Octubre Rosa y salud integral

 

En el marco de Octubre Rosa —el mes dedicado a la concientización mundial sobre el cáncer de mama—, la ginecóloga Laura Menacho nos compartió sobre la importancia crucial del autocuidado y los chequeos preventivos. El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres, pero detectado en sus etapas iniciales cuenta con tasas de curación superiores al 90%.

 

Andrea Sztychmasjter

 

Cada mes de octubre, en el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer de Mama (19 de octubre), se lleva adelante la campaña global Octubre Rosa, una iniciativa impulsada para promover la toma de conciencia, la educación y el acceso a controles médicos periódicos. 

La médica señaló en primer lugar la importancia del autocuidado en la salud mamaria asegurando que comienza por la vinculación consciente con el propio cuerpo. Esto puede entenderse desde diferentes aspectos. 

En primer lugar, el conocimiento del cuerpo que contempla el autoexamen mamario, ya que permite a la mujer familiarizarse con la estructura normal de sus mamas y detectar a tiempo cualquier cambio (bultos, retracción del pezón, cambios en la textura o color de la piel, o secreciones).

Complementando con una alimentación equilibrada, la actividad física regular y la reducción en el consumo de alcohol y tabaco contribuyen significativamente a disminuir los factores de riesgo.

Algo muy importante y necesario de recordar aseguró la ginecóloga, es que el autoexamen complementa, pero no reemplaza el control ginecológico ni los estudios por imágenes, ya que muchas lesiones incipientes no son palpables durante sus primeras fases.

La recomendación médica principal radica en realizar la mamografía anual a partir de los 40 años, complementada con la ecografía mamaria para diferenciar nódulos y quistes, sumado al conocimiento del propio cuerpo a través del autoexamen.

Mejor hablar de ciertas cosas

Más allá de la detección oportuna y la eficacia de los tratamientos médicos, surge un aspecto indispensable para la calidad de vida que muchas veces queda invisibilizado: el impacto de la enfermedad en la sexualidad y el bienestar emocional.

Con el objetivo de visibilizar temáticas clave sobre la salud integral y derribar tabúes arraigados, en el segundo episodio de su ciclo de entrevistas sobre salud sexual, la ginecóloga Laura Menacho conversó con la médica hematóloga y sexóloga clínica Verónica Musso sobre el impacto del cáncer en la sexualidad y la necesidad de abordar la recuperación plena de las personas atravesadas por un diagnóstico.

«Diálogos sobre sexualidad, no más tabú» es un ciclo de entrevistas sobre educación sexual, salud y ginecología desde una perspectiva feminista. Durante la charla, ambas especialistas reflexionaron sobre cómo una noticia de esta magnitud representa un freno abrupto en la vida cotidiana de los pacientes. No obstante, enfatizaron que los índices de supervivencia son cada vez más altos y que, superada la urgencia inicial, es fundamental transitar el camino de la rehabilitación del cuerpo y del deseo.

El peso del diagnóstico y el tabú en la consulta

Frente a la noticia de una patología oncológica, tanto las pacientes como sus entornos familiares tienden a desplazar cualquier inquietud vinculada al placer o a la intimidad. Para Menacho, este bloqueo responde al temor y a la gravedad del momento.

Por su parte, la Dra. Musso explicó que su decisión de formarse en sexología surgió al notar un gran vacío en su práctica clínica, donde la sexualidad se transformaba en un tema tabú por falta de herramientas para abordarlo durante tratamientos agresivos o cirugías invasivas. 

Diferencias generacionales y la percepción del tiempo

El impacto emocional y físico varía según la edad de la paciente. Para ayudar a procesar estas vivencias, la especialista creó el podcast “Sexo, Quimio y Rock and Roll”, una producción que utiliza personificaciones internas para humanizar el diálogo médico y la vivencia en las salas de espera.

El abordaje sexológico en oncología busca reconstruir el vínculo con el propio cuerpo mediante pautas de autoconocimiento, comunicación y el apoyo de tecnologías de la ginecología funcional (como el láser, el plasma rico en plaquetas o lubricantes específicos) para tratar secuelas físicas como la sequedad o la fibrosis. En este camino, el acompañamiento familiar y el respeto a la autonomía de la paciente son determinantes.

Finalmente, Musso concluyó remarcando que el cuidado de la salud debe entenderse desde una perspectiva integral, que acompañe a la persona desde la prevención hasta la recuperación de su vida plena.