Luego de hondas lamentaciones, hechos vandálicos no aclarados, infantes de 10 como auténticos rapaces y malas nuevas para el erario público, la empresa SAETA mandó a confeccionar nuevos pliegos de licitación. Según las excusas de la firma estatal, se necesitan más cámaras para vigilar el paso de los colectivos. Aún no se sabe si colocadas sobre el espejo retrovisor o detrás de la puerta retráctil trasera. Es lo de menos.
Lo prioritario es definir las condiciones para la adquisición de estos aparatos para registro de imágenes y colocarlos donde sea, pero cuanto antes, y así se garantizará la salvaguarda de choferes y pasajeros. Al día de hoy, los conductores cuentan con botones antipánico, cámaras de seguridad, una unidad de Gestión de flota y la protección policial.
Fue la activación de este dispositivo de emergencia al que el titular de SAETA, Claudio Mohr, describió pomposamente que “el protocolo funcionó bien”. Así lo consideró en alusión al vidrio roto el miércoles a un coche del corredor 7 en barrio Solidaridad, hecho por el cual recayó la sospecha policial en un grupo de niños de apenas 10 años. Ante lo cual, el representante sólo aconsejó que los padres controlen a sus hijos, a fin de evitar que suceda algo más grave.

Una operación a como dé lugar

“No se van a tomar medidas de restricción de servicio», le aseguró este viernes Mohr a los colegas de El Tribuno. Un poco por la fuerte presunción que el hecho en zona sudeste de la ciudad pudo haber sido una simple travesura, otro por los airados reclamos que una medida de esa naturaleza generó en la región norte de Salta. O tal vez porque una baja en las frecuencias nocturnas no es el marco adecuado al pedir nuevas licitaciones.
Una semana atrás, SAETA expuso ante autoridades policiales cuatro ataques a colectivos que aparentemente habrían ocurrido cerca de barrio Castañares. Algunos con roturas de vidrios y registrados por cámaras de seguridad ubicadas dentro de un autobús, enlistado en las piezas de museo que aún hace circular por nuestras calles la empresa Alto Molino.
La reprimenda para los vecinos de la zona norte fue un corte parcial al servicio nocturno, en las líneas 7A y 7B, que comenzó para la franja horaria comprendida entre las 19 y las 7 horas, y que luego de poner a prueba el humor vecinal pasó a ser de 23 horas a 6 de la mañana.
Sea lo que sea, Mohr expresó este viernes que tiene dos cosas en claro: el llamado a licitación y la adquisición de las cámaras. “Todavía no sabemos cuántas se agregarán, eso lo estamos trabajando y hay que verlo también con la empresa porque requiere de una inversión», admitió el titular de SAETA. Y comenzaron apuestas para adivinar quién o quiénes solventarán esta aventura audiovisual.

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