Simón Padrós y Pamela Calletti inventaron la gallina de los huevos de oro. Con un decreto hicieron que la Fiscalía de Estado intervenga en  los juicios de organismos públicos y desembarcaron en la DGR por los codiciados honorarios que hasta ahora se llevaba el grupo de Horacio Aguilar. El invento reditúa $1.000.000 anual. (DOM)

Una de los principales problemas de este gobierno fue y sigue siendo la falta de gestión, que puede tener distintos motivos, pero la principal es que el Frente conformado en 2007 nunca ha conseguido unificarse y las partes mantienen, desde ese año, una constante lucha por el control del poder. No nos referimos solamente a los partidos que están o alguna vez estuvieron dentro y que pasaron y pasan más tiempo evitando boicots que construyendo, sino a los grupos casi secretos que parecen conformar la mesa chica, que aconseja (y muchas veces traza) las directivas a seguir por Juan Manuel Urtubey. Hay, no se puede negar, diferencias ideológicas; pero en general las luchas tienen un mismo fin: el dinero.

En 2007, el grupo vinculado al estudio de Horacio Aguilar desembarcó en la Dirección General de Rentas con un equipo de abogados que se sumaron a los que ya trabajaban ahí. El objetivo de los Aguilar boys: copar la industria de los juicios. Rentas mantiene una gran cantidad de juicios por distintas razones de operatividad (esto es normal) y lo que Aguilar vio ahí fue la cantidad de dinero en honorarios que podían llevarse sus letrados.

Pero en esta lucha de poder, durante el 2012, el grupo de Horacio Aguilar recibió un golpe: el entonces Fiscal de Estado, Simón Padrós, y Cintia Pamela Calletti, hoy Ministra de Justicia, decidieron quedarse con ese negocio. El triunfo de estos dos sólo se puede explicarse por un poderoso respaldo: forman parte del otro grupo de poder tras bambalinas que comanda Rodolfo Urtubey (padre).

Decreto
La necesidad de Poder suele generar creatividad en individuos que no se caracterizan por poseer ese rasgo más vinculado a los artistas: en 2012 el entonces fiscal de Estado, Ramiro Simón Padrós, tuvo una idea millonaria: armar un decreto a través del cual los organismos del estado debían tener el Patrocinio Letrado del Fiscal de Estado, generando el cobro de honorarios por todos los juicios en que la provincia fuera parte. El decreto 935/12 excluye solamente a un organismo, la Dirección General de Rentas; pero como este es el lugar donde se tramitan los juicios más importantes, Simón Padrós no tuvo ningún problema en desembarcar ahí por la fuerza. Es así que empezó con las industrias de los juicios y lo más importante, los honorarios que cobran en cado uno de ellos en forma rapidísima.

Comenzó en julio de 2012: cada juicio aparecía con la firma de Simón Padrós, Fiscal de Estado, y con el patrocinio letrado de Pamela Calletti. Juicios de 100 mil pesos, de 500 mil, de 1 millón y Padrós y Calletti se llevaron mínimo el 20% de honorarios, porque si el juicio avanza etapas los honorarios se van incrementando. Todo ello sólo por firmar un escrito.

La recaudación de Calletti y Padrós se calcula en un millón de pesos en un año.
El Decreto 935/2012 explica que los casos comprendidos para la intervención de la Fiscalía serían, únicamente, los de “relevancia institucional”, es decir juicios por montos importantes, montos que puedan comprometer las arcas del Estado: de 100 mil para arriba, indica el decreto. Sin embargo, Padrós y Calletti se interesaron también en la repartición de las migajas y cumplieron con su cometido: ir por todo.  “Todo”, en este caso, incluye a juicios de 10 mil pesos, 15 mil, etc.

El artículo 3º del decreto dice: “exclúyase de lo dispuesto en los artículos precedentes a los procesos en los que sea parte la Dirección General de Rentas y a los demás juicios relacionados con el régimen de asistencia instituido por la Ley Nº 6891, salvo cuando mediare resolución fundada que aconsejare la intervención de la Fiscalía de Estado dictada por su titular en cada caso concreto.” A pesar de ello, y si de imponerse se trata, sin importar las normas legales, el dúo dinámico de Padrós/Calletti, luego de actuar en contra de un decreto firmado por el propio gobernador de la provincia (el cual todavía se encuentra vigente), en diciembre de 2013, ambos fueron recompensados: Padrós se convirtió en el nuevo Secretario de la Gobernación y Calletti en Ministra de Justicia.

