El lunes continuará el juicio contra Lautaro Teruel y dos amigos denunciados por abusos y finalmente se conocerán las sentencias. Breve resumen de las audiencias. Andrea Sztychmasjter

Afuera hace 31 grados; algunes andan de short pero adentro de Ciudad Judicial están de traje y camisa, los protocolos así lo indican al igual que cada vez que entran lxs jueces a una audiencia y la policía judicial grita “¡De piee!”, y todxs lxs presentes en la sala deben pararse ante sus presencias.

Los protocolos allí dentro no lo señalan pero casualmente muchos ahí usan reloj. Plateados, dorados, negros, parece que el protocolo indica que mientras más grande y vistoso, mejor. Incluso hay reloj-celular. El tiempo es milimétricamente medible para algunas situaciones.

Culminados los alegatos de las partes finalmente la semana que viene se conocerá las sentencias contra Lautaro Teruel y sus dos amigos, Gonzalo Farfán y Silvio Rodríguez, a quienes se los juzga por dos causas distintas pero por un similar delito: abuso sexual.

Durante las audiencias de uno de los juicios de mayor trascendencia mediática de Salta del año por ser uno de los imputados hijo del famoso cantante de Los Nocheros se escucharon muchas veces las palabras pene, felatio, relaciones sexuales, alcohol, marihuana, víctima, supuesta víctima, daño, audios, denuncias, justicia, inocencia, arrepentimiento, disculpas, culpa.

En ningún momento se escucharon las palabras machismo y patriarcado tampoco el concepto de “pacto masculino”.

Respecto a la causa en donde se encuentran imputados los tres jóvenes, de sus declaraciones surge que hasta el día de hoy ninguno de ellos cree que esa noche cometieron un delito en perjuicio de su entonces amiga. Los tres aseveraron que hubo confusión, error en la memoria y diferentes percepciones y modos de ver lo que para la joven fue un aprovechamiento por su condición para avasallar su intimidad.

Sin embargo, ninguno de los que decía ser su amigo frenó la situación y ninguno la resguardó.

El pacto de hombres, o pacto masculino, es un concepto que trabajó la filósofa feminista Celia Amorós. Se trata de una alianza entre varones basada en la complicidad. Este acuerdo entre varones muchas veces es un pacto interclase, es decir, que ocurre entre varones que pertenecen a diferentes estratos sociales, pero los une el ser varones que encarnan valores de masculinidad que son hegemónicos.

«A los hombres les encargo una tarea: ‘Rompan el pacto de hermandad día a día, tengan el coraje de enfrentarse y quejarse cuando otro hombre comete un acto de violencia contra mujeres y trans», señaló la filósofa estadounidense Judith Butler en una entrevista les dijo a los hombres: “Rompan el pacto de hermandad y denuncien los abusos”

 

La fiscalía solicitó la pena de 17 años de prisión para Marcos Lautaro Teruel, en tanto que para los coimputados Silvio Ezequiel Rodríguez y Gonzalo Isaac Farfán pidió 8 años de prisión efectiva.

Los doctores Sebastián y Lucio Flores Giralt querellantes en la causa acumulada pidieron para Teruel 15 años de prisión efectiva y para Farfán y Rodríguez, 10 años.

Lautaro Teruel se encuentra acusado en dos causas diferentes. En el primer expediente llega imputado por los delitos de abuso sexual con acceso carnal continuado, agravado por el daño en la salud de la víctima, en concurso ideal con corrupción de menores doblemente agravada por tratarse de menor de 13 años y por mediar engaño, en perjuicio de I. J. A. La denuncia fue radicada por la madre de la niña el 13 de marzo de 2019.

En la causa acumulada,  Teruel está acusado, junto a Silvio Ezequiel Rodríguez  y Gonzalo Isaac Farfán, por el delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por ser cometido por dos o más personas, en perjuicio de P. F. G. La denuncia fue realizada el 24 de mayo de 2019 y la joven dijo que la violación fue cometida en enero o febrero de 2014.

El juicio se lleva a cabo con tribunal colegiado integrado por los jueces Carolina Sanguedolce (presidenta), María Gabriela González y Pablo Farah (vocales).

Arrepentido y apuntó contra una de las víctimas

Lautaro Teruel decidió prestar declaración sin responder preguntas. Fue así que decidió dar su versión de los hechos de los que dijo se encontraba arrepentido. El arrepentimiento al joven le vino luego que una de sus denunciantes decidiera contar lo que le había pasado de forma pública. Según los audios difundidos, después de esa publicación el joven tomó conciencia de otros abusos que había realizado.

Con respecto a la primera denuncia, referida a abusos cometidos contra una menor de edad al momento de los hechos, el acusado manifestó: “Reconocí los hechos desde el primer instante ante la fiscalía. Es lo que sale en los audios y lo que le reconocí a mis viejos y a la psicóloga, con todo el dolor del mundo”.

“Estoy arrepentido por lo que fui en ese momento. Sé quién soy ahora y quién no quiero ser el día de mañana. Mi intención siempre fue remediar algo que hice y estuvo mal”, expresó. Afirmó que se viene “haciendo cargo” desde hace dos años y medio porque es algo que le “pesa en la conciencia”.

En cuanto al otro abuso denunciado por P. F. G., señaló que “los hechos sucedieron como los relató Silvio Rodríguez”, el coimputado. “Nunca fue mi intención abusarme ni de ella ni de su estado. Nunca la vi mal, nunca tuve una percepción mala de lo que sucedió”, manifestó.

