Así lo manifestaron organizadores de la Marcha del orgullo que pese a no contar con el apoyo del Municipio capitalino se llevará a cabo este lunes a 15 años del asesinato de Pelusa Liendro la organizadora de la primera marcha en Salta. (Andrea Sztychmasjter)

Pelusa fue una activista travesti y en situación de prostitución que se oponía a los “códigos de falta” 113 y 114 que criminalizan-hasta el día de hoy- a las travestis y el “comercio sexual” defendido por un sector de los feminismos y del colectivo lgbt+.

Por esta situación Pelusa decidió organizar la primera movilización en Salta poniendo el foco sobre todo en la violencia y abuso policial de las fuerzas del entonces gobernador y hoy senador nacional Juan Carlos Romero. Esa marcha sin embargo marcó un antes y después en el colectivo lgbt+ en una de las provincias más conservadoras y católicas del país. A una semana de denunciar públicamente esos abusos policiales, de haber filmado con una cámara oculta las coimas que pedían los policías, Pelusa fue asesinada en su auto y las fuerzas policiales jamás investigadas.

Se responsabilizó del asesinato a su amiga Rosario Sansone, otra de las organizadoras de las movilizaciones. Se intentó instalar que la muerte de Pelusa se debía a su conducta sexual y a hechos de drogas. Nunca se logró investigar a los verdaderos asesinos.

A 15 años de su asesinato sus compañeras de lucha no la olvidan y decidieron organizar la marcha en su memoria.  Será este lunes 29 a partir de las 17 hs, la concentración será en la zona del teleférico.

Dos de sus organizadores, Chuky y Rosario señalaron que hace meses vienen trabajando en la organización que las convoca a visibilizarse como colectivo y a demostrar que pese a las diferencias  las calles las aúna en una misma lucha para que sus derechos sean respetados. Así como hace 15 años salió a exigir Pelusa.

Sin embargo han sentido los palos en la rueda por parte de la gestión Bettinista que según mencionaron se negaron a brindarles apoyo con el argumento que una marcha el día lunes le daría “una mala imagen a la intendenta Bettina Romero”. Las marchas por el orgullo que se realizan cada año se vienen realizando los sábados, pero ellas quisieron respetar el día en el que se cumplen 15 años del asesinato impune.

“Matías Hessling nos dijo que no nos apoyarían económicamente”, describió una de las organizadoras.

Pese a que el Municipio se vendió como un municipio amigable con la comunidad lgbt, desde la Subsecretaria (que lleva un nombre más largo de las cosas que hace) de Contenidos, Participación Ciudadana y Asuntos Estratégicos de la Coordinación de Comunicación y Contenidos han decido darle la espalda al colectivo.

Queremos trabajar

Uno de los pedidos del colectivo trans y travesti es que se deroguen los decretos 114 y 115 del Código contravencional. Esto significaría el cese de la persecución policial a las personas que todavía ven en la prostitución la única salida laboral: “Hoy en día las más jóvenes poseen otras posibilidades de desarrollo personal, pueden estudiar, trabajar en otra cosa y capacitarse. La mayoría de las jóvenes optan por dedicar sus vidas a diferentes actividades pero las mayores de 40 años todavía están en la prostitución porque siempre han sido relegadas, ya sea porque no consiguieron trabajo de otra cosa o porque la única salida que encontraron fue la calle”, comentó Chuky.

Señaló la referenta de MTA (Mujeres Trans Autoconvocadas) que el cupo laboral trans todavía es mínimo y que encuentran aun resistencias de empresas a contratarlas.

Todavía les queda mucho que conquistar aunque consideró perciben un poco más de visibilización y de respeto hacia el colectivo. “Aunque es mínimo, de un tiempo a hoy se ha visto mayor inclusión de la comunidad”.

Este 2021 se cumplieron 30 años de marchas en todo el país, en el documento que difundieron diferentes organizaciones del colectivo se pudo leer:

“Somos parte de un movimiento con una gran historia de lucha. En los inicios no sólo no había leyes que nos reconocieran en igualdad sino que vivíamos bajo la criminalización del propio Estado, el ataque constante en nuestras familias, trabajos, escuelas, hospitales, medios de comunicación y tantos otros ámbitos. Sólo sostenidas por nuestra comunidad y por la profunda convicción de que el estigma y la represión sólo podían romperse con la visibilidad de nuestras identidades a cielo abierto, con la fuerza de nuestros cuerpos juntes, marchando y denunciando la ‘máscara’ que debíamos vestir durante el día para no perderlo todo por vivir nuestro deseo en libertad.

Todavía estaban vigentes los edictos policiales que nos criminalizaron, se imponía el estigma sobre nuestras identidades disidentes y el abandono por la pandemia del VIH, nos señalaban como pecadoras y la cúpula de la Iglesia Católica nos atacaba de modo abierto ante la indiferencia social. Pero resistimos. Y también avanzamos”.

 

 

 

 

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