto en el sistema de salud pública argentina. Lo sucedido en Diputados, donde obtuvo media sanción, puso en alerta a los sectores que se oponen a esa ampliación de prerrogativas, principalmente aquellos donde tienen mayor influencia la iglesia católica y el pensamiento patriarcal, fenómenos tan afines como la birra y el faso, el río y el calor o los carbohidratos y el frío.

Se autodenominaron históricamente como pro-vida, aunque últimamente debieron hacer deslices sobre su nombre porque nada hacía suponer que quienes abogan por dar más derechos a las mujeres y cuerpos gestantes estuvieran en contra de la vida. Con mayor creatividad que cuando copiaron el ícono de la lucha a favor de la legalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), creando su propio pañuelo, celeste en vez de verde, los Pro-vida mutaron en protectores de «las dos vidas». En días más recientes, aun entre las y los dubitativos sobre el debate, empieza a resquebrajarse también este epígrafe, y queda expuesto lo que siempre se acusó desde la ola glauca: a esos grupos sólo les interesa la vida en potencia de los fetos, a los que gustan llamar «las y los que no tienen voz», algo tan cierto como que no tienen historia personal, vivencias, recuerdos, aprendizajes, logros, frustraciones, y todas esas otras dimensiones que complejizan la idea de vida más allá del parámetro puramente biológico. Las mujeres y cuerpos gestantes, sin dudas, sí reúnen esa amplia gama de conjunciones que podríamos llamar vida. Sólo la Real Academia Española, para nada aperturista ante las realidades múltiples, contempla dieciocho acepciones del vocablo «vida» en su edición del tricentenario, la más reciente.

Como se ve, la discusión en ese sentido es tan amplia como tangencial, de allí que el enfoque sobre el aborto se concentre en el derecho de los cuerpos gestantes antes que en la posición ante la vida. Están quienes pretenden perpetuar un régimen legal patriarcal que considera a las mujeres como hornos sin voluntad propia donde se cocinan las futuras generaciones, por lo tanto se niegan a reconocerles el derecho a interrumpir concepciones; y están quienes consideran que todes tienen soberanía sobre sus organismos, lo que incluiría la decisión de gestar o no, que nada tiene que ver con inhibirse a experimentar el sexo placentero, y sí se vincula con la imposibilidad de acceder de modo gratuito a educación sexual integral o a métodos anticonceptivos, tal como sucede actualmente en los intrincados sistemas de educación y salud pública de la provincia y el país.

El resultado de Diputados hizo que los sectores anti-derecho sacarán a relucir sus mejores cartas, las mismas que sosegaron los temblores en el Valle de Lerma hace varias centurias y que, también, a menudo le añaden culpa a las decisiones humanas que no son aprobadas por el Vaticano. La mejor jugadora de esos sectores últimamente tiene la virtud de participar para ese equipo sin obedecer abiertamente los imperativos de las nunciaturas y arquidiócesis papales. La Virgen del Cerro, si se suman todos los contingentes que asisten durante el año, cuenta con la mayor popularidad dentro del equipo clerical salteño, y está entre las figuras de más renombre a nivel nacional.

a esos grupos sólo les interesa la vida en potencia de los fetos, a los que gustan llamar «las y los que no tienen voz», algo tan cierto como que no tienen historia personal, vivencias, recuerdos, aprendizajes, logros, frustraciones. Las mujeres y cuerpos gestantes, sin dudas, sí reúnen esa amplia gama de conjunciones que podríamos llamar vida

Aunque las y los directores técnicos del seleccionado eclesial tienen cierta renuencia a dialogar con la imagen que reside en Tres Cerritos —a la cual consideran sin miramientos un culto pagano—, son conscientes que la batalla contra quienes buscan la ampliación de derechos será sin cuartel y, por lo tanto, que necesitan convocar a sus más rimbombantes figuras. Es un partido a todo o nada, si pierden podrían quedar afuera… de las decisiones de Gobierno, ya que la sanción de la IVE libre y gratuita sería un anclaje fuerte en el camino de separación entre la iglesia católica y el modelo de estado laico. Por eso, esta semana la subieron a un colectivo de larga distancia y la mandaron a Buenos Aires para que se sume a la concentración del plantel que peleará por conservar sin parche alguno el opresor régimen legal.

A la cancha

El culto en torno a la Virgen del Cerro ha ido incrementándose a raudales en los últimos años, a punto tal que el Gobierno de la Provincia pavimentó el camino hasta el lugar para que puedan llegar los colectivos de larga distancia que traen delegaciones de feligreses, y hasta colocó una garita policial a la entrada del lugar, confiriéndole mejores condiciones de infraestructura y seguridad que las que tienen los barrios de la zona sudeste de la capital. Y de la sudoeste. Y de la norte. Y un largo etcétera que recorre toda la provincia.

