Luego de una extensa investigación conjunta de la Fiscalía Federal N°1 de Córdoba, la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR) y de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX), el Ministerio Público Fiscal (MPF) denunció que una banda de narcotraficantes que abastecía de cocaína a las villas de grandes ciudades, reclutaba en el norte de Salta a mujeres vulnerables para traficar cocaína hacia grandes centros urbanos de la Argentina. (Ulises de Salta)

 

De hecho, fue una de estas chicas la que pidió auxilio en la terminal de buses de la ciudad de Córdoba y denunció que había sido amenazada y engañada para trasladar un kilo de droga. Se trata de un peligroso grupo de narcotraficantes. En los documentos de la causa judicial la ciudad de Tartagal y un paraje rural cercano aparecen señaladas como zonas peligrosas para las mujeres, porque allí este grupo criminal – que tenía al menos cinco jefes operativos– buscaba chicas en situaciones de pobreza extrema.

 

Luego, eran engañadas con falsas ofertas de trabajo y finalmente bajo amenazas que incluían la posibilidad de daño físico a los familiares de las víctimas, los narcos forzaban a las chicas a trasladar la droga: esa cocaína llegaba a las inmensas villas de Buenos Aires y Córdoba. Se trata de una banda extremadamente peligrosa que, según comprobaron los investigadores judiciales, tenía –a través de intermediarios– muy fácil acceso a armas de fuego. También a cocaína de distintos proveedores: del otro lado de la frontera, en Bolivia, les ofrecían el kilo a 150 dólares. A pesar de que sólo una víctima de trata fue rescatada de esta red, los investigadores saben –fundamentalmente a través de las escuchas de Gendarmería Nacional– que el grupo contaba con distintas chicas preparadas para utilizar como correos humanos o “mulas”.

 

En un informe oficial del MPF publicado en Fiscales.gob.ar, los tres fiscales indicaron: “La organización criminal investigada se dedicaba principalmente al tráfico ilícito de sustancias estupefacientes en sus distintas etapas, lo cierto es que se encuentra probado a criterio de este Ministerio Público Fiscal que también realizaban otras conductas de orden delictivo para asegurar y facilitar ese accionar. Entre esas conductas se encuentra la captación de personas, que luego eran utilizadas como mulas para el transporte de material estupefaciente”.

 

Sobre la víctima rescatada, agregaron: “Al ser interrogada, manifestó que bajo la promesa de recibir dinero para ayudar con una mudanza, había viajado desde Salta con uno de los integrantes de la banda y que, al llegar a Córdoba, el hombre la obligó a tomar el equipaje con la droga bajo la amenaza de perjudicar a su familia. Así, el hombre -que fue detenido poco después- pasó el control de rutina, mientras que ella fue descubierta y detenida en el momento por personal policial”.

la ciudad de Tartagal y un paraje rural cercano aparecen señaladas como zonas peligrosas para las mujeres

Por otro lado, sobre las acusaciones contra los miembros de este grupo criminal asentado en Tartagal, los investigadores federales concluyeron en el comunicado oficial: “En virtud de ello, y luego de la realización de varios allanamientos en Tartagal y Córdoba, se logró la detención de los integrantes de la organización, respecto de quienes los representantes del Ministerio Público Fiscal requirieron sus procesamientos con prisión preventiva en orden a los delitos de asociación ilícita, tráfico de sustancias estupefacientes agravado y trata de personas, también agravado por haberse aprovechado de la situación de vulnerabilidad de la víctima, por haber mediado amenazas y por haberse concretado la explotación”.

Mujeres, víctimas del narcotráfico

Una diversa cantidad de documentos oficiales publicados por distintos organismos nacionales dan cuenta que las mujeres son las principales víctimas de las redes de narcotráfico. “De cada 10 personas que llaman al 141 –la línea oficial de atención, acompañamiento e información sobre consumo de sustancias– 7 son mujeres que se comunican para pedir ayuda para sus familiares u otras personas. Paradójicamente, las mujeres con hijos son las que tienen mayores dificultades de acceso o adherencia al tratamiento cuando son ellas las que atraviesan el problema”, señala un informe nacional de Sedronar.

 

En la misma línea, un documento de la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM) confirma que la mayoría de las chicas que están presas en la Argentina cayeron en prisión por trasladar o vender drogas. Y explica: “Por lo general, estas mujeres ocupan los eslabones más bajos de la cadena delictiva. Es decir, con pocas excepciones, fungen como mano de obra fácilmente reemplazable de las redes criminales transnacionales».

 

Datos oficiales de la Procuraduría Penitenciaria de la Nación (PPN) confirman que durante los últimos 15 años la cantidad de mujeres detenidas en prisiones federales creció 50%. Un documento de este organismo, señala: «Estas mujeres rara vez son una verdadera amenaza para la sociedad. La mayoría son detenidas por realizar tareas de bajo nivel, pero de alto riesgo (distribución de drogas a pequeña escala o por transportar drogas), como una manera de enfrentar la pobreza o, a veces, por la coacción de una pareja o familiar».

 

Respecto del grupo que captaba mujeres en Tartagal y zonas aledañas, el MPF concluyó en el informe subrayando la peligrosidad del grupo: “La investigación ha dejado en evidencia que la conformación y funcionamiento de la estructura criminal, previa a los actos de tráfico ilícito constatados, se hallaba dirigida a la concreción de varias maniobras delictuales y a la administración de sus beneficios. Es importante no sólo desvincular del proceso a la víctima de trata, como ha sido en el presente caso, sino que también es importante avanzar respecto del accionar de los captores, más aún en un caso como el presente, en donde se cuenta con sobrada prueba que acredita tales extremos”.

 

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