La Liga Salteña de bingos se prepara para ampliar el negocio y convertirse en un jugador del sector Inmobiliario. Los  cuestionamientos crecen y la gestión de Sergio Chibán vuelve a estar en la mira: su actividad dirigencial se confunde con su desenvolvimiento particular. (NB)

Corren tiempos pandémicos y la reconversión de actividades es una variable a la que han sido arrojados muchos actores económicos de distinta naturaleza y escala. Sin fútbol, pero con una gran predisposición para los negocios, la liga salteña de bingos se perfila a una mutación de características multirubro. La reforma impulsada por su presidente Sergio Chibán, plantea incorporar en el estatuto la posibilidad de: vender inmuebles, hipotecarlos, solicitar créditos, girar en descubierto, crear unidades autárquicas, asociarse con entidades financieras, entre otras actividades comerciales absolutamente incompatibles con el espíritu de la entidad.

En línea con las decisiones adoptadas por la dirigencia de la liga en los últimos años, ya no se trata de gestionar recursos, asistencia y bregar por el engrandecimiento de los clubes. Lo que alguna vez fue una institución abocada de lleno a la práctica del fútbol, podría convertirse en un prosaico buró de operaciones mercantiles, inmobiliarias y especulativas.

El artículo 1 del Estatuto actual, e incluso, el proyectado en la reforma que ha encarado la última Asamblea; declara que la Liga Salteña de Fútbol es una entidad sin fines de lucro. La definición entra en absoluta contradicción con la proposición de modificar el art. 18, inciso n, que faculta a la entidad a “realizar operaciones de venta y permuta de inmuebles e hipotecarlos”.

Esto se suma a la ampliación del nuevo art. 38, inciso t) que habilita al Comité Ejecutivo a: ”crear y/o asociarse con sociedades financieras o con unidades operativas económicas como (…) entidades de capitalización y ahorro”. En la misma sintonía, se encuentra el ya aprobado, inciso s) del art. 38, que autoriza a: «solicitar préstamos bancarios y/o realizar operaciones en descubierto en las cuentas corrientes de la Liga Salteña de Fútbol (…) con oportuna rendición de cuentas a la Asamblea». En suma, esas “cuentas” deberán rendirse una vez al año y mucho tiempo después de todas las operatorias bancarias que decida hacer el Comité Ejecutivo, lo que contraviene los más elementales criterios de transparencia contable.

Los planteos fueron recopilados por el club Gimnasia y Tiro en un detallado comunicado que, entre otras cosas, tuvo como objeto denunciar la exclusión del club de la última asamblea virtual celebrada a comienzos de mes. «Fuimos desconectados por personas ajenas al Club -luego de permanecer durante una hora y cuarenta minutos en la Asamblea Ordinaria precedente y durante la Asamblea Extraordinaria-, y justo cuando debíamos expresar nuestra categórica oposición a la reforma de los Estatutos, oposición que ya le había sido adelantada lealmente y de buena fe, el día anterior, al presidente de la Liga Salteña de Fútbol», expresó oportunamente el presidente del club Marcelo Mentesana.

Las explicaciones oficiales no tardaron en llegar y en su descargo, la liga adujo que “la desconexión fue culpa del Club”. Amparado en el leitmotiv de que «la liga representa a 20 clubes y no sólo a los tres más grandes», el presidente Sergio Chibán se desentendió de las graves acusaciones. Para el dirigente albo, no obstante, el acto de censura no puede separarse de la posición de la institución frente a las modificaciones estatutarias.

Los interrogantes y preocupaciones de la dirigencia se fundamentan en un hecho incuestionable: el rubro inmobiliario-hotelero parece sentarle muy bien al empresario y presidente de la liga Sergio Chibán, a tal punto que su actividad dirigencial suele confundirse con su desenvolvimiento particular. La operación por excelencia, aquella que suele citar Chibán cada vez que puede como un ejemplo de su gestión, fue la construcción del hotel y canchas de la liga en la Circunvalación Oeste entre 2009 y 2011. Para adquirirlo, explica el presidente, fue necesario canjear algunos terrenos de la liga, aunque los fondos se obtuvieron de la recaudación de un sólo bingo, sumado a las contribuciones del gobierno provincial.

Sobre este último punto, Chibán entiende mucho, puesto que su cercanía a la dirigencia política le permitió hacerse de fondos públicos y otros beneficios con relativa facilidad. En 2014, el gobierno de Juan Manuel Urtubey cedió en comodato unas 24 hectáreas a instituciones deportivas, de las cuales la Liga Salteña de Fútbol ligó seis. El predio está ubicado detrás de las 74 hectáreas del Parque del Bicentenario.

En el complejo hotelero, en tanto, son pocos los clubes locales que pueden hospedarse. Para tener una categoría de tres estrellas y encontrarse en una zona periférica, nadie se explica cómo es que las tarifas del alojamiento, en ocasiones, se parecen a las del Sheraton. En la residencia futbolística no le perdonaron ni a los repatriados que llegaron en la primera etapa de la pandemia a la provincia.

Inmobiliaria Libertad SA

En el listado de posibles operaciones futuras asoman algunas que involucran al histórico Club Libertad y su dirigencia. Con 119 años de existencia, Libertad es el Club más antiguo del norte argentino, el séptimo a nivel nacional y el noveno de América del Sur. Sin embargo, atrás parecen haber quedado los ideales anarquistas que forjaron el nacimiento del club en 1901. Atornillado hace 23 años en el cargo, el presidente de la institución Héctor Assef, hizo del club un receptáculo de negocios y operaciones inmobiliarias, en la mayoría de los casos, reñidas con la ley.

De estrecha cercanía al presidente de la Liga Salteña de Fútbol, Assef estuvo vinculado en 2016 al polémico intento de vender el predio para la realización de un emprendimiento hotelero. La presión de los socios hizo retroceder el proyecto, aunque otras operaciones ya se habían concretado para entonces, como el alquiler de una porción del predio para la instalación de un albergue transitorio. Sobre Assef recaen dos causas penales por administración fraudulenta y denuncias por trata de personas.

También los santos

Poco antes de realizarse la asamblea en la que fueron excluidos los representantes albos, el expresidente antoniano y opositor ferviente del chibanismo, Rubén González, salió al cruce de la dirigencia liguista. En primer lugar, arremetió contra lo que consideró un intento de la Comisión Directiva por «perpetuarse» en el poder, refiriéndose al adelantamiento de las elecciones en casi un año. Los fundamentos de la iniciativa son todavía un misterio, aunque nadie duda que los integrantes de la actual conducción serían los únicos beneficiados.

En segunda instancia, González se mostró dispuesto a ir a fondo en su pedido de detalles sobre los estados contables de 2019, donde se expliquen los egresos generados con recursos del Bingo de la Liga por $101.090.068,13 y del Hotel de la Liga por $ 4.517.298,35. “Estamos presentando las pruebas necesarias para realmente imputarlos por la responsabilidad que les corresponde a cada uno de ellos por la firma de los balances y todo lo que han hecho en estos últimos 15 años”, resumió.

 

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