Emilia Orozco: Gastó $35 mil por cada seguidor imaginario

 

La diputada salteña y candidata a senadora Emilia Orozco volvió a demostrar que, para algunos libertarios, la palabra “libertad” significa “libertad para facturar”. La presidenta de la Comisión de Libertad de Expresión —sí, esa misma que llamó “tres pelagatos delincuentes” a los jubilados que reclamaban en el Congreso— fue descubierta en una maniobra de corrupción digna de sketch de Cha Cha Cha: inventó medios de comunicación fantasma.

Según la investigación de Diario Registrado, Orozco habría recaudado alrededor de 215 millones de pesos en publicidad oficial a través de portales digitales que nadie lee, nadie comparte y que solo existen en la imaginación de sus creadores. Entre todos los “medios” suman menos de 6 mil seguidores. Es decir: cada seguidor costó al Estado unos 35 mil pesos. Ni Apple cobra tan caro por un fan.

Lo grotesco no es solo el robo, sino la torpeza. Como explicó el periodista Mauro Federico, todos los sitios estaban conectados entre sí, dejando huellas digitales tan evidentes que ni un pasante de primer año de informática tardaría en rastrearlas.

Que la presidenta de la Comisión de Libertad de Expresión esté involucrada en un montaje de medios truchos es casi poético. Orozco no solo protege la libertad de expresión: directamente la terceriza, la inventa y la factura. Si alguien pensaba que los libertarios eran los adalides de la eficiencia, acá tienen un ejemplo de cómo transformar la pauta en un agujero negro de dinero.

Mientras tanto, los verdaderos medios del interior mendigan por un banner de 20 mil pesos, y los jubilados —esos “tres pelagatos”— hacen cuentas para ver si les alcanza para un paquete de fideos. En paralelo, Orozco logra que cada seguidor fantasma le salga al país lo mismo que un viaje a Europa en primera clase.

La pregunta que queda flotando es: ¿qué es peor, que la diputada se haya llevado millones inventando medios inexistentes o que haya creído que nadie se iba a dar cuenta?

En cualquier caso, Emilia Orozco sigue fiel a la marca registrada del partido libertario: mucha épica contra la casta, pero con la mano bien adentro de la caja.