El 2020 comenzó con una serie de actos de vandalismo que destruyeron parcialmente algunas terminales de autoservicio de SAETA ubicadas en el centro de la ciudad. En realidad, esta historia se viene repitiendo a lo largo del año que acaba de terminar, según los directivos de la empresa. Y representaría unos u$s 450 en cada caso.

De acuerdo a esta versión, uno de los daños sucedió en Pellegrini 824, reiterados robos de luces led, rotura en las pantallas táctiles y puertas, en las otras terminales ubicadas en peatonal Alberdi, calle Buenos Aires, Campo Quijano y Hospital Papa Francisco. Ninguno de estos fue denunciado, excepto los de final de año, en barrio Limache y otro puesto en Campo Quijano.

Los supuestos ataques provocaron que se restrinja la apertura de las terminales de autogestión en horas de la madrugada, cuando originalmente el sentido de su existencia era su funcionamiento las 24 horas. Aunque el último incidente registrado en la terminal de auto recarga de saldo ubicada en Buenos Aires y San Martín, fue en horario diurno cuando sustrajeron las luces led del puesto. 23 paradores fueron reparados a lo largo de 2019 por los daños sufridos en los vidrios y reposición de luces led que fueron sustraídas. De acuerdo a lo informado en las últimas horas, las reparaciones de estas terminales ascenderían a 450 dólares o $ 36855 pesos cada uno.

Mientras tanto, el boleto común sigue costando, 25 pesos, aunque la idea de la Empresa era que el precio llegase a $ 26 en diciembre. El amparo de una organización civil impidió ese aumento. Lo que generó descontento en los gerentes de SAETA, que no tardaron en alegar que la Empresa incurriría en pérdidas millonarias. Claudio Juri, amagó con resentir el servicio en algunas zonas de la ciudad porque los números “no cerraban” tras el fallo judicial de la jueza Mosman, estimando que provocaría un hueco de 8 millones de pesos que sólo podría ser suplido si el gobierno provincial incrementa los subsidios o si se resienten las frecuencias en algunos barrios.

Así las cosas, muy pequeñas quedan aquellas declaraciones del otrora ex presidente Claudio Mastandrea, quien, en su momento, no dudó en categorizar como “fraude” y hasta “estafa” el hecho de que algunos beneficiarios del pase libre superaran ampliamente el número máximo de viajes permitido. También quedaron fuera de la foto las declaraciones de Claudio Juri cuando se le pidieron explicaciones sobre el cambio de ubicación de los aparatos de cobro, cuando argumentó que de cada cuatro pasajeros que subían pagaba uno, reivindicando la adquisición de 640 paneles con un valor de 187.500 pesos cada uno.

Algunos datos recabados por Cuarto Poder durante el año pasado:

La empresa SAETA, de acuerdo a sus registros, cuenta con el mayor porcentaje de ingresos por parte de subsidios provinciales, mediante un fideicomiso con el banco Macro. Este ingreso conforma el 53% del dinero que recibe la empresa. Otro 4% agregan los fondos del Sistema Integrado de Transporte Automotor (SISTAU) provenientes de Nación. El 43% restante corresponde a la recaudación propia. En 2019 la recaudación neta total fue de 3 mil millones de pesos.

Históricamente, el precio del boleto estuvo por debajo del costo por kilómetro recorrido. Desde mayo de 2018 en adelante, la tendencia se invirtió. Por cada boleto cobrado, SAETA recauda lo necesario para solventar los gastos de 1,7 kilómetros de recorrido. En promedio, unos 7.1 millones de pasajeros abonan el boleto común mensualmente; casi dos millones por encima de los kilómetros recorridos por el total de las unidades.

En cuanto a los costos salariales, se llegan a cubrir mes a mes con los montos recaudados por SAETA a través del cobro del boleto común. En septiembre el gasto total destinado a los salarios de los 2200 empleados de SAETA se calculó en $160.082.154. En ese mismo mes se cobraron 6.697.733 pasajes a $23, lo que da como resultado un ingreso genuino de $154.047.859.

Con una cuenta de ingresos propios, SAETA financia los sueldos de la totalidad de sus empleados, los alquileres de sus oficinas, los gastos de movilidad y los servicios de vigilancia, limpieza y auditoría. Y también sostiene la concesión de la multinacional ATOS. De las ejecuciones presupuestarias correspondientes al período enero-septiembre se desprende que SAETA le pagó $84.916.746,98 en concepto de «Servicio de recaudación y mantenimiento»; o sea, unos $9,4 millones mensuales.

A pesar de ello, las pérdidas por la gratuidad del boleto, la quita de subsidios a nivel nacional, el mal uso del pase libre estudiantil, los altos costos del combustible y los pasajeros que suben sin pagar, son algunas de las excusas utilizadas por la cúpula de SAETA cada vez que precisan justificar aumentos en el boleto o restricciones a los beneficios adquiridos.

En los balances de la Empresa figura un apartado titulado “Pérdidas por gratuidades”, cuyo cálculo en pesos oscila entre los 9 y los 60 millones dependiendo el mes. Los picos más altos de “perdida”, según el relevamiento, se dan en los períodos: abril-mayo y agosto-septiembre.

Por su parte, el cobro del boleto social que en Setiembre (mes en que se realizó esta investigación) cotizaba a $15,70, lo que agrega otros $4.3 millones a las arcas de la Empresa.

El costo promedio mensual por cada empleado es de $71.274,33, aunque el secretario general de la UTA Salta, Miguel Barrera, explicó que el salario de un chofer que recién comienza ronda los $39 mil, mientras que uno que acredita una experiencia de más de 20 años percibe cerca de $50 mil. En el caso de los conductores, los salarios están regidos por el convenio 460/73, que fija sueldos e indemnizaciones a nivel nacional; pero las cifras están todavía más alejadas en el caso de los administrativos, que además de representar una minoría, no levantan el promedio de ingresos que declara SAETA en su informe.

De todas formas, la cuenta “sueldos” sólo representa el 19,9% de la estructura general de gastos mensuales. Le sigue el rubro “impuestos” con el 4,8%, “servicios” con el 5,6% y “gastos bancarios” con el 0,04%. Los subsidios provinciales pasaron de representar el 31,8% de los ingresos de SAETA en 2018 al 53,4% en 2019, lo que implica un desembolso de la provincia de $1.587.281.915,51. A la multinacional ATOS, por “Servicio de Recaudación y Mantenimiento” se le abona el 6,4% (IVA incluido) del total de la recaudación más la compra de tarjetas e instalación y desinstalación de equipamiento a bordo de las unidades.

ATOS es una firma de capitales franceses especialista en tecnologías de la información con sede en Bezons. Tiene 120.000 empleados en 73 países y una facturación anual de 12.000 millones de euros. La compañía trabaja en diversos sectores de negocios, desde defensa hasta servicios financieros. El contrato con SAETA tiene vigencia hasta el 7 de noviembre de 2023.

Otro de los rubros llamativos es el de «Servicio y publicidad/ploteos» por el que la empresa de transporte abonó $9.630.000,00 en los primeros 9 meses del año, es decir, más de un millón de pesos al mes sólo para plotear las lunetas de las unidades.

De los 244 puntos de venta distribuidos en toda la ciudad y el área metropolitana, apenas 20 son terminales de autoservicio. Los otros 224 corresponden a locales que dependen de los horarios de funcionamiento comercial. Las 50 bocas de recarga con las que cuenta la zona centro, contrastan fuertemente con las 14 que tiene la enorme zona este.

 

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