En El Tribuno, la familia Romero parece haber descubierto que la crítica política no necesita editoriales, columnas de opinión ni declaraciones de dirigentes: también se puede hacer desde la sección Policiales. Una mujer lleva casi cuatro días desaparecida en Joaquín V. González, su familia denuncia la falta de recursos para buscarla y el diario convierte la tragedia en una impugnación a la gestión provincial. El título es contundente: “No hay nafta para buscar a una mujer en J. V. González”. El problema es real y merece respuestas urgentes. Lo curioso es que, en manos de un medio con intereses políticos tan conocidos, hasta el combustible de un patrullero termina funcionando como munición editorial.

La familia Romero, propietaria del diario y protagonista histórica de la política salteña, conoce bien el oficio de gobernar y también el de cuestionar a quienes gobiernan. Por eso, el despliegue de indignación institucional tiene su gracia: cuando los problemas ocurrían bajo administraciones cercanas a sus intereses, el periodismo podía ser bastante menos enfático. Ahora, cualquier deficiencia estatal parece confirmar una catástrofe de proporciones bíblicas. Que falte combustible para un operativo de búsqueda es grave. Pero una cosa es informar sobre una emergencia y otra, bastante distinta, aprovecharla para pasarle factura al Gobierno de turno. La diferencia está en el periodismo. Y también en la memoria.

Lo mejor de todo es que la realidad no necesita demasiada ayuda para exponer las falencias del Estado. Si la Policía no tiene recursos para buscar a una mujer desaparecida, hay que exigir explicaciones, responsabilidades y soluciones inmediatas. No hace falta convertir cada tragedia en un volante partidario impreso en papel de diario. Aunque, claro, en Salta hay familias que nunca terminan de retirarse de la política: algunas abandonan los despachos, pero conservan las imprentas. Y cuando la oposición tradicional no alcanza, siempre queda la posibilidad de mandar una crítica con sirena, patrullero y surtidor vacío.