El sistema de salud es una olla a presión. La pandemia ya se llevó puesto a una ministra. En el Materno Infantil también fue eyectado el jefe del laboratorio y crecen las dudas sobre el gerente Federico Mangione. El hospital de Tartagal se viene abajo por las desinversiones pero su gerente y sus sequitos cobran un abultado sueldo mientras escasean insumos elementales. 

En números anteriores comentábamos cómo la pandemia dejó al descubierto las falencias en la Salud Pública.

El escándalo que revelamos con los chanchullos del Jefe de Laboratorio del Materno Infantil, Raúl Bellomo, fueron apenas la punta del iceberg. Tal como fue contado comenzó con los trámites para comprar equipos para realizar estudios de PCR; esto mientras Bellomo tramitaba los permisos para su laboratorio privado, Labac SRL (Laboratorio Bioquímico de Alta Complejidad).

Por esto fue separado debido a que engañó a todos con una falsa gestión para la habilitación de un sector de biología molecular en el laboratorio del Hospital. Hasta firmó la compra de un termociclador, que llegó roto y, a pesar de ello, lo recibió para exhibirlo en las instalaciones del nosocomio.

Con el diario del lunes podemos decir que su laboratorio estaba más que preparado para hacer las pruebas de PCR que el hospital. Fue entonces que le hicieron una oferta de temporada: «o renuncias o te echo con causa policial». Bellomo, no lo pensó mucho y pidió licencia. Algunos señalan que ya tendría un cargo AP en diputados gracias a sus contactos.

¿Sobrefacturaciones?

Lo del jefe del laboratorio del Hospital Materno Infantil, no sería la única irregularidad. “En el hospital se viene facturando mucha plata en insumos importados y en equipos”, soltó una fuente off the record a Cuarto Poder.

Una auditoría podría generar un tembladeral en la salud. Licitaciones entre cuatro paredes a precios de oro ocurrirían desde la gestión del ministro urtubeycista Roque Mascarello y habrían tenido vía libre con la cuñada de Matías Huergo. Una rigurosa auditoría tendría que determinar si las facturaciones pueden ser equivocadas, ampliadas o infladas, lo cierto es que hay muchas dudas alrededor.

Según se comenta por lo bajo, habría gente que factura sin ser proveedor del estado -violando claramente la ley de contrataciones; un ejemplo sería pollos frescos Sofía, quien empezó a proveer al nosocomio luego de que Brunetti sea descubierto mandando “carne podrida”.

Otra irregularidad que se arrastra, vendría por el lado de haber licuado la deuda con AFIP de la firma Del Tambo, quien habría regalado un año de yogur gratis a cambios de limpiar su deuda con el organismo nacional.

Lógicamente, todo esto no es nuevo sino que sería parte de la herencia de la gestión anterior mantenida por la actual dirección.

El cirujano Federico Mangione  comenzó en funciones como gerente del hospital Público Materno Infantil en enero colocado por Medrano, en reemplazo de Carlos Moreno que venía de estar en el cargo hace aproximadamente 12 años y fue reciclado en el hospital de Cachi.

Mercedes Teruelo Veinovich, es Jefa de Compras, quien tendría conocimiento sobre las maniobras que manchan  a un personaje conocido, uno de los neurocirujanos más famosos de la provincia, que trabajó en el Materno Infantil. Hay un sumario contra él, incluso, ya que solicitaba placas importadas de Alemania para los pacientes y no presentó el troquel correspondiente.

Tartagal

El hospital “Juan