Volvió a subir un video a las redes, donde queda en claro que el legislador cree que es un juego su trabajo.

 

Hay una película francesa, Delicatessen, donde uno de los personajes inventa un boludómetro: un aparatito, similar al detector de espectros de los Cazafantasmas, que suena cada vez que alguien dice o hace una boludez. Es inexorable pensar que el boludómetro no dejaría de sonar ante Omar Exeni.
Hace unas semanas subió un video infantiloide a TikTok bailando en el reciento de diputados.

Ahora, subió otro a la misma red social china, intentado explicar «cómo trabaja en equipo». Trabajar en equipo para Exeni es bailar, como si estuviera en una comedia romántica.

Todo sí podría ser gracioso (Exeni es un payaso nato), de no ser porque el abultado sueldo se lo pagamos entre todos los salteños (muchos de los cuales no tienen para comer).

Lo malo es que cuando Exeni sí intenta trabajar es todavía peor: impulsa iniciativas tan horribles como las pistolas taser y suena con andar electrocutando menesterosos.

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