“Así dicen que conviene llegar a la guerra y al combate” era una frase con la que se recibía al que llegaba tarde a un espectáculo agradable y aunque la situación es lo opuesto a ello, Latinoamérica contó con las experiencias europea y asiática para accionar. Qué piensan lxs filosofxs de este continente. (Por Andrea Sztychmasjter)

Me quedé pensando en una frase que leí escrita por la “filosofa punk” Argentina como se la conoce a Esther Díaz, ahí ella hacía una descripción de los “tipos de personas” que se podrían caracterizar frente a la nueva pandemia. Ella separa tres tipos: los melancólicos, los negacionistas, y los joviales. Los primeros, describe, viven en una especie de pánico continúo, los segundos son irresponsables, y los joviales “nos cuidamos, pero con alegría”, refleja esta doctora en filosofía de 80 años que se ha encargado entre otras muchas cosas de teorizar sobre la vejez. Vejez y sexo, vejez y trabajo; vejez y aislamiento es parte de su último escrito publicado en un diario nacional.

“¿Se pensó, acaso, quién se hará cargo de las necesidades cotidianas de las personas de más de 65 años recluida por pertenecer al grupo de riesgo? No aparece entre las preocupaciones políticas ni solidarias. Eso sí, todos los que se comunican por medios remotos, les dicen ¡cuidate!”, lanza con autoridad moral para decirlo pues en la misma nota refleja el malabarismo que tuvo que hacer para abrir una lata. Les viejes fueron también lanzados a su suerte, reflexiona, obligadxs a no salir son también obligadxs a valerse por sí mismxs como si eso fuese heroísmo. La situación se complejiza cuando se vive solo/a.

La misma filosofa que cuenta la odisea que realizó para abrir una lata de atún muestra la agudeza intelectual al criticar la postura de uno de los filósofos italianos más famosos y su escrito sobre “La invención de una epidemia”, en donde Giorgio Agamben pontificó que el coronavirus covid-19 formaba parte de una alianza entre el orden médico mundial y el poder disciplinador hegemónico. Agamben criticó a su gobierno por tomar medidas atemorizantes con la excusa de un virus inventado (según el filósofo). Se quejaba de que se estaba instaurando un “estado de excepción”, concepto trabajado por Foucault, autor que Díaz leyó y no solo citó: “Desde el punto de vista teórico, este despiste de Agamben creo que se dio por querer defender su hipótesis sin tener en cuenta la realidad. Los conceptos no deberían ser de hierro. Hay que flexibilizarlos y repensarlos. Foucault mismo colaboró con reformas educativas y legales en las que se proponían reglas estrictas a seguir para conseguir determinados objetivos”, escribió la filósofa punk.

Posteriormente entonces pensaba que a esos tres tipos de personas que describe Díaz seguramente se les pueda agregar otros tipos (cada uno podrá agregar los suyos): agregaría los conspiranoides, y por supuesto resta saber en qué lugar entran las subjetividades de lxs niñxs. ¿Cómo se les explica lo que está sucediendo? ¿son capaces de entenderlo? ¿cómo explicarles el encierro obligado? Muchos desafíos para las madres y padres, que por cierto ya varixs han puesto “el grito en el cielo” por la sospechosa cantidad de “tareas” que les están dando lxs docentes en estos tiempos de cuarentena. (“Cuarentena” no viene de cuarenta? Pero no son estrictamente cuarenta días…por qué se le dice así). Además de estos tipos también se podría agregar como un tipo particular a lxs periodistas, me dice alguien que ve con desconfianza los canales de noticias por tv. ¿TN o C5N?. ¿Qué hacer frente al sensacionalismo mediático? ¿Cómo repercute en esas mentes de esxs viejes solxs todo el día frente al televisor? ¿cómo informarse sin desesperar?

Formas de hablar, que le dicen

Un reciente informe del Observatorio de Discriminación en Radio y Televisión y de Investigaciones del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) señala que la pandemia del Coronavirus COVID-19 ha reavivado la difusión de expresiones cargadas de estereotipos discriminatorios que en muchos casos devienen en situaciones de violencia hacia personas de otros países en tanto migrantes o extranjeras.

El informe analiza diversos artículos periodísticos y posteos en redes. Según el escrito en un primer momento se detectó que se empezó estigmatizando a la comunidad asiática englobados todos como “chinos” y “culpables del origen del mal”, para luego extenderse a otras comunidades. Así también señalan la aparición de “microracismos (muchas veces en forma de memes)” que incluye a “negros”, “pobres” y cuerpos no hegemónicos.

 

El Observatorio además señala con ejemplos qué frases se pueden reproducir y cuáles (muchas utilizadas por “periodistas” locales) NO se deben decir: “No se debe repetir o transmitir rumores no confirmados ni utilizar expresiones hiperbólicas para generar miedo, como «peste», «apocalipsis», etc. Se debe: hacer hincapié en la eficacia de las medidas de prevención y tratamiento”.

¿Todxs tienen casas?

Tomás Abraham nació en Rumania, vivió en Argentina y luego se graduó de profesor de Filosofía en Francia. Según su biografía también vivió en Japón. En una reciente nota publicada en un medio nacional Abraham, este pensador del que no alcanzan las líneas para contar toda su “carrera” académica se hace una pregunta tan simple como lógica, tan cercana como lejana: “quedarse en casa ¿todos la tienen?”.

También se hace otra pregunta y desliza una respuesta: “¿Será suficiente con que los ‘abuelos’ nos quedemos en casa varios meses y el resto de la población comience a circular de a poco? Espero que sí.”

La otra pandemia

La filosofa Diana Maffia especialista en cuestiones de género realizó algunas reflexiones sobre cómo vivimos las mujeres estos momentos de cuarentena hacia el interior de nuestros hogares, sobre todo cuando muchas viven con sus agresores y en una misma vivienda; sobre la centralidad del cuidado en nuestras vidas; y cómo se va a transformar el Estado y la economía a partir de ahora.

“Pensar en un subsidio para personas que no tienen ingresos fijos va a poner en evidencia la enorme cantidad de personal encargado de tareas domésticas que está en condiciones de informalidad y esto no es porque las personas que las contrataran no tengan para pagar la mínima cuota que implica sostener su formalidad, su jubilación en el futuro o su obra social, es un mínimo de responsabilidad y que la mayoría de las clases no tienen por el estereotipo del servicio, por la idea de servidumbre como idea social. En este momento quienes han contratado tienen la obligación de sostener el salario”, señaló.

Maffia cita el trabajo de la antropóloga Almudena Orlando quien analiza sociedades sin escrituras. Los resultados de sus investigaciones: en estas sociedades los varones se van definiendo como individuos en su autonomía y aislamiento del resto de los vínculos (aspecto básico del patriarcado) mientras que lo femenino se va definiendo justamente a través de los vínculos. Situación relacional con lo que se conoce como “ética del cuidado”.

 

 

 

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