Columna de Política: Cultura y economía popular

 

La voz de Lucrecia Martel, interpela, incomoda y siempre te ayuda a pensar 

 

La oveja negra

 

Organizada por el Laboratorio de Producción Audiovisual Experimental (Lapae), en el marco de los 20 años de la Carrera de Comunicación de la Facultad de Humanidades de la UNSa el miércoles pasado con un frio que espantaba hasta al mas valiente , se realizó a sala llena un conversatorio abierto con la directora salteña Lucrecia Martel . 

El auditorio que la esperaba con ansias y admiración la recibió con un fuerte aplauso mientras la reconocían como un faro de nuestra cultura el Intendente de La Caldera Diego Sumbay , la destacaba como ciudadana ilustre, Martel tiene su lugar en el mundo entre esos cerros y pendula con la ciudad de la furia CABA. Así de necesarios los contrastes.

Para empezar la charla, la Profesora Ana Echenique disparó la primera consigna, pensar el cine como espacio de dialogo, se tomó como eje central el documental Nuestra Tierra (Landmarks, 2025) que podrá verse en plataforma Netflix desde el 24 de este mes. La cineasta reconoció que le tomo 14 años hacerla y que “es una película para ayudar a pensar en algo que no queremos pensar porque es doloroso , porque es una vergüenza ,en nuestra provincia hay ciudadanos de segunda y son las comunidades”. 

Con la producción de Rei Pictures, es el quinto largometraje de la filmografía de la realizadora salteña y marca formalmente su primera incursión en el cine de no ficción donde aborda el asesinato de Javier Chocobar, un referente y líder de la comunidad indígena diaguita de Chuschagasta, en Tucumán. Así lo explico “la película Nuestra Tierra es sobre un héroe indígena que fue asesinado”, refiriéndose a que en 2009 un terrateniente y dos cómplices expolicías intentaron desalojar ilegalmente a la comunidad, asesinando a Chocobar e hiriendo a otros comuneros en un hecho que quedó registrado en video.

Martel conversó como en el patio de una casa con tierra pisada, despojada de apuros y fiel a las costumbres del norte de nuestro país, abrió una bolsita verde de plástico y empezó a coquear como los trabajadores del campo, se la veía cómoda , presente y con ganas de convocar cercanía y provocar que esa audiencia se retroalimente y en un mismo destino , buscar la reflexión , pensar en voz alta , aprovechar ese rato como espacio de dialogo.

Habló sobre el racismo eje fundamental de su película , que en la trama acompaña la larga espera de la comunidad por justicia, culminando en el juicio oral celebrado en 2018, mientras va proponiendo una profunda reflexión sobre la propiedad de la tierra, el racismo implícito en el capitalismo y las raíces y presente estructural del colonialismo en Latinoamérica.

«Hay que desarmar el racismo, en las escuelas no dan información sobre la comunidades, no debería haber ningún niño salteño que no sepa cuantas comunidades hay y las distintas lenguas de las poblaciones originarias . Nuestra provincia es privilegiada ninguna otra, tiene la cantidad de lenguas y la cantidad de grupos étnicos, una lengua no es solo que las palabras se dicen de otra manera es una forma distinta de pensar ¿ saben la necesidad que tenemos de conocer otras formas de pensar?

Hizo referencia a los efectos de la minería también, “ cuando uno no quiere a la gente, no quiere a su pueblo, no es muy difícil autorizar a una minera que va a ser mil pedazos a una comunidad que se va quedar sin agua . Si vos a ese montón de gente la querés y te importa y sentis que es tu gente. No lo haces, todo es más fácil, si no los querés, más fácil sacarles la tierra, inventar cosas que degraden a las persona”.

También aseveró que estamos en una provincia que conservamos la colonia abrazados a las tejas y a los ponchos , cuando seremos una nación independiente ? pregunto a su auditorio , entonces respondió con su voz serena y firme «cuando terminemos con el racismo » y enfática recordó que « en los museos no hay ninguna parte que hable de los indios, las comunidades que lucharon por la independencia , aparecen los proceres , y ¿los gauchos que eran? , se pregunta . Si los gauchos son los de bota de carpincho, el sombrero recién sacado del placard y el caballo peruano que costo una fortuna, si esos son los gauchos, así vamos a estar como provincia” . Martel se vuelve mas provocadora, y su público formado en este caso una audiencia mayoritariamente joven le festeja el hecho , ella advierte que se metió con los gauchos en la tierra de Güemes y dobla la apuesta , “hablo mal hasta de los gauchos , no se preocupen que todavía me falta la iglesia , remato con un espada filosa , capaz recordó a la de los colonizadores”. 

“En la catedral de Tucumán se ven dos santos , uno es San Judas Tadeo y otro no me acuerdo , dos santos tirándole rayos a unos indios como si fuera una película de la Marvel» es terrible , es toda la historia dada vuelta . Le escribí al arzobispo de Tucumán , le pedí que no borren esa imagen , que es muy interesante para recordar los barbaros que éramos que simplemente ponga un cartel grande que diga que la iglesia ya no piensa así , que están en contra de esto y que consideran que la comunidad indígena tiene derecho de su territorio” la cineasta destaca que la iglesia tuvo una enorme participación en la construcción del racismo en nuestro continente , entonces aseguro que “si ahora ya piensan distinto la Iglesia tiene que defender a la gente que ayudaron a someter , la Iglesia tiene que defender a comunidades indígenas para que consigan su título » y prometió que si la iglesia hace esto , Martel se bautiza de nuevo . Risas en el público .

Entre otros temas apasionantes que estos 6000 caracteres de la columna no permiten desarrollar, Martel pidió que hagamos bien nuestro trabajo, a fondo, en serio, que compartamos nuestras investigaciones, se refirió al cine y el poco acompañamiento de la gente, tocó como es su costumbre temas incomodos que nos interpelan y nos molestan. Dijo que Milei nos dió un cachetazo, que el Estado hay que mejorarlo no destruirlo, y afirmó con fuerza y a contrapelo de todo lo que pasa, con el caos que vivimos “este es el mejor momento para pensar “

Aplausos. Y muchos nos pusimos de pie.