La impaciencia por el lado de los Valles Calchaquíes sobrepasa cualquier límite, incluso los impuestos en materia de plazos para la puesta en circulación del “Sancarleño”, la cuasimoneda propuesta para movilizar el intercambio vecinal. De manera indirecta, una muestra de esa intranquilidad es el plazo de 10 días que el senador Roberto Vásquez le dio al directorio de Aguas del Norte para informar sobre un acueducto en el paraje San Lucas.
El representante por este departamento se interesó, en igual medida, tanto por la viabilidad de realización como en cuanto a detalle técnico, planimetría y presupuesto de esta inversión planificada en esta región. Además, Vásquez le pidió este fin de semana a esta empresa estatal un análisis detallado de los pozos que proveerán de agua potable a los vecinos de Animaná, si la cantidad con que aprovisionará estará acorde a la que demandan los lugareños, y finalmente si el agua extraída del paraje San Antonio dejó de ser considerada útil para tales fines.
Tal parece que en esta región la dirigencia política practica el lema de “hacerlo al modo de cada uno”, de acuerdo a lo que se percibe en la estela que deja el accionar del jefe comunal Raúl “Rulo” Vargas, como ideólogo del “Sancarleño”. Pero también en el del propio Vásquez, quien parece mantener a flote la higiénica tradición de no aceptar –por mayor que sea la amabilidad- el convite ajeno, mucho menos de bebidas, como se puso en evidencia en la Serenata a Cafayate, edición 2018.

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