La sucesora de Padrós, Mónica Beatriz Lionetto, no ha modificado el modus operandi y todos creen que el dúo dinámico sigue moviendo los hilos de la fiscalía recaudadora.

El Origen

Si nunca falta el que duda de la calidad educativa de la Universidad Católica de Salta, lo incuestionable es que en esas aulas un alumno obtiene algo más importante que la formación académica: los contactos.

Hubo un caso de un estudiante de derecho que sustrajo una bolilla para que fuera imposible que saliera sorteada esa unidad que no había ni leído y eso no impidió que años más tarde se convirtiera en juez de la provincia. Con mayor razón, Pamela Calletti, de una inteligencia superior a aquel que metió la mano en el bolillero, supo abrirse su camino.

El momento gozne en la vida de Calletti es cuando tiene como profesor en la Cátedra de Derecho Político a Rodolfo J. Urtubey, padre del gobernador. En esto Calletti fue inteligentísima: algunos de sus compañeros eran potenciales contactos importantes; ese profesor, en cambio, era el gran contacto. Se convirtió, rauda, en su ayudante. Desde 1999 hasta diciembre de 2003 fue ayudante alumna ad honorem de esta cátedra; desde 2004 ya tuvo un sueldo como “Ayudante Docente”.

Después siguió una especialización en Derecho Administrativo en la Universidad Austral, centro de estudios fundado por el Opus Dei. En la Salta “U” la ecuación es la siguiente: contactos + apellidos + ultracatolicismo = cargo importante en el estado. Se podría incluir la inteligencia en el lado izquierdo de la fórmula, pero sobrados ministros han demostrado que no es una variante de peso ni para llegar ni para conservar el cargo. Incluso en este caso tiene poco que ver: no fue su inteligencia, ni los cursos de posgrado, sino el aval de Rodolfo Urtubey lo que definió su ingreso a la fiscalía de Estado.

Gente como uno

La consolidación del poderoso grupo fue lenta pero inexorable y ya fue reseñada por este medio. Una pieza clave del mismo es Simón Padrós: secretario Legal y Técnico de Urtubey hasta agosto de 2011; luego Fiscal de Estado entre agosto y junio del 2013, periodo de tiempo en el que operó la firma del decreto que le permitió dar un duro golpe a dos sectores poderosos del gobierno provincial actual: al del director de Rentas Diego Dorigato que responde a Carlos Parodi; y al de Horacio Aguilar que sin cargos públicos digita a ministros como Sylvester. Desde junio del 2013, Padrós se convierte en secretario General de la Gobernación, cargo cuyo objetivo fundamental es el de encontrar los argumentos jurídicos para respaldar las decisiones políticas del Gobierno.

Simón Padrós, sin embargo, no sólo protagonizó un ascenso meteórico. También puede presumir de tener gente suya en el gabinete: César Mariano Ovejero y Pamela Calletti. El primero sobrevivió a los cambios de gabinete efectuados en el 2013 por Urtubey. Calletti, en cambio, fue una de las sorpresas al acceder al Ministerio de Justicia. Sobre ellos, una nota de Daniel Avalos de diciembre de 2013 decía: “Los jóvenes tienen una larga lista de coincidencias con Simón Padrós: son abogados, egresaron de la Universidad Católica de Salta, accedieron a becas de especialización en el extranjero a través de importantes y elitistas fundaciones, se especializaron en Derecho Administrativo en la Universidad Austral entre los años 2006 y 2007 y trabajaron junto a Simón Padrós mientras este ocupaba cargos importantes del estado provincial. Con Mariano Ovejero, por ejemplo, compartieron puestos en la Fiscalía de Estado durante el romerismo y también en la Secretaría Legal y Técnica “U”, cuando el primero la conducía y el segundo asesoraba. En el caso de Pamela Calletti, fue la Coordinadora de la Fiscalía cuando Simón Padrós la ocupaba y siguieron juntos cuando este asumió en la Secretaría de la Gobernación y Calletti mantuvo el cargo de Consultora Jurídica de la misma. Hoy los tres ocupan el gabinete, aunque varios aseguran que el padrino de todos es Rodolfo Urtubey padre quien, siendo Juez de la Corte salteña, hizo de Simón Padrós y Pablo López Viñals dos fieles discípulos: el primero, en Derecho Administrativo y el segundo, en Derecho Penal. El papá del Gobernador, recordémoslo, posee una visión de las cosas en donde jueces garantistas de la Corte Suprema de la Nación, como Raúl Eugenio Zaffaroni, son considerados demonios a combatir”. Habría que sumar a esos comentarios el siguiente: religión y dinero van de la mano.

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