Ayer el secretario de Tránsito y Seguridad Vial de la Municipalidad, Carlos Carusso, intentó darle alguna explicación a los constantes accidentes de tránsito “son una cuestión cultural”, dijo y mientras lo hacía 80 infracciones de tránsito eran registradas en el lapso de una hora en el mismo lugar donde fallecieron los dos jóvenes por exceso de velocidad.
En la ruta entre Capital y San Lorenzo se registraron, entre junio y agosto, 10.200 infracciones por exceso de velocidad, este es un indicador a tener en cuenta si es que se concuerda con las declaraciones de Carusso, quien en su reunión con los vecinos de la zona del La Almudena y El Tipal, alrededor de las 20 horas, mencionó que “ninguna de las medidas de seguridad serán eficaces si alguien decide sobrepasar sistemáticamente los límites lógicos y razonables para conducir un auto, sea o no de alta gama, una moto, un camión y hasta una bicicleta”, a pesar de que esta generalización de los vehículos que circulan por la ciudad puede ser algo extraña, porque una bicicleta no implica la misma peligrosidad que una camioneta Amarok. Pero hay que comprender que el secretario estaba en un aprieto intentando dar explicaciones del por qué se registran tantos accidentes, para ello poco faltó para que apelara al darwinismo social para zafar. “Se trata de una cuestión cultural en la que tiene que trabajar toda la sociedad, cada uno en su ámbito de responsabilidad; los funcionarios tenemos que acentuar en prevención y controles, la familia debe tomar conciencia sobre la vida y ajustar la conducta a un mínimo esperable para la convivencia”.
Respecto a la posibilidad de modificar la encrucijada construida para el ingreso a esos barrios, mencionó que se implementarán las bandas sonoras reductoras de velocidad sobre la cinta asfáltica, además de incrementar el sistema de señalización mediante la puesta en funcionamiento de más semáforos.
Mientras tanto todos seguimos pisteando como Schumacher.