Tras el pedido del Partido Obrero para que la curia pague impuestos por los inmuebles que posee, el referente del catolicismo salteño emitió una carta en donde asegura que la Iglesia «no es una empresa inmobiliaria».

Luego de que Cuarto Poder revelara el listado de las propiedades que el Estado provincial cedió a la iglesia católica en los últimos 40 años, y que el Partido Obrero presentara un proyecto para que la institución pague impuestos por sus inmuebles, monseñor Dante Bernacky mostró los dientes.

Lo hizo a través de un comunicado en el cual remarca las funciones sociales que cumplen ciertos espacios en el seno de la iglesia. A su vez, calificó de «mezquina y tendenciosa» la investigación sobre la cantidad de inmuebles cuyo valor se estima en $14 mil millones, publicada por este medio en su versión impresa del 4 de agosto pasado.

«Sería bueno que hicieran una investigación acerca de la cantidad de parroquias y vicarías en toda la provincia, que se ubican en esos terrenos, que se dedican no sólo al culto, sino también a actividades con fines sociales», resalta Bernacky en el comunicado.

En otro apartado del texto, el referente eclesiástico asegura que las parroquias y vicarías «se sostienen con el aporte de los fieles» y que las campañas pro-vida comandadas por la iglesia se hicieron «a pulmón, con el aporte de los ciudadanos».

El comunicado:

Ante noticias aparecidas en medios locales, y la propuesta que hacen acerca de contribuciones impositivas de la Iglesia, y de otros cultos, creo que es necesario aclarar, la utilidad que tienen esas propiedades, «sobrevaluadas» con una visión mezquina y tendenciosa, que las mismas no tienen un objetivo de «capitalización», palabra de moda en este momento.

Sería bueno que hicieran una investigación, acerca de la cantidad de parroquias y vicarías en toda la provincia, que se ubican en esos terrenos, que se dedican no sólo al culto, sino también a actividades con fines sociales. Si tienen la bondad de recorrer las comunidades de todas las barriadas, verán que además del lugar de culto para los fieles, en muchas hay comedores comunitarios, instalaciones de deporte y tarea de contención para jóvenes y niños, Cáritas tiene sede y ayuda con mercadería y ropa a familias en todo el mapa de la provincia, también con emprendimientos de trabajo y capacitación. Hay lugares de recuperación de adictos (no tercerizados como se pretende hacer creer), como escuelas en barrios carenciados que se dedican a la educación de niños y jóvenes. Los salones multiuso, están al orden del día. La tarea de formación y catequesis se dan en aulas y lugares adecuados para los chicos y jóvenes. En cualquier boletín de Cáritas anual, y de la Colecta Más por Menos, podrían tener noticia de lo que hace la Iglesia en todas las zonas más pobres, donde siempre estuvo. De más está decir que en cuanto al aporte del Estado, cada parroquia o vicaría, salvo las llamadas «de frontera» (con un subsidio ínfimo), se sostienen con el aporte de los fieles. Hay cantidad de lugares con construcciones pobrísimas y donde los que evangelizan también pasan por necesidades reales. Puntualizar los esfuerzos de instituciones que cobijan a los indigentes durante la noche, y también la que se dedica a enfermos terminales que no tienen quién los acompañe. En varios lugares existen salas velatorias comunitarias…Continuar con esta lista resultaría interminable y tedioso.

Conocer la realidad, hacer un buen diagnóstico, y emitir propuestas superadoras, es de una sana democracia que busca el bienestar de todos. Buscar información fidedigna es tarea de un buen periodista, y de un político que trabaja con seriedad.
Una verdad sesgada, termina falseando la realidad. La Iglesia no es una «empresa inmobiliaria», como se pretende hacer creer. Después de averiguar en Inmuebles sobre los catastros, hubieran averiguado a qué corresponden los terrenos, que muchos vienen desde la fundación misma de la Ciudad.

¡Ah, me olvidaba! Las campañas a favor de la vida se hicieron a pulmón, con el trabajo y aporte de ciudadanos, dispuestos a hacer notar su postura frente a la sociedad.