Mercedes Junco, durante la intervención de Salvador Mazza, hizo desaparecer 961mil pesos, enviados por el gobierno nacional. La plata estaba destinada a la construcción de un sistema de cloacas.

Parece casi una ironía que la plata evaporada tuviera como objetivo crear una plata depuradora de líquidos cloacales, cuando si hay algo que los habitantes de ese municipio pueden tener en claro ahora es que la mierda no se va. Que, más allá de la destitución o intervención, la mierda sigue ahí. Después de esta profunda observación filosófica, pasemos a la investigación que hizo Juan Manuel Chalabe para El Tribuno sobre el desvío de casi un millón de pesos de una cuenta del municipio, dinero proveniente del Ministerio de Planificación Federal para una obra que estaba certificada en más del 60 por ciento. Dice el artículo: En un convenio celebrado en junio del año pasado entre la empresa y el municipio de Salvador Mazza, la contratista se comprometía a realizar la refuncionalización de la Planta de Líquidos Cloacales de esa localidad. Por esto la Municipalidad, en ese entonces a cargo de Carlos Villalba, debía pagar en total 1.700.000 pesos, monto financiado por el plan nacional “Más Cerca”, del Ministerio de Planificación Federal. Una vez firmado el contrato, la empresa se puso en acción. La planta ya existía pero hace más de 18 años estaba fuera de servicio y desde Horizontes comenzaron a trabajar para ponerla en funcionamiento. Así es que en el plazo estipulado se certificó un 60 por ciento de la obra. Por esto se emitieron dos facturas por un monto total de 961.325.000 pesos. Una por 401.275 pesos y la otra por 560.050. Se certifica la obra y la Nación depositó el monto acordado el 17 de setiembre, fecha que Mercedes Junco ya estaba en funciones en ese municipio. El Ministerio de Planificación Federal cumplió y mandó los fondos en tiempo y forma. La Provincia transfirió los mismos a la cuenta del municipio. Hasta ahí nada extraño había. El 17 de septiembre, en una de las cuentas oficiales de Salvador Mazza, ingresaron 961.325 pesos. Extrañamente, 16 días después se retiraron de la cuenta y se transfirieron 193.090,91 pesos. En un plazo de treinta días se retiraron 490 mil pesos, después 214 mil y finalmente 64 mil pesos. En menos de dos meses la cuenta quedó con 313 pesos y quien debía cobrar ese dinero no recibió un solo peso. En ese marco, la responsable política y única persona con acceso a esa cuenta era la persona de máxima confianza del gobernador: Mercedes Junco. Avida de poder, la interventora enviada por el Gobierno provincial decidió la reutilización de esos fondos, dinero que hasta ahora se desconoce su destino teniendo en cuenta que Junco recibió un municipio en llamas y lo dejó en cenizas. Teniendo en cuenta que se trata de fondos específicos nacionales, sí o sí hay que pagarlo a quien certificó y ejecutó la obra, lo cual no ocurrió. Hasta el momento no existe una respuesta oficial. En silencio, la empresa trató de solucionar la situación con el Gobierno de la Provincia. No hubo justificación alguna ni respuesta en vía de solucionar el conflicto que traería cola.

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