La necesidad del PJ de aunar fuerzas para disputar la capital provincial de cara al 2015 y el taliban-urtubeicismo de los Posadas, confluyeron para que el Frente Plural vuelva a ser auxiliado por un Grand Bourg que designó a su principal referente al frente del cuestionado IPV. (Gonzalo Teruel)

El año pasado pareció marcar el final del Frente Plural. Los horribles resultados obtenidos en las elecciones legislativas provinciales y nacionales parecían acercar a un abrupto final la aventura iniciada unos años atrás por algunos autodenominados “Radicales U”.

En las elecciones nacionales, el Frente Plural decidió no llevar candidato a senador y avalar la candidatura de Rodolfo Urtubey y para diputado jugó una de sus mejores cartas: el ex ministro de Turismo, Federico Posadas. El resultado fue malo y Fede obtuvo menos del 3% de los votos, muy lejos del 20% de Guillermo Durand Cornejo del Partido Conservador y del virtual empate técnico -en 19%- entre Evita Isa del PJ y Pablo López del Partido Obrero. El Posadas mayor sólo terminó por encima de Cecilia Gómez y Pablo Viel pero por debajo, incluso, de José Ibarra.

En el escenario provincial la cosa no fue mejor. Matías Posadas quedó muy lejos de llegar al Senado y sumó apenas el 4,5% de los sufragios a gran distancia de Gabriela Cerrano del PO y Gustavo Sáenz del PJ que lograron 27% y 22%, respectivamente. El otro Matías, Assennato, tampoco tuvo una buena elección y sólo superó a Virginia Cornejo del PPS, a Sergio Ballesteros del MST y a “Uluncha” Saravia que representó vaya uno a saber a qué partido. El peor resultado, no obstante, lo tuvo Zulma Pedraza que no pudo renovar su banca en el Concejo Deliberante. El único que salvó la ropa del Frente Plural en 2013 fue el joven dirigente del sur provincial Emanuel Sierra que consiguió una diputación por Metán.

El Frente Plural estaba a punto de fenecer pero algo cambió en las últimas semanas y de no tener nada pasó a ocupar, de nuevo, algunos espacios gubernamentales. Esta semana, Matías Posadas fue convocado de urgencia por el gobernador Juan Urtubey para que se haga cargo de la intervención en el Instituto Provincial de la Vivienda después de las últimas e insoportables denuncias de corrupción de Fernando Alessanco y sus antecesores. Deja su banca en la Legislatura en manos de Betty Daniela Gil y salta al Ejecutivo.

La designación de Posadas en el IPV llegó una semana después de la convocatoria del intendente Miguel Isa, Diálogo por Salta mediante, a Zulma Pedraza para que se sume al Ejecutivo Municipal como subsecretaria de Deportes y Recreación. Un tiempo antes, a finales de marzo, Matías Assenato había sido beneficiado con la creación de un despacho: el Programa Accesibilidad a la Gestión de Gobierno dependiente de la secretaría de Relaciones Institucionales del ministerio de Gobierno.

Leiva

La pregunta obvia de por qué Urtubey e Isa rescataron al Frente Plural tiene un par de posibles respuestas. En el primer caso porque la lealtad -para algunos obsecuencia- de Posadas y compañía se mantuvo pese al fracaso electoral y porque aquellos pocos votos nacionales sirvieron para que Rodolfo se impusiera a Juan Carlos Romero. No menos importante resultan las ecuaciones de una parte importante del PJ que siente que la capital provincial está de por sí perdida y lo mejor es sumar a todos los actores posibles para al menos salvar la ropa. En el caso de Isa, finalmente, porque el intendente quiere sumar a todos los dirigentes posibles en su proyecto provincial.

“Nuestros votitos lo hicieron ganar al Tolo”, decían en octubre desde el Frente Plural. A continuación, hicieron militancia 2.0 y ahora tienen su premio. Se guardan una carta más para el futuro: el sello partidario. Aunque no lo expliciten, sueñan con que Urtubey desista de participar en la interna nacional del PJ y que sea candidato por fuera de la estructura peronista con el partido que Matías Posadas fundó en Salta e integra el armado que el subsecretario General de la Presidencia, Gustavo López, construye desde hace años.