El exgobernador y patrón de Salta cuestionó el abandono productivo del norte y reclamó a los legisladores salteños se planten frente al gobierno de Milei. El detalle incómodo es que su archivo parlamentario registra apoyos a la Ley Bases, un voto solitario contra los límites a la extranjerización de tierras y resistencia a distintas normas ambientales. Aquí un pequeño recordatorio de por qué sus dichos son un chiste difícil de digerir.

 

Juan Romero volvió a indignarse con el centralismo porteño. En una entrevista con el periodista Jorge Calvo, denunció que el norte argentino fue condenado al aislamiento por una mentalidad “extractivista, no productivista” y reclamó que los legisladores salteños se planten frente al Gobierno nacional. “Tendrían que estar a los gritos todos, y yo no los veo”, disparó, en referencia a los diez representantes de la provincia en el Congreso.

La pregunta es dónde estuvo ese fervor durante sus 24 años como legislador nacional y sus 12 como gobernador. Porque Romero no habla desde afuera del sistema: fue parte de él durante décadas. Y su historial parlamentario ofrece algunos matices interesantes para alguien que ahora parece tan preocupado por la explotación de los recursos naturales y la defensa de los intereses provinciales.

Un archivo que condena

En 2024, Romero votó a favor de la Ley Bases, que incluyó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), posiblemente el mayor homenaje al extractivismo de la historia argentina. El mismo exgobernador que hoy denuncia una economía extractivista respaldó un régimen cuestionado por los enormes beneficios otorgados a grandes inversores.

El archivo también recuerda que en 2011 fue el único senador que votó contra la Ley de Tierras, que estableció un límite del 15% a la titularidad extranjera de tierras rurales. En materia ambiental, se opuso a regulaciones como la Ley de Humedales y cuestionó la Ley de Bosques, a la que responsabilizó por perjudicar la producción agropecuaria salteña. Durante su gobierno, además, se autorizaron desmontes que quedaron bajo cuestionamiento por su impacto ambiental.

Ahora Romero apunta directamente contra los legisladores de La Libertad Avanza, a quienes les recordó que aspiran a gobernar la provincia. “Tendrían que estar ahora defendiendo la provincia. Yo no quiero una delegación del Gobierno nacional”, sostuvo. Y fue más allá al reclamar que se planten frente al oficialismo: “Hay que instar a los legisladores a que se planten, no tratarle los temas al Gobierno, no bajar al recinto”.

La receta de confrontación llega, curiosamente, luego de 24 años de haber apoyado cuanta iniciativa extractivista llegó hasta su escritorio.

Después de 24 años sentado en el Congreso, Romero vino a explicar cómo se hace oposición. Después de 12 años gobernando Salta, también descubrió que al norte lo perjudica el extractivismo. Nunca es tarde para las revelaciones, dicen. Aunque, con semejante currículum, más que una revelación parece un ataque de amnesia selectiva. Y encima pretende dar cátedra.