Pese al anuncio de Fernández y las declaraciones de Trotta, en Salta la docencia pone más de un reparo para el retorno bajo la modalidad presencial. 

 

En Salta la discusión se viene dando desde hace algunos meses, pero fue puntualmente el 10 de diciembre pasado, cuando el gobernador Gustavo Sáenz dictaminó que la fecha de vuelta a las aulas sería el 1 de marzo, cuando las alarmas se encendieron en los gremios de la educación.

Durante el fin de semana, el presidente Alberto Fernández confirmó que dio instrucciones al ministro Trotta para rever el plan de estudios y recuperar los contenidos no dictados en 2020. «Hemos decidido que las clases vuelvan con los cuidados del caso, por eso estamos en condiciones de confirmar que en marzo las clases se iniciarán«, manifestó.

En Salta, uno de los planteos más fuertes tiene que ver con las condiciones edilicias y sanitarias de los establecimientos educativos. Pero como cada comienzo de año, se suma el condimento salarial a la discusión. Vale recordar que el confinamiento se impuso en marzo del año pasado, mientras se desarrollaba una huelga docente que exigía reivindicaciones salariales.

En relación al primer aspecto, desde Tribuna Docente Carmen Venencia manifestó: «Durante estos meses de pandemia no hicieron nada para poner las escuelas en condiciones, No tienen agua ni cumplen con las condiciones de salubridad e higiene. Hay una reglamentación que dice que tiene que haber un baño cada 50 alumnos y eso no se da».

Sobre la discusión salarial, Venencia enfatizó en el reconocimiento de los gastos extra que los docentes tuvieron que afrontar para cumplir con el modelo virtual. «Ni el gobierno nacional ni la provincia habla de al recomposición salarial de los docentes. Nosotros queremos una recomposición como producto de la inflación, pero también porque la virtualidad tiene otros costos», adujo.

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