Durante la jornada del miércoles el fiscal penal Ramiro Ramos Ossorio solicitó al Tribunal la detención de un testigo, de profesión albañil, por el delito flagrante de falso testimonio, aunque el mismo fiscal aseguró que el hombre había declarado lo mismo que la primera vez. 

 

Sergio Horacio Vargas fue detenido el 14 de junio del 2019, y el 27 del mismo mes, los fiscales penales de UGAP, Ana Inés Salinas Odorisio y Gustavo Torres Rubelt le atribuyeron la presunta comisión del delito de supuesto homicidio calificado por ensañamiento, alevosía y por precio o promesa remuneratoria, en calidad de partícipe secundario.

Según la imputación, la conducta de Vargas “vinculada con el hecho que se investiga, habría consistido en colaborar con los autores materiales del hecho como alertante, a los fines de brindar mayor seguridad a los autores del crimen para la perpetración del hecho”.

Durante la jornada del miércoles 12 la Fiscalía se mostró insistente en sostener que Vargas ofició de campana o informante de los asesinos de Jimena, para ello incluso ordenaron la detención de un testigo, compañero de trabajo de Vargas de profesión albañil que brindó su testimonio al haber estado con el imputado el mismo día del hecho.

El testigo Matías Demetrio Vilca, obrero de la construcción, apodado “Bebeto”  declaró que un viernes o sábado (no pudo precisar el día) Vargas lo fue a ver a la obra en la que estaba trabajando en Vaqueros, entre las 10 u 11 de la mañana y que al llegar le consultó por otro albañil conocido como el “gordo Miranda” a quien le quería pedir trabajo. El testigo señaló que permaneció junto a él hasta las 13 o 14hs. Dijo que compartieron un vino y luego lo acercó con su moto hasta el puente de Vaqueros.

Durante la audiencia, la Fiscalía solicitó la lectura de su primera declaración realizada  el 18 de junio de 2019 en donde el testigo declaró lo mismo que en el día de la fecha. Sin embargo el fiscal Ramos Ossorio solicitó al Tribunal la detención del testigo por el delito flagrante de falso testimonio. El fiscal fundamentó su pedido a que su testimonio- el mismo realizado en dos oportunidades- no concordaba con los testimonios de vecinas de barrio San Nicolás, “quienes durante el debate, confirmaron la presencia del acusado en la zona”. Mientras que la fiscala señaló que “el domo del móvil policial de Vaqueros lo capta alrededor de las 13 hs del 27 de enero de 2017 en el barrio”.

Ante el pedido del fiscal, el testigo pidió la palabra y manifestó en su defensa que tenía como testigo de su testimonio a un gasista también presente en la obra donde se encontraba junto a Vargas. Los jueces pidieron por el nombre del dueño de la casa donde se realizaba la obra y el nombre del gasista, quienes según se dejó entrever, no fueron identificados por la Fiscalía.

Ante la declaración del testigo, la Fiscalía se mostró insistente en sostener las supuestas diferencias no evidenciadas en la jornada. Tanto, que los jueces tuvieron que advertir a un fiscal que “estaba preguntando cuatro veces lo mismo”.

Pese al pedido de detención, los jueces Mascarello, Diez y Armiñana Dohorman no hicieron lugar a la solicitud fiscal. Fue cuando el representante del Ministerio igualmente solicitó que se giren las actuaciones para que se inicie una investigación por “falso testimonio”.

 

Las relaciones laborales

Durante la jornada también declararon empleados de la empresa Garbarino. Los mismos retrataron la relación laboral que mantenían con Cajal Gauffin cuando éste era su jefe. En su mayoría todos los declarantes afirmaron haber tenido una buena relación con Cajal y lo definieron como un buen jefe que siempre les destacaba “las virtudes” laborales.

Uno de los testigos refirió que un jefe de la empresa desde Buenos Aires lo llamó por teléfono el día del hecho mientras se encontraba en su puesto laboral para consultar si podía dirigirse a la casa de Cajal porque anteriormente había tenido una conversación con él y se había cortado intempestivamente y no sabía qué le había sucedido. El ex empleado se dirigió hasta la vivienda de Vaqueros y se anotició de los sucesos al preguntarle al propio Cajal cuando ya se encontraban otros compañeros de trabajo y personal policial en el lugar.

La fiscal Odorisio insistió en preguntar a uno de los empleados si le había llamado la atención la gran presencia de compañeros de trabajo del imputado ese día en la casa de Cajal, a lo que el testigo respondió que no porque consideraba era una forma de acompañamiento ante tamaño suceso.

Durante el testimonio de los empleados fueron consultados por la presencia de una caja chica en las sucursales de los locales de Garbarino. Uno de ellos respondió conocer que en ese entonces se manejan con un monto de cerca de 10 mil pesos en esas cajas y que variaba de acuerdo a cada sucursal.

Insistencia policial

Uno de los exempleados, José Retanbay, declaró que fue citado a declarar en dos oportunidades en donde brindó su testimonio y contó que posteriormente recibió un llamado de personal policial en donde de forma insistente le obligaba a que se dirija a declarar a lo que el testigo informó que no podía por encontrarse trabajando. El testigo señaló que el policía le dijo: “Mirá que si no lo haces (…) Te voy a ver a tu casa”. Posterior a esos llamados informó que recién le llegó la citación formal.

 

 

 

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