El ministerio de Transporte de la Nación abrió dos licitaciones para la compra de 66.000 durmientes de quebracho para el reemplazo de vías ferroviarias. En los últimos 8 años se perdieron 2 millones de ejemplares de esta especie.

La organización ecologista Greenpeace llamó la atención sobre dos nuevas licitaciones de Nación para la compra de 66 mil durmientes de quebracho. Sólo para ese fin, se talaron en los últimos 8 años alrededor de 2 millones de ejemplares.

“A pesar de que se están reemplazando algunos por hormigón y se empezaron a licitar unos pocos de sintético reciclado, se siguen adquiriendo durmientes de quebracho. Estamos hablando de una especie en peligro, que ha sido históricamente sobreexplotada. Es momento de tener una red ferroviaria sustentable. Es clave que el Ministerio de Transporte defina una fecha para abandonar el uso de madera para durmientes” 
explicó Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace.
A pesar de la sobreexplotación de la especie, durante octubre se estarán adjudicando dos nuevas licitaciones: una para la compra directa de 30.000 durmientes de quebracho blanco, y otra para el recambio de vías en la provincia de Santa Fe, que incluye la compra de 36.000 durmientes de quebracho. (1)

“Que en pleno siglo veintiuno, y en medio de una grave crisis climática, sanitaria y de biodiversidad, se sigan talando quebrachos para el reemplazo de vías de tren es completamente ridículo y resulta un verdadero crimen. Para que pueda servirles para tal fin, la especie demora entre 60 y 80 años en crecer, y prácticamente se utiliza un árbol por durmiente. Durante las últimas décadas la deforestación y la tala indiscriminada han colocado a la región del Gran Chaco al tope de los índices globales de pérdida de bosques nativos. Es necesario el abandono de los durmientes de quebracho en forma definitiva”, afirmó Giardini

El reporte difundido por Greenpeace advierte que el quebracho colorado, un árbol de gran porte y crecimiento lento, fue declarado en el año 1956 “Árbol Forestal Nacional”, por su importancia ambiental, económica y social. Sin embargo, su explotación intensiva y los desmontes para desarrollo agropecuario llevaron a su estado actual de vulnerabilidad, y en Argentina ha sido categorizado como “En Peligro” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza

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