Así lo mencionó el nieto de “Tita” Gine y el principal imputado por su asesinato al decidir declarar ante el Tribunal. Describió que cuando lo detuvieron personal de la Brigada de Investigaciones lo golpeó y coaccionó para inculparlo. Dijo no recordar nada del día del hecho y no conocer a la trabajadora sexual. Por Andrea Sztychmasjter

Durante la octava jornada de juicio por el femicidio de María Leonor Gine, el nieto de la señora y principal acusado de su asesinato prestó declaración, esto se dio al finalizar las jornadas de audiencias y a poco que se produzcan los alegatos. Durante su testimonio el acusado contó el contexto que lo llevó a vivir temporalmente con su abuela mientras transcurría la cuarentena y negó conocer a Tania Aguirre, la mujer trans que entró junto al otro imputado, Federico Detzel, el día del asesinato al departamento de la Belgrano al 900.

De su testimonio surge- más allá de su culpabilidad o no sobre el asesinato- que es algo que deberán resolver lxs jueces, que el ingreso temprano de los jóvenes al mundo de las drogas es un tema tan serio que a todos como sociedad nos debe interpelar. Desde las instituciones primarias que deben brindar contención y educar, hasta el interés que los propios padres y madres deben brindar a sus descendientes. Otra especial mención merecen quienes a la vista de policías, remiseros y efectores judiciales venden sustancias ílicitas, porque justamente lo hacen con la anuencia de todos. También el poco control existente en farmacias sobre la venta de fármacos perjudiciales para la salud.

“Todas las noches pienso y no puedo recordar”

El joven comenzó su relato contextualizando su situación: “Yo venía rebotando de todos lados por mi adicción, no podía estar bien y mi abuela era la única que me hacía el aguante, porque no me quería ver en la calle. También aprovechaba que ella me daba plata y todos los días era vivir con ella de la mejor manera, ya sea tomando un café, cocinando o jugando al buraco. Tenía la pipa en el bolsillo mientras hacía todas esas cosas me iba al baño y fumaba y estaba ahí. Yo siempre la amé, la amo aunque no esté. Los cumpleaños de chiquito me acuerdo de ella (…) La verdad que del hecho de la muerte de mi abuela no puedo creer que hayan pruebas para que yo esté acá. Todas las noches pienso y no puedo recordar”, manifestó el joven.

Respecto al día de su detención, Morales recordó: “Acá adentro te dicen ‘hacete cargo capaz te dan menos años’, yo no, nunca accedí a eso, no tengo la imagen de mi abuela muerta. Yo nunca los incrimine a ellos (Detzel y Aguirre), sinceramente no sé lo que pasó. Todo esto es consecuencia de la mala vida que tenía yo”, mencionó. Y agregó que todo lo que le pasa era por “No saber valorar la excelente y hermosa familia que tengo. Estar separado de mi mamá es lo que más duele. No sé si la vida, la cárcel o que me hicieron duro y no lloro, solo una que otra lágrima a la noche”, manifestó.

El joven se refirió a su consumo problemático y abusivo y refirió una metodología recurrente de quienes comercializan estupefacientes; generar adicción a temprana edad para que la dependencia sea cada vez sea mayor:

“Empecé a fumar marihuana y alcohol a los 13 años, primero era como recreativo, era para ir a andar en bici, después empecé a consumir cocaína, lo que me hizo más adicto fue tener una relación con la que venden. Que me la daban sin que le pague. Iba a la escuela, comía, dormía todo drogado. Mi grupo de amigos se drogaban todos. De lunes a lunes tenía que consumir el triple. Hasta que empecé a fumar pasta base a los 15 años la probé, a los 17 me enganché con la pasta base, fue lo peor que me pasó en mi vida. Cuando empecé a fumar pasta base empecé a tomar pastillas. Ahí es cuando los pibes empiezan a cortarse los brazos”, ejemplificó que la ingesta de pastillas funciona como un mecanismo de autorregulación en los efectos que el paco produce. ”La pasta base te acelera mucho, te sube y las pastillas te bajan”, mencionó.

Al referirse a de qué manera conseguía las pastillas, reseñó que “Había personas que venden las recetas y uno va con eso y compra en la farmacia”, consignó frente al nulo control que existe en la venta de fármacos.

Respecto a los hechos que se le imputan declaró: “Esa semana me levantaba y a la mañana ya empezaba a fumar pasta base, a veces ni comía. De todo ese día no recuerdo nada. Me acuerdo recién cuando estaba en contraventores. En la camioneta me venían golpeado en la Brigada cuando te detienen te agarran así. Vinieron a declarar varios de ellos”, denunció.

Sobre los otxs dos imputadxs, Morales señaló que jamás los había inculpado en el asesinato: “A Deztel lo conocí en Fazenda, tuvimos una buena relación ahí, por un tiempo no lo vi más, después yo iba a comprar pasta base a su barrio y nos saludábamos. Nunca había ido al departamento. A Tania Aguirre no recuerdo haberla visto antes. Yo cuando fumaba me enroscaba y siempre terminaba con una chica o en el peor de los casos con un travesti. Nunca llevé a nadie al departamento”, señaló. “Cuando consumía pastillas, no te acordás de nada cuando mezclas pastillas con alcohol”, agregó.

Testigos claves que no están

El joven recordó que el día 28 de marzo del año pasado fue detenido en Campo Caseros, según refirió allí se encontraba tirado consumiendo junto a un amigo con quien siempre lo hacía, hermano de un tal Polaco, señalado por varios efectivos policiales como domiciliado cerca de la plaza Alvarado y dealer de la zona. Ni el tal Polaco ni su hermano, uno de los últimos en verlo antes de su detención fueron citados a declarar.

Tampoco fue citado a declarar Cesar Díaz, expareja de Soledad Wayar Murillo, quien declaró le compraron a Agustín Morales el celular de su abuela: “Más trató mi ex pareja que vive en la calle San Martín y Lamadrid”, describió la mujer que su ex, fue quien negoció con el joven. . La mujer relató que Agustín le ofreció el teléfono a su entonces pareja quien trabajaba haciendo changas de albañil. “Le íbamos a ir dando la plata de a poco”. Retrató que el día del asesinato, su pareja le dio dinero que le debían cerca del mediodía en la plaza de Solís Pizarro”.

Sobre el testimonio de la mujer fue el abogado defensor de Agustín Morales quien al negársele por parte de la Fiscalía que le realizara repreguntas, manifestó “Está diciendo algo que es imposible que ocurra en la materialidad, quiero que quede asentado”.

Durante su declaración Morales negó haberle sacado el celular a su abuela y posteriormente venderlo a Murillo y a su entonces pareja. “No recuerdo haberla visto a Murillo. Yo frecuentaba el lugar donde estaba su marido y no recuerdo nada, sé que él está detenido”, refirió.

En el banquillo de los acusados ante el Tribunal de juicio que decidirá sobre su destino, el joven se mostró predispuesto a responder todas las preguntas que le efectuara la Fiscalía. Se mostró quebrado al referirse al cariño que su madre siempre le brindó para intentar ayudarlo a salir de las drogas y manifestó el profundo amor que se tenían con su abuela a quien consideró como una segunda madre. Al finalizar su testimonio describió que María Leonor tenía en su mesita de luz una foto suya cuando él apenas era un niño y que la mujer siempre lo ponía en sus oraciones.

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