El certamen anual de narrativa “Capítulo Dos”, recibirá cuentos de hasta diez páginas. Diego Tejerina, escritor y conductor radial, habla sobre la importancia de las alianzas editoriales que trabajan en este certamen, abierto para Salta y Jujuy hasta el 15 de octubre.

Por Mario Flores

Teniendo en cuenta que existe un nexo cultural entre el programa de radio Capítulo Dos (que le da nombre al concurso) junto con sello editoriales que llevan este certamen hace varios años, ¿cuál es el antecedente, en las ediciones pasadas, más importante para decidir seguir dándole continuidad a este espacio?

La continuidad de este concurso no es simple inercia ni rutina, es algo que se fundamenta en varios puntos. Por ejemplo: en la evidencia de las cifras, en la recepción cálida y generosa por parte de quienes escriben y, entre otras, en la calidad de los escritos. En la primera edición hubo cerca de cien participantes; en la edición pasada, el número ha sido casi duplicado. Pero más allá de las cifras, lo que importa es la diversidad. Se advierte una participación variada, con ganadores que abarcaron un amplio rango de edad, incluyendo un grupo de escritores de la tercera edad que ofrecieron relatos de una madurez conmovedora. Hay que tener en cuenta que, hasta ahora, las convocatorias se habían centrado en Salta. Este año se incorpora una región muy rica en cultura, como lo es la provincia de Jujuy. Cabe mencionar que tendremos reconocimientos para ambas provincias. Esta incorporación amplía la escena y ofrece la posibilidad de que la literatura circule y cruce fronteras. El concurso se convierte, edición tras edición, en una ventana abierta para soltar una escritura deseosa de proyectarse, para salir al mundo y encontrar lectores. Ese deseo confirma que el vínculo entre el programa cultural de radio “Capítulo Dos” y Aráoz Ediciones no es circunstancial. Algo hermoso se ha ido tejiendo en la región y eso merece seguir creciendo.

Cada autor puede enviar hasta tres cuentos, lo que es bastante material, teniendo presente que la gran mayoría de convocatorias provinciales son de poesía, ¿cuáles son los desafíos a la hora de plantear un jurado y una lectura panorámica del género narrativo en Salta y Jujuy, sobre todo cuando se propone una antología física?

Recibir hasta tres cuentos por autor no es algo decidido al azar, es una invitación a desarrollar una voz con registros que no siempre caben en una sola pieza narrativa. Recordemos que, muchas veces, un escritor tiende a ampliar sus horizontes creativos. Esa amplitud está prevista y exige un jurado atento, capaz de leer más allá de la estructura, más allá del argumento, más allá del pensamiento propio. En este certamen, la narrativa no será ordenada por géneros ni temáticas, sino por intensidad, por la capacidad de emocionar y de dejar una marca en la historia de la literatura. Como bien dices, en Salta y Jujuy, por historia, la poesía suele ocupar el centro de las convocatorias, sin embargo, esta propuesta se planta en otro terreno: el narrativo. Hemos recibido, en ediciones anteriores, relatos breves, casi aforísticos, y otros que ocupan toda la extensión permitida. Hay voces jóvenes que narran acerca de lo cotidiano, hay otras voces mayores que escriben desde la memoria emotiva. El jurado está preparado para esa diversidad. No alcanza con leer lo superficial: hay que ver lo que no se dice, lo que se insinúa, lo que queda en suspenso. En cuanto a la antología física, no es un simple resultado editorial. Es hasta una decisión curatorial. Cada cuento incluido lleva una historia que enriquece la obra conjunta, es por eso que el concurso no se limita a premiar por premiar. Aquí hay una oportunidad para saber qué se está escribiendo en el norte argentino, qué voces aparecen, cuál es el futuro de la escritura.

¿Cómo permite este concurso poder leer un acercamiento actualizado de lo que se está escribiendo hoy en nuestra región, atendiendo a la diversidad de los participantes y sus lugares de origen?

El concurso es un gran escenario que permite saber qué se está escribiendo hoy en la región sin necesidad de teorizarlo. La diversidad de los participantes (por edad, por procedencia, por experiencia) significa una lectura panorámica que no se limita a los textos seleccionados. Cada envío, incluso los que no quedan en la antología, aporta una pregunta con su consiguiente manera de mirar el mundo. En ese sentido, el certamen es un sensible detector. Recibimos cuentos desde localidades pequeñas, desde grandes centros poblados, desde barrios periféricos y desde zonas rurales. Se detectan escrituras que no se ajustan a modas. Aparece lo que se está pensando hoy, con palabras actuales, con las urgencias propias de cada territorio y de cada participante. Volviendo a la antología física, puedo afirmar que la misma no es un cierre, es una apertura, una proyección. Permite que lectores, docentes, estudiantes y otros escritores puedan acceder a un mapa narrativo que se expande gracias a una alianza que ya tiene historia. Sostenemos este espacio cultural con convicción y con cuidado.

Hablando de este premio principal que consiste en la edición e impresión de una antología con los cuentos finalistas: ¿cómo se logra que una nueva bibliografía, en este caso colectiva, circule y pueda generar nuevas interpretaciones fuera del círculo de premiados?

Esta antología no se limita a reunir textos varios. Propone una unión magistral entre autor y lector. Esto no hace más que abrir nuevas preguntas. La edición física permite que ese diálogo circule fuera del ambiente de los premiados, que llegue a bibliotecas, librerías, escuelas, radios, ferias literarias, clubes de lectura y espacios donde la literatura no es sólo objeto de estudio, sino como experiencia compartida y mágica. Para que el libro no quede contenido en el simple gesto de premiar, se trabaja, desde el inicio, con una mirada editorial que piensa en la circulación, en la accesibilidad, en la posibilidad de que cada cuento funcione también como una puerta a la posteridad. No se trata de imponer una lectura vacía, sino de ofrecer una serie de textos que puedan ser retomados, discutidos o enseñados, ¡por qué no! La antología no se agota en su publicación, ese es el punto de partida, empieza a vivir cuando alguien lee las obras sin saber quién ganó, sin saber qué criterios se usaron para premiar. Acá aparecen las voces que no se habían escuchado antes. Dicha circulación se cuida con estrategias concretas: presentaciones públicas, distribución en espacios culturales, bibliotecas, entrevistas con los autores, cápsulas radiales, propuestas pedagógicas para docentes y estudiantes. Cada edición del concurso deja una marca y las ideas siguen viviendo en las páginas.Este año, los jurados confirmados son María Eugenia Carante, Sergio Bravo e Inés Brandán Valy por Salta; Ildiko Nassr y un jurado a confirmar por la provincia de Jujuy. La nueva fecha límite para la recepción de obras es el 15/10/2025 y la participación es gratuita.

BASES DEL CONCURSO