La provincia de Salta es una de las 18 provincias que mantiene activo el artículo 114 del Código Contravencional en donde se condena con la cárcel a quienes ejerzan la prostitución. Los colectivos de Mujeres Trans piden que este articulo ya no tenga vigencia en la provincia porque afecta la vida de las mujeres trans ya que se las persigue violentamente. (Guadalupe Macedo)

El pedido central es la derogación del 114, porque es el artículo del código contravencional que condena el trabajo sexual. Este articulo le otorga a la policía a potestad de levantar a las chicas en la calle. Las detenciones no se producen en los términos legales correspondientes.

En medio de conquistas y logros del colectivo LGBTIQ+ donde se festejaba el día del Orgullo y la aprobación de la Ley de Promoción de Acceso al Empleo Formal, Diana Sacayán- Lohana Berkins, el nuevo desafío para el colectivo es la derogación del articulo 114 del Código Contravencional de Salta que afecta a la dignidad de las mujeres que ejercen el trabajo sexual. El colectivo travesti trans vive constantemente vulneraciones a sus derechos básicos como el acceso al trabajo digno, el acceso a la salud, la educación entre tantos otros a pesar de la sanción e implementación de ley 26.743 de Identidad de Género. La sociedad condena a los cuerpos no binarios, excluyéndolos de la sociedad y de sus derechos básicos.

El artículo 114 que buscan que sea derogado, manifiesta: “Ser sancionados con arresto de hasta quince (15) días, conmutables con multa equivalente, las personas que ofrecieren o incitaren en la vía pública a practicar actos sexuales, por dinero o cualquier otra retribución que ofreciere”. Por lo que las mujeres trans son criminalizadas por su identidad sexo disidente. La policía por este artículo levanta a las personas trans de la vía pública, por considerarlas indecente, sin necesidad que estén realizando ofrecimiento sexual. Es decir que en la provincia de Salta se las condena, discrimina y estigmatiza por la elección de género.

El colectivo Mujeres Trans Argentina (MTA) afirma que este articulo lleva a criminalizar y atacar al colectivo trans. Muchas de las mujeres trans son perseguidas, arrestadas y se le labraron actas de infracción por el simple hecho de circular en las calles de la ciudad. Los y las compañeras de la diversidad piden por mejoras en su calidad de vida y que se las trate de manera digna.

Reclaman que todos los fines de semanas son violentadas por electivos policiales. Marce Butierrez, una activista, reflexiona: “Lo cierto es que cada fin de semana y en función del artículo 114, detienen a las compañeras. Se suele detener a más de 10 compañeras por fin de semana y eso implica una serie de situaciones de violencia”. Las detenciones no se realizan de manera legal y muchos casos no son registrados en las comisarías. Esta situación se agudizó en cuarentena donde las restricciones de circulación se complementan con el articulo 114. Por este motivo detienen a personas de la disidencia por el simple hecho de estar en la calle.

La estigmatización, discriminación y violencia ejercida por efectivos policial se repite constantemente, pero no existe un registro oficial de las detenciones que las mujeres trans viven. Butierrez dijo “no hay un estimativo de las compañeras que sufren violencia policial. Eso habla de una carencia de investigación desde el propio estado, porque si bien se vienen realizando relevamiento de las situaciones de violencia de la población trans en los diferentes puntos de la provincia no hay un número aproximado”.

Ser trans en la sociedad salteña es una vida llena de discriminación, violencia quedando limitada en el acceso a los derechos humanos. Vivir y transitar la ciudad es una imposibilidad que tienen estas personas porque al hacerlo son violentadas, agredidas y judicializadas por su elección de vida. “Las travestis vivimos en estado de sitio todos los días. La rutinaria persecución policial, el no poder circular libremente por las calles porque portamos una identidad subversiva, y el carecer de derechos consagrados para todos los ciudadanos convierten la vida de las travestis en un Estado de sitio permanente” afirma Lohana Berkins una referente del movimiento trans en Argentina en uno de sus libros.

Según un informe de ATTTA y Fundación Huésped de 2014, sólo el 18% de las personas travestis y trans han tenido acceso a trabajos formales. En Salta según el observatorio de Violencia de Genero, el 38% de la población trans no termino la secundaria y el 71% se encuentra en búsqueda de empleo. Tienen barreras a la hora de conseguir empleo ya que son discriminadas y marginadas, existen trabas y prejuicios que cuestionan su capacidad y se les niega oportunidades laborales. “No tenemos acceso a la salud, no tenemos cobertura médica, nadie tiene un sueldo. Y lo que nos da el Estado Municipal es un paliativo que no nos mejora la calidad de vida” versa un comunicado de GTS-ATTTA.

El colectivo va realizando un registro desde los testimonios de aquellas que se animan a relatar sus experiencias violentas vinculadas al accionar policial que se producen en marco de la cotidianeidad de sus vidas. Algunos de los testimonios relatan detenciones arbitrarias en cualquier hora del día, cuando salían a comprar para cocinar, a trabajar o con algunos de sus familiares. Según Butierrez esta situación es dada por la implementación de la doctrina Chocobar, que habilita un tratamiento discriminatorio a determinadas clases sociales y también el tratamiento discriminatorio a las identidades sexo disidentes.

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