 

Vienes y te vas

El músico Mario Teruel declaró el segundo día de audiencias y fue el momento de más presencia de medios. El cantante no solamente apuntó contra la madre de la menor que denunció a su hijo asegurando que había prestado falso testimonio sino que además dejó sentado que la familia de la jovencita buscaba un rédito económico a cambio. Teruel padre también aseguró frente al Tribunal que su hijo había cometido otro abuso con una hija de una amiga de su hermana.

Sin principio ni final

Una psicóloga del Poder Judicial que evaluó a Marcos Lautaro Teruel señaló que el acusado se encontraba muy angustiado por su situación de detención y por sentirse observado por los demás. La perito señaló que Teruel le contó detalles del hecho por el cual había sido denunciado, reconoció el abuso y trató de justificar su error. La profesional señaló que el joven denunciado tiene una marcada conflictividad en el plano psicosexual.

Por culpa del diablo

Declaró vía remota desde Córdoba, Luciana Pereyra, novia de Teruel. La joven no pidió saber la verdad real de lo que realmente sucedió tampoco pidió justicia por las denunciantes, pidió justicia por su pareja y sus amigos. Declaró que quería que “Se haga justicia por ellos”.

Cosa peligrosa

“Cuando yo salí la dejé con amigos”, declaró el imputado Silvio Rodríguez en referencia al momento del hecho por el que llegó a juicio. Una cuestión de minutos que determinará su participación o no como cómplice de la denuncia que realizara la segunda víctima. “Nunca hubiera permitido que pase algo así” señaló al referirse a la situación de abuso que expuso la joven. El cordobés se declaró inocente y aseguró que él pensaba que la joven quería tener algo con Teruel después de haber estado con él en una de las habitaciones de su casa, por lo que se vistió y salió de ahí para dejarlos a solas.

En ningún momento habló de un “trío sexual” tal como lo mencionara su amigo Teruel.

El abogado de Rodríguez, Pablo Del Pino, pidió la absolución lisa y llana «por inexistencia del delito», y en caso de condena, solicitó que se mantenga la prisión domiciliaria. Expresó que está defendiendo “a una persona inocente privada de la libertad hace casi tres años.

El dedo en la llaga

El ‘mandato de masculinidad’ que cala en la subjetividad de los hombres impone condiciones violentas de pertenecer; del mismo modo que el ‘pacto de hermandad’ imprime que esa masculinidad implícita y explícita, debe mostrarse y evidenciarse sobre todo ante los pares o cómplices, es decir, ante los demás hombres.

Durante la penúltima jornada de audiencias contra Teruel y sus amigos por abusos, se escuchó un audio que da cuenta cómo el joven percibe el abuso por el que es juzgado, minimizándolo y responsabilizando a la propia víctima de llegar a esa situación.

“Los vagos somos así ‘culiados’, no medimos esas cosas, me entendés… me duele porque me mandé muchas cosas peores que ese día con P (Nombre de la víctima), si se destapa una olla así es mucha info me entendés, te lo cuento a vos porque sos una amiga de confianza. El tema es que bueno yo si estaba de novio en ese momento. Si le querés decir esto a la Stefi, no sé pero estábamos todos alzados pero bueno no sé”.

En otro audio a su amiga, Teruel sostiene:

“Yo le quisiera pedir disculpas si es que estuvo todo mal me entendés, capaz que ella no estaba en sus cabales como quien dice… Me parece raro  porque en ese momento parecía que estaba todo bien”.

Juan Casabella Dávalos, representante legal de Teruel, solicitó que se declare la nulidad de todo lo actuado en lo referido a la primera causa, por considerar que, al momento de los hechos, la denunciante I. J. A. tenía 6 o 7 años y el denunciado, 16 o 17 años. Planteó la incompetencia material del tribunal de juicio y la remisión a un Juzgado de Menores.

Además, dejó planteada su posición en relación a la felatio, negando que esa acción habilite un encuadre en la figura del acceso carnal. Subsidiariamente, en caso de que se confirme la competencia del tribunal de juicio, la defensa de Teruel sostuvo que se debería condenar a Teruel por el hecho reconocido de abuso sexual simple, delito al que le corresponde una pena de tres años de ejecución condicional.

El defensor expresó además, en caso de que se dicte sentencia condenatoria, su oposición al pedido formulado ayer por la fiscalía y las querellas para que se revoque la prisión domiciliara que viene cumpliendo el imputado. Argumentó que, en este punto, no se indicó el peligro procesal que supondría mantener esta modalidad.

En referencia a la segunda causa contra Lautaro Teruel, el defensor solicitó la absolución lisa y llana por considerar que no hubo dolo ni intención abusiva. Subsidiariamente, pidió al tribunal la absolución por el beneficio de la duda.

El abogado de Farfán, Marcos Gorriti, también solicitó que se lo absuelva de forma lisa y llana y subsidiariamente, por el beneficio de la duda. En caso de condena, se opuso a la revocación de la prisión preventiva.

Que se revoque la domiciliaria 

La defensora de Violencia Familiar y de Género, Liza Medrano, querellante por la niña de la primera causa, solicitó una pena de 15 años de prisión para Teruel y que se le revoque la prisión domiciliaria y se lo traslade a un establecimiento carcelario. La letrada en su alegato fue contundente al citar la normativa jurídica en prevención de la violencia de género y apuntó a que no debe ser tomada como una “mera construcción teórica”. Se refirió a dos estereotipos comunes en casos de denuncias por abusos sexuales: el estereotipo de la mujer mendaz que busca que la responsabilidad recaiga sobre la propia denunciante porque incluso es quien debe buscar una prueba para ser creíble y el estereotipo de la mujer instrumental que es aquel que indica que sí una mujer si anima a realizar una denuncia es porque busca obtener un fin como por ejemplo un resarcimiento económico.

 

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