La situación no da para más. Las empresas ni siquiera consiguen el combustible suficiente para funcionar. Y el que consiguen, lo compran más caro. Los boletos ya superan a los de la Capital de Salta.

 

Esta semana se vivió un momento duro en varias provincias del interior: hubo un paro de colectivos que duró unas 12 horas, aunque había amagado para más. Para quienes no tienen un medio de transporte propio, esa mañana fue un caos: chicos sin clases, padres que tuvieron que romper el chanchito para pagar costosos remises o taxis para ir al trabajo,  etc. La protesta fue invisible en medios nacionales: como sólo había sido tomada por referentes de UTA de las provincias del interior, poco y nada importó en Buenos Aires y a los medios masivos.

Esa invisibilidad se reproduce en nuestra provincia: hay municipios del interior que la están pasando muy mal. 

La situación en el transporte de Pasajeros en el norte es grave por la falta de Gasoil. Las empresas consiguen al menudeo alrededor del 50% de lo que necesitan para prestar servicios y con un precio superior al del surtidor (terminan pagando un 26%).

Es por eso que en Tartagal, desde el 4 de marzo, el costo del boleto para el colectivo urbano de pasajeros es de 70 pesos. La suba fue aprobada por el Concejo Deliberante de Tartagal el pasado 11 de febrero y la ordenanza fue promulgada por el intendente desea localidad, Mario Mimessi. Lo peor es que todo indica que el bondi pasará a costar $90  en agosto, en ese municipio. 

En unos meses, tomarse un colectivo en Tartagal costará el doble que en Salta Capital. Y parte del motivo tiene que ver con la escasez de Gasoil.  

Empresarios plantean que, a la falta de los fondos acordados con el Estado Nacional, se suma la preocupación por el abastecimiento del gasoil y su aumento de precio: entre diciembre del año pasado y marzo último el incremento acumulado es de entre el 34% y el 52% según el tipo de combustible. Eso lleva a las prestadoras a tener que abonar un precio que «supera en un 10% aquel al que las estaciones de servicios venden al público», lo que implica $1486 millones «sin compensación de ninguna especie».

En Tartagal -y otros municipios del Norte de Salta-, las empresas venían pagando $ 110,50 el litro de gasoil a granel; luego pasaron a pagar $114 el litro y podían comprar por equipo de 36.000 litros; pero hace tres semanas empezaron a venderles de a 5.000, 3.000 litros, siempre entregando de a poco y siempre a un precio mayor. Hoy cobran $145 a granel y no se consigue en cantidad, no hay certezas de entrega.

La única manera de abastecimiento además de los pocos litros a granel que consiguen es llevar los coches a las estaciones de servicio y esperar para cargar, con un cupo (depende de la disponibilidad) de 100 a 150 litros por coche. Si bien algunas tienen mejor provisión de combustibles que otras, el pronóstico es desesperante, si sigue así apenas van a poder conseguir un 50% del combustible necesario para prestar los servicios asignados.

Los empresarios del Norte tienen otro problema: solamente les subsidian $52 por litro, en contraposición a Saeta que subsidia el 100%.

Muchos de esos subsidios, que debe enviar Nación, ni siquiera llegan a estos empresarios. El encargado de la empresa de colectivos urbanos “13 de Junio”, Víctor Hugo Belmont, se quejó, a fines de febrero, que pedían un mayor aumento: “El Concejo ha hecho lo que debía hacer, que es actualizar la tarifa. No en el monto que pedíamos, porque nosotros pedimos $90 a partir de ahora, ya que en el medio hubo un incremento de combustible que lamentablemente deja desactualizada la nueva tarifa” dijo. Belmont también sostuvo que su empresa dejó de percibir el subsidio nacional del Ministerio de Transporte de la Nación, que era de 3 millones de pesos, según los últimos giros que registraron desde la empresa. “Por la información que tengo, es porque Nación no giró los fondos”, dijo y sumó que “no alcanza para cubrir los costos de gasoil”.