La arquidiócesis salteña, con Mario Cargnello a la cabeza, viene recibiendo reveses a manos del movimiento de mujeres y todes aquelles que pelean por un estado laico. Sin ir más lejos cabe subrayar la situación de la educación y prácticas de adoctrinamiento religioso en las escuelas públicas, que fueron inhibidas por la Corte Suprema de Justicia de la Nación a fines del año pasado. La convocatoria de la Virgen del Cerro para participar de la disputa nacional por el derecho al aborto —que tendrá un nuevo capítulo legislativo el próximo 8 de agosto— no hace más que demostrar otra vez que las internas en el catolicismo están más vivas que nunca, y que la institución legitimada por el Vaticano viene perdiendo adeptos y credibilidad con relación a otras expresiones fedatarias, como la plaza de turismo religioso que montó el matrimonio María Livia Galliano y Carlos Obeid.

cuando se trata de poner en diálogo la moral católica con el sistema de dominación patriarcal, no hay tantas diferencias entre les paganos y les oficiales. Lo cierto es que el enemigo en común —las “feminazis” y la ampliación de derechos— obliga a tomar posiciones más pragmáticas, dejando en un segundo plano las divergencias entre conservadores.

Este semanario ha hecho diversas investigaciones sobre cómo creció el negocio de Galliano y Obeid, desde el acceso a las cotizadas tierras en el fastuoso barrio Tres Cerritos hasta su vinculación con las empresas de turismo bonaerenses que hoy explotan la plaza religiosa. También ya se ha recabado información sobre las diferencias entre la sociedad marital y la curia salteña, enfatizando en una pericia psicológica nunca divulgada que pondría en tela de juicio la salud mental de María Livia, la intercesora de la Virgen.

Pero, cuando se trata de poner en diálogo la moral católica con el sistema de dominación patriarcal, no hay tantas diferencias entre les paganos y les oficiales. Aunque el protagonismo de la Virgen del Cerro, que fue noticia por viajar en un colectivo de línea con servicio semi-cama, también represente una acción de urgencia que en nada gratifica a los abades nacionales y sobre todo provinciales, que han venido recurriendo a negar a María Livia como legítima mensajera de las voluntades virginales. Lo cierto es que el enemigo en común —las “feminazis” y la ampliación de derechos— obliga a tomar posiciones más pragmáticas, dejando en un segundo plano las divergencias entre conservadores.

Mercaderes 

Como novedad a las investigaciones sobre el emprendimiento eclesial que ahora participará en el equipo papal, Cuarto Poder pudo saber que el afán de lucro y la avidez de negocios no se ciñe exclusivamente al matrimonio que montó el paseo religioso de la Virgen del Cerro (que emula el santuario de Lourdes), igual nombre que la concesionaria de vehículos que todavía tienen Carlos y María Livia. Los representantes de la última y estelar figura convocada al equipo eclesial argentino cuentan con un entorno de contadores además del “Pupa” Obeid.

Empecemos por el propio Pupa, quien además de su título de grado formó parte de una de las más resonantes cohortes de la Maestría en Administración de Empresas con especialidad en Administración Estratégica que se dictaba en la Escuela de Negocios de la Universidad Católica de Salta (Ucasal). A mediados de los 90 compartió aula, entre otros, con Humberto Dakak, parte del directorio de Masventas. La tesis con la que egresó se tituló Enfoque estratégico para el desarrollo de la producción de frutilla en la Provincia de Salta, la realizó en coautoría con Nelva Bagnasco y Mabel Las Heras, y fue dirigida por el ingeniero agrónomo Raúl Fiorentino, profesor emérito de la Ucasal.

El entorno de racionalidad económica que circunda los diálogos entre la Virgen y María Livia no se agota en Obeid, el propio hermano de la intercesora, único varón, también es Contador Público Nacional. Se trata de Miguel Marcial Bernardino Galliano, quien a su vez se habría unido en matrimonio con una colega. Esposo, hermano y cuñada, todes gente de finanzas. La última pieza que estructura el seleccionado papal está custodiada por los mismos que pretenden dejar la IVE en la clandestinidad pensando no sólo en la moral cristiana y la cultura patriarcal, sino también en el enorme negocio que representa ese mercado entre las sombras, al que acceden sólo las mujeres y cuerpos gestantes que cuentan con solvencia monetaria.