La jueza Ana María Carriquiry sentenció la triple filiación de un niño cuya madre había fallecido recientemente. «Es necesario humanizar el derecho, sino es letra muerta”, consideró.

 

«Quiero dejarte la frase que le dijo Albus Dumbledore al pequeño Harry Potter. ‘Un amor tan poderoso como el que tu madre tuvo por tí es algo que deja marcas. No una cicatriz, ni algún otro signo visible’, el haber sido amado tan profundamente, aunque esa persona que nos amó no esté, brinda una protección que dura para siempre'».

De esa forma, la jueza Ana María Carriquiry, del Juzgado de Familia 2 de Orán, decidió explicar a un pequeño bebé el fallo a través del cual le otorgó la triple filiación y la doble paternidad.

El niño fue anotado con dos padres, el biológico y del hombre que convivía con la madre al momento de nacer. Cuando el pequeño tenía un año, su mamá decidió contarle al padre biológico que “posiblemente era suyo”, lo cual se comprobó mediante una prueba de ADN. La mujer falleció días después.

En diálogo con ElDiarioAR, Carriquiry habló de cambiar y humanizar el derecho: “Estoy convencida de que hay que tener otra mirada, he sido abogada litigante y la calle te da otra visión. Si siempre estás en la comodidad de no ver algo más. Y acentúa: ”Es necesario humanizar el derecho sino es letra muerta“.

Con respecto al fallo y también a la mirada de la Justicia hacia las infancias, Carriquiry expresa: “Hace falta compromiso con los niños, hoy existe una desidia y muchas veces se olvidan que los niños no son expedientes”.

Y agrega: “Si yo quiero un hombre sano, que no esté roto y que no sea violento, si yo quiero un hombre sano, tengo que cuidar su infancia y eso es lo que intenté hacer en este caso.