Además de periodistas, dirigentes sociales y una diputada provincial, al menos tres operarios de la empresa de energía recibieron la vacuna Sputnik V en Tartagal.

 

El escándalo desatado en Tartagal por la vacunación a personal no médico no hace otra cosa más que crecer. A horas de la llegada del ministro de Salud Ginés González García a Salta, siguen saliendo a la luz casos de inmunizados que no integran el plantel de sanidad.

Al parecer, además de unos cuatro periodistas, la diputada provincial Gladys Paredes (que aunque es médica, no se encuentra ejerciendo) y algunos dirigentes sociales, también se vacunaron operarios de la empresa EDESA. Así lo reconoció Marcelo Torres, uno de los periodistas que recibió la vacuna rusa en diálogo con el canal TN.

Desde la gerencia del hospital, explicaron que la vacunación a personal no médico se concretó debido a que muchos trabajadores de la salud no quisieron aplicarse la primera dosis en el primer tramo de la campaña, algo que se replicó en varios hospitales de la provincia. Por tal motivo, y considerando que una vez abierto el envase que contiene cinco aplicaciones todas deben ser colocadas, algunas de las dosis sobrantes fueron inoculadas en personas ajenas al nosocomio.

Lo que inmediatamente se preguntaría cualquier ciudadano de buena fe, es: ¿Por qué, si sobraban dosis, no se continuó con pacientes de riesgo tal cual está establecido en los lineamientos de la campaña de vacunación?

A esta altura resulta difícil entender con qué criterio se dio prioridad a periodistas y empleados de EDESA, habiendo tantos pacientes de riesgo en un hospital como el Juan Domingo Perón. Pero entre el escándalo desatado por los procedimientos de diálisis realizados sin autorización y la repartija de vacunas, muchos tartagalenses cuentan con que el Dr. López tiene las horas contadas al frente del Hospital.

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