Al final, el gobierno salteño superó a Guillermo Moreno, quien había dicho que se podía  comer con $6 por día. En la provincia los comedores infantiles deben arreglárselas con menos de $5 pesos para dar algo de comer a las criaturas más carenciadas. (DOM)

El objetivo declarado del plan provincial de nutrición es “lograr un impacto social sostenido en el tiempo, asegurando el servicio de las prestaciones alimentarias adecuadas a los hábitos y pautas culturales de la población en edad escolar y priorizando aquellas escuelas con mayor vulnerabilidad socioeconómica, geográfica y alimentaria. Los destinatarios son los niños de 5 a 12 años que concurren a Establecimientos Educativos de gestión Estatal en la Provincia”.

Pero, según consta en el último informe de Auditoría sobre este Plan, difícilmente se consigan esos objetivos, cuando  hay instituciones que se las arreglan para alimentar a sus alumnos con $103 pesos por mes. Si los días hábiles son 21, eso significa un presupuesto de $4,90 pesos por beneficiario, si son 22, el presupuesto pasa a $ 4,68. En enero de 2011, la escuela albergue “Sagrado Corazón de Jesús” de  San Antonio de los Cobres recibió $ 5.651,25 para 55 chicos. La plata no es la misma para todas las instituciones. La escuela de jornada completa “7 de Mayo”, de Salar de Pocitos, recibió $825 para brindarle tres comidas a 18 chicos. Un presupuesto de $45,83 por chico: el milagro de comer con $2 por día.

En General Güemes, una escuela de “Jornada Simple con Almuerzo”, que recibió  $47 por mes para cada beneficiario, tuvo que rebuscárselas de esta manera: “La Directora informó por nota 25-04-11 que a partir 31-3-2011 se brindó el servicio de té con leche con ALIMENTOS DONADOS”, se puede leer en la auditoría, en la parte del último Anexo, que es donde en este caso está la información interesante. Es la única institución que declara esta necesidad, aunque uno se imagina que las demás terminaron haciendo lo mismo. En las escuelas donde no se brinda almuerzo, es decir que sólo se desayuna, el monto transferido promedio por alumno es de $11,40 por mes. Esto pasó en La Mora, Tartagal (Jornada Simple Con Refrigerio): en un mes pagaron para 718 chicos, $8.185,20.

El cambio no cambia

Un año atrás, Cuarto Poder analizó otra auditoría, que hacía una investigación similar sobre el período 2010. Allí observamos que gran parte de los fondos provienen del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Ese año, el gobierno nacional transfirió a la Provincia $16.432.311 en concepto de subsidio no reintegrable sujeto a rendición de cuentas. El Ministerio de Educación de Salta debía usar esa plata (y más) para ayudar a 28.800 niños (de entre 5 y 12 años) asistentes a 370 Establecimientos Educativos de la Provincia.

Esa auditoría ya mostraba que la composición de la Asistencia alimentaria por modalidad y el costo unitario por prestación era la siguiente: $0,80 para un desayuno; $2,10 para un almuerzo, que según el Ministerio consiste en “un plato principal, sopa ó postre y pan” y en el caso de los lugares donde hay Jornada Completa, el “desayuno normatizado o refrigerio tiene un costo de $ 0,65”. La auditoría sobre el período 2010 fue un poco más indiscreta que la del 2011. En aquella sí se ponía en el papel las estrategias de supervivencia de los distintos directores de las escuelas para alimentar a los chicos.

Por ejemplo, en la localidad de Pizcuno, donde la Escuela con su albergue, el centro de salud y una iglesia son las únicas edificaciones del paraje y la vivienda más cercana se encuentra a unas tres horas caminando entre las montañas, bueno allí el director decidió hacer una huertita para sacar al menos algunos vegetales: tenían producción propia de acelga, espinaca, lechuga, zanahoria. Esta escuela no suele recibir donaciones (a diferencia de otras que, sin esas donaciones de privados, realmente la pasarían muy mal). Un detalle casi anecdótico encontrado por los auditores: la escuela cuenta un freezer, que no puede ser utilizado por no ser suficiente la energía generada por los paneles solares. Otro detalle preocupante que se repite en varias escuelas del interior: “el agua es captada por la vertiente, se filtra pero no se determina su potabilidad”.

En la localidad de Olacapato la escuela es de adobe y techo de chapa, tiene 83 alumnos y han armado una huertita también: producen acelga, lechuga, papa y maíz del invernadero del establecimiento. La escuela recibe donaciones periódicamente de harina, azúcar y aceite. Un detalle particular detectado por los auditores: la escuela posee, además, un anafe industrial pero no puede ser utilizado debido a la falta de gas, pues la red de gas natural pasa a 100 mts. del establecimiento.

La situación de Pocitos es, a su manera, especial. Es un establecimiento educativo de una sola persona, es decir: la directora es también la docente, la que cocina, la que sirve la comida y la que lava todo. El problema grave se suscita cuando esta persona “se ausenta para efectuar los trámites que les exigen las Normas Vigentes: debe cerrar la escuela y ese día no dictar clases, lo que trae aparejado el cierre del comedor escolar”.

Esta escuela de Pocitos es la única que fue analizada por las dos auditorías. En la última, sobre 2011, no hay entrevistas, tan sólo números: la mujer recibió $ 825,50 para que coman, durante todo el mes 18 chicos. El presupuesto apenas superó los $2 pesos diarios.

Recordemos que en ese 2011, en el Hogar Escuela capitalino, la empresa que ganó la adjudicación para el comedor tuvo un presupuesto muy distinto: ganó la licitación diciendo que cobraría $14 por la prestación del desayuno, almuerzo, merienda y cena; pero apenas ganó reformuló la propuesta (adecuación de precios, dijeron) y pasaron a exigir $28 pesos diarios por chico. La empresa ganadora de la licitación estaba vinculada a una funcionaria provincial.

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