No son bienaventurados los pobres

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Macri recibió ayer a la cúpula de la Iglesia encabezada por José María Arancedo. Desde Presidencia aseguraron que “no hubo reclamos”, pero los obispos dijeron que hicieron planteos sobre los niveles de pobreza.

Mauricio Macri recibió ayer en Olivos a las máximas autoridades de la Iglesia Católica, quienes además de adelantarle una copia de un documento con interpretaciones sobre la realidad del país que harán público hoy, le hicieron planteos en torno a “la situación social y los niveles de pobreza, que preocupan”, según comunicó oficialmente la Conferencia Episcopal Argentina tras la reunión. El Gobierno, sin embargo, prefirió omitir ese detalle del encuentro y se limitó a informar que durante el encuentro “no hubo reclamos ni expresiones de preocupaciones de ningún tipo”.

La de ayer fue la segunda reunión de Macri con la cúpula de la Iglesia desde que asumió como presidente y surgió a partir de la inquietud de los obispos por entregarle “de cortesía” el documento que darán a conocer hoy, antes que a la prensa. El documento se titula “El Bicentenario. Tiempo para el encuentro fraterno de los Argentinos” y, según dejaron trascender desde el Episcopado, fue entregado como cortesía a Macri para evitar que su contenido –al parecer, crítico con la situación económica y a tono con los datos sobre la pobreza difundidos hace un mes por el observatorio de Deuda Social de la UCA– no genere rispideces entre ambas partes.

El Gobierno informó por su parte que durante el encuentro “el jefe de Estado y los prelados dialogaron sobre la situación del país y coincidieron en la necesidad de unir a los argentinos y de trabajar en conjunto por la educación y la generación de empleo de calidad”. En su comunicado posterior al encuentro, la Iglesia no hizo mención alguna al tratamiento de “la unidad de los argentinos”, y optó por remarcar que el diálogo se basó “en la situación social y la necesidad de ir reduciendo los niveles de pobreza”, que son “los principales temas que plantea el documento y una inquietud constante del Episcopado en el contexto de actualidad”.

Macri recibió el documento de manos de José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, quien llegó a Olivos acompañado por el arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, y Carlo Malfa, obispo de Chascomús. Si bien los obispos dejaron en claro su espíritu de “colaboración” con el Gobierno, el propio Arancedo manifestó un mes atrás que el aumento de la pobreza que difundió la UCA se debe a que “hay un ajuste”.

Fuente: Página 12