Las personas trans conmemoraron el 31 de marzo del día de la visibilidad trans donde siguen pidiendo por una vida de derechos en la sociedad. La cuarentena obligatoria, modifico y dificulta la vida de las personas trans de Salta colocándolas en una situación de doble vulnerabilidad. (Por Guadalupe Macedo)

Ser trans en la sociedad salteña es una vida llena de discriminación, violencia quedando limitada en el acceso a los derechos humanos. Vivir y transitar la ciudad es una imposibilidad que tienen estas personas porque al hacerlo son violentadas, agredidas y judicializadas por su elección de vida. “Las travestis vivimos en estado de sitio todos los días. La rutinaria persecución policial, el no poder circular libremente por las calles porque portamos una identidad subversiva, y el carecer de derechos consagrados para todos los ciudadanos convierten la vida de las travestis en un Estado de sitio permanente” afirma Lohana Berkins una referente del movimiento trans en Argentina en uno de sus libros.

La pandemia llevo a que la sociedad se recluyera en su casa, limitando los espacios en donde transitar y los horarios para hacerlo, una constante en la vida de las personas trans. “La población trans en salta está constantemente sitiada, en cuarentena y es puesta bajo sospecha. Esta  observada, tiene restricciones para movilizarse en los espacios públicos y no tiene los mismos derechos para circular dentro de la ciudad» comentó Marce Butierrez investigadora Trans de la Facultad de Humanidades de la UNSa.

Estar recluidas en el hogar es una constante para las mujeres y los varones trans, pero la cuarentena llevo a que muchos de los trabajos que realizaban se vean suspendidos por lo que no cuentan con recursos para poder solventar sus necesidades básicas. Hay que recordar que las mujeres y varones trans en un gran porcentaje no cuenta con trabajos en blanco, en general solo el 1% de las personas trans trabajan en el estado según la agencia presentes. Un informe de la Fundación Huésped y la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de la Argentina (ATTTA), seis de cada 10 ejercen prostitución, el 87% comenzaron antes de cumplir 19 años y el 87% la dejarían si tuviesen otra posibilidad. Sólo el 18% de las personas travestis y trans tuvieron acceso a trabajos formales.

Por lo que en la provincia de salta la mayor parte del colectivo trabaja de manera autónoma, como peluquera, modista, en algún comercio propio o es trabajadora sexual. Por la situación social actual, la vida se modificó generando una inestabilidad económica, social y emocional. El colectivo se está organizando a través de colectas solidarias y con la ayuda de las organizaciones se logró re empadronar a las personas trans a través del programa “Hacemos Futuro” comento Marce Butierrez se propone desde el estado nacional el pago de un bono. Desde el estado provincial no se efectivizaron medidas para paliar la situación de las personas trans, pero desde lo municipal se entregaron módulos alimentarios. “Es difícil cuando los municipios y las provincias no tienen un área de específica trabajar sobre diversidad, por lo que no tienen un conocimiento acabado sobre la diversidad” reflexiono Butierrez.

Otra vez la salud los excluye

“La política sanitaria que se está implementando está orientada a cuestiones biológicas y epidemiológicas, pensando en un sujeto que no está explicito pero si tácitamente expresado.  Es un sujeto blanco, heterosexual, de clase media, que tiene una familia a la cual cuidar y en la cual apoyarse y está obviando a una multiplicidad de sujetos y a una multiplicidad de realidades” analiza Butierrez.  Las políticas sanitarias en estos tiempos excluyen los cuerpos disidentes ya que priorizan solo la cuestión biologisista dejando de lado condicionamientos sociales, culturales y económicos de cada sujeto.

“Me parece que después de los muchos avances que hicieron las militancias feministas y trans feministas por arribar por un concepto de salud integral que abarca no solo lo biológico, sino también lo psicológico, lo económico y lo emocional, se está retornando a este discurso tan biomédico, en donde aplaudir a la medicina se ha vuelto casi un rito. Donde hay tantos aspecto de nuestra emocionalidad, nuestras ansiedades, nuestros miedos,  incertidumbres, nuestros deseos que se han dejado de lado. Me parece que está bueno volver la mirada a eso porque son cuestiones elementales y fundamentales” Cuestiona Butierrez.

Según la investigadora este modelo de salud: “desecha, menosprecia o menoscaba cuestiones que son importantes como por ejemplo: como manejamos las emociones ante esta epidemia, como manejamos nuestros  vínculos, nuestra soledad, la ansiedad, la  incertidumbre y nuestros proyectos personales, es una reflexión que hay que hacer y a las travestis nos toca muy de cerca porque no somos ese sujeto de las políticas sanitarias que se está implementando, somos otra vez las otras de siempre”.

Nuevas formas de Hacer política

El actual estado de cuarentena obligatoria llevo a activar nuevas maneras de hacer política. Muchas formas que entes eran menospreciada y criticadas por no poner el cuerpo en el territorio hoy cobraron importancia. El activismo en redes,  permitieron dar visibilidad al  día de la visibilidad trans. “Esta cuarentena nos pone frente a nuevas formas de hacer y pensar la política y lo político. Lo político está nuevamente centrado en crear comunidad, en el encuentro y el cuidado entre nosotras y también de visibilizar a través de ciertas herramientas que no son tan corpóreas” afirmó Marce Butierrez.

Estas nuevas coyunturas, implican nuevas formas de estar juntos, implica pensar estrategias desde la creatividad y la imaginación para poder ser visibles aunque no sea posible estar dando lucha en la trinchera de la calle. Son tiempos en los que se debe poner en primera instancia la solidaridad, la sororidad y la compañía poniendo como eje primordial el cuidado de la vida.

 

 

 

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