Las condiciones de habitabilidad en el país se agravaron durante la pandemia y la ciudad de Salta no estuvo exenta del fenómeno: Hacinamiento, falta de servicios y déficit habitacional son algunas de las problemáticas relevadas recientemente por el INDEC.

 

El relevamiento de indicadores de condiciones de vida elaborado por el INDEC en base a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), arrojó para el segundo semestre de 2020 que en Argentina 1,4 millones de personas en 238.000 familias viven en condiciones de «hacinamiento crítico». Esta variable se corresponde con el cálculo de personas en una vivienda divididas por la cantidad de habitaciones o dormitorios. Cuando ese número es superior a 3, el grado de hacinamiento se considera crítico, en tanto que si oscila entre 2 y 3 existe un grado de hacinamiento medio.

El sondeo, además de relevar y exponer el déficit habitacional existente en los 31 conglomerados urbanos más importantes del país, también analiza las condiciones materiales de las viviendas, el acceso a servicios y las características del entorno, como por ejemplo la cercanía a basurales y el riesgo de inundación.

En la provincia de Salta, la realidad de los centros urbanos más importantes dista ampliamente de la de los distritos del interior. En los municipios más pequeños, el índice de hacinamiento el levemente inferior, pero las condiciones de precariedad y la falta de acceso a servicios básicos aumentan profundamente. La pandemia, por su parte, no hizo otra cosa que agravar estos índices.

El déficit habitacional en Salta fue estimado el año pasado en alrededor de 72 mil viviendas, los que implica que a nivel provincial entre 200 mil y 300 mil personas, como mínimo, no cuentan con un techo propio. Las cifras fueron creciendo en consonancia con la expansión demográfica de la ciudad y la provincia. Las proyecciones a esta altura, dan cuenta de que, con una tasa anual de crecimiento de población entre 2 y 3 puntos, en 10 años la población habrá crecido entre un 22 y 30%. No hace falta imaginar la cantidad de viviendas necesarias para mantener una situación que ya está en déficit.

En 2001 la falta de viviendas afectaba a unas 46.768 familias, pero en 2010 el número se disparó a 62.300. Las proyecciones para 2019 ya rondaban las 70.000 y todo indica que, a medida que transcurre la pandemia, es número va en aumento. En Salta, los municipios de Tartagal y Capital son los que aglomeran más del 70% de los asentamientos del total de la Provincia. Pese a ello, son los territorios donde menos llegan los sistemas de contención social.

 

Pandemia y barrios populares

 

El Centro de Investigación Social de Techo Argentina realizó un estudio sobre los efectos de la pandemia en los barrios populares y los datos arrojan que, en la mayoría de los casos, afrontan la Covid-19 sin redes de agua potable, en condiciones de hacinamiento, que han visto afectadas sus fuentes laborales y presentan dificultad para obtener ingresos.

En esta crisis sanitaria y económica, también se pondera la organización y el fortalecimiento de las redes comunitarias en los sectores vulnerables, lo que ha ayudado a paliar el hambre mediante merenderos, comedores y ollas populares.

Según datos del Relevamiento Nacional de Barrios Populares (RENABAP), en la provincia de Salta existen 154 asentamientos en los que habitan más de 20.000 familias, de las cuales el 98% no tiene acceso a redes de agua potable y cloacas y más del 60% no tiene garantizado de forma regular el servicio de energía eléctrica. Si se comparan los datos correspondientes a barrios populares de Salta, con la media nacional recogida por el INDEC, se encuentra una abismal diferencia que, en el caso de la falta de acceso a servicios básicos, llega a los 50 puntos. El informe también destaca que el 51,6% de las personas entrevistadas asegura que la falta de agua potable es uno de los mayores obstáculos para poder afrontar la pandemia.

En cuanto a los niveles de hacinamiento registrados en los barrios populares salteños, el 32,6% de los vecinos y vecinas considera que las condiciones de su vivienda afectan totalmente a su capacidad de hacer frente al COVID-19, mientras que el 22,7% afirma que afecta mucho. El 39,4% asegura que el hecho de que muchas personas vivan en una misma casa influye negativamente en el cuidado de la salud, en tanto que el 37,3% lo identifica como una «problemática el espacio reducido».

La pandemia, además, afectó directamente las fuentes laborales e ingresos de habitantes de barrios populares. El informe sostiene que el 58,96% de los encuestados afirma que la principal dificultad a la que se enfrenta actualmente es la disminución de los ingresos del hogar, en tanto que el 42,6% identifica a la dificultad para obtener suficientes alimentos para el hogar como el principal desafío. La ONG también refiere en su estudio que los resultados varían según el género: un 72,5% de los hombres declaró encontrarse trabajando, mientras que solo el 48,5% de las mujeres afirmó lo mismo.

 

Población en aumento, viviendas estancadas

 

El ingeniero Felipe Biella, miembro del Instituto de Investigaciones de Ingeniería Civil y Medio Ambiente de la UNSa, presentó en 2020 su tesis doctoral torno a los sistemas y subsistemas de producción de viviendas. Las conclusiones del estudio son preocupantes, tanto en términos de déficit habitacional cuantitativos y cualitativos; es decir, la cantidad de viviendas que son necesarias construir para que cada familia tenga una vivienda (cuantitativo) y las características para que esa vivienda sea habitable (cualitativo).

“En relación al déficit cuantitativo, tenemos actores fundamentales como el Estado”, explica Biella haciendo referencia a aquellas facultades estatales para incentivar y hacer viable la construcción de viviendas. En este sentido, el ingeniero profundiza en la problemática: “El Estado, en los últimos 15 años, fue disminuyendo la cantidad de viviendas en relación a la población, ya que la población va aumentando. Esos tres sistemas tienen que generar viviendas permanentemente, pero es el estado el responsable de generar las condiciones para que estos sistemas generen soluciones habitacionales de manera continua”, dijo.

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