Altos niveles de valoración negativa pesan sobre la gestión de Bettina Romero. A la falta de resolución de problemas elementales como los baches y la limpieza se suma la ausencia de transparencia e información pública. Es un secreto el nombre de los contratistas que se alzan millones. Por Alfredo Palacios

Es evidente que la ciudad no ha podido tomar la ruta de la modernidad y el orden. Ni siquiera la gestión municipal pudo tapar baches y mantener limpio los barrios. Es todo un desastre y aunque hayan tomado iniciativas la mayoría de ellas hicieron aguas por todos lados.

Esto lógicamente se refleja en las encuestas. Un reciente estudio realizado entre el 15 y el 29 de abril por Universos-Data Consultores de la que participaron 1652 personas de la Capital salteña muestra la mala imagen de la gestión.

Ante la pregunta sobre su evaluación del trabajo municipal, los consultados se inclinaron por la opción: “decepción”. Esta valoración fue la más elegida con un 49% de las opiniones. Claramente se trata de un sector de la población que votó por Bettina y ahora sus expectativas se diluyeron en un breve lapso de tiempo.

La segunda opción más votada en la encuesta fue: “nada conforme”. El 25% de las opiniones se identificó con esa elección. En tanto, por la opción “poco conforme” optó el 19% de los participantes. Solo un 7% votó por “conforme “y la opción “muy conforme” no obtuvo ningún voto.

De los resultados queda en evidencia que existe una percepción poco favorable de los salteños hacia la gestión de Bettina Romero pese al costoso blindaje mediático y la millonaria inversión en redes.

Transparencia 0

Un refrán popular dice que “se sabe el 10% de lo que pasa y se dice el 10% de lo que se conoce”. Podríamos decir que ni siquiera el 10% de la información municipal se conoce. Nadie se entera de nada. No se responden a los pedidos de informes. En los pasillos nadie escucha nada y hay un exceso de imágenes en las redes sociales, de las cuales Titi, por cierto, está obsesionada, pero que informan poco y nada sobre los destinos del municipio.

En la última sesión del Concejo Deliberante, la vicepresidenta segunda Laura García se refirió a esto. Denunció que “la compra de maquinarias de última generación para Agrotécnica Fueguina se anunció con bombos y platillos, y no sabemos fehacientemente si fueron adquiridos con fondos públicos”.

En ese sentido agregó: “Aun no tenemos los procesos licitatorios ni siquiera en el boletín oficial figuran las obras que se están llevando a cabo con recursos del gobierno nacional. Ni que hablar de los arreglos que solicite para la obra maestra de la señora intendenta: la ciclo vía; todavía no hay información del depósito de los 30 millones de pesos que dejo en plazos fijos la gestión anterior”.

No solo eso, también dijo: “Hasta el día de hoy no tenemos novedades de la geomembrana en el predio San Javier. Mientras que las personas de bajos recursos, el sector más vulnerable que vive en las inmediaciones, sufre la contaminación del cerro que levantaron en la trinchera número uno”.

La discrecionalidad se ha convertido en un estilo propio en el gobierno romerista versión “Titi 2021”. Por fuera de las usinas oficiales, advierten que no es solo una cuestión de estilo sino que el ocultamiento de información relevante tiene como fin la protección de sus negocios. Por ejemplo nadie conoce el nombre de las contratistas ni de sus titulares, ¿Por qué?

Según voces maliciosas esto se explicaría por el hecho de que una tajada para nada menor del presupuesto se llevarían empresas amigas de su familia, las cuales estarían monitoreadas por su hermano quien pese a no tener un cargo oficial sería un hombre clave en el día a día de la municipalidad. La revelación del nombre de las empresas contratistas podría ser demoledor para la gestión Romero. Por ello es un secreto guardado bajo siete llaves.

La Ordenanza 13.930 obliga a la Municipalidad  a publicar una serie de datos en su página web, tales como sueldos de funcionarios, listado de empleados, contratos y adjudicaciones, gastos en publicidad oficial, información sobre el presupuesto y su ejecución. Esa información no está disponible. La página municipal se parece más a un blog personal de la Intendente que a una página institucional de todos los vecinos de Salta.

Siguen los volantazos

A 16 meses de asumir como intendenta, Bettina Romero sigue dando manotazos de ahogado  y mostrando un alto grado de improvisación  aunque en declaraciones diga que tiene claro qué quiere para la ciudad.

La gestión comenzó en diciembre de 2019 con tres Coordinaciones Generales; en marzo del 2020 y a tan solo cuatro meses se hizo una nueva modificación: se eliminó la secretaría de Gestión Humana y Recursos Materiales, se creó la secretaría de Hacienda, Economía y Recursos Humanos, en tanto Juventud Deportes y Cultura, se transformó en Juventud y Deportes, con creación de la Secretaría de Cultura.

Tantas modificaciones, proyectos y sesiones en el Concejo Deliberante para que, sin balance ni nada que se le parezca, de un plumazo, la funcionaria termine deshaciendo las tres coordinaciones que ella misma creó. Como si el manejo del municipio se tratara de cambiar figuritas, volvió al esquema clásico de gobierno.

En una nueva muestra de prueba y error, durante la última semana el Concejo Deliberante aprobó en sesión ordinaria una nueva iniciativa de “Titi” que llamativamente diluye del organigrama la Agencia de Recaudación Municipal de Salta (ARMSa) y sus tareas son absorbidas por la Secretaría de Economía, Hacienda y Recursos Humanos, la cual está a cargo del obsecuente y perro faldero romerista, Ramiro Angulo.

Parece que la intendenta quiere que el dinero de las recaudaciones municipales de la ciudad sean celosamente controlado por un lame botas. Tal como a la familia le gusta.

Y el Concejo?

Bettina en su cabeza considera que puede gobernar sin el Concejo Deliberante. Todo parece indicar que ocurrirá lo que pasó en el 2020, donde ni siquiera el mañoso “ovieja” Álvarez pudo cambiar.

Si bien Fernando Palopoli organizó varias reuniones a principios de año para intentar contemporizar con los ediles, lo cierto es que Bettina hace lo que quiere. El cuerpo deliberativo comunal está pintado para ella. Y por eso todos se enteran por instagram lo que hace la muni.

Con esta forma de gobierno podríamos en tiempos de austeridad ahorrar el sueldo de 21 concejales ya que Bettina y su familia resuelven todo tomando café mientras revisan cómo el jardinero corta el pasto en su enorme country de San Lorenzo.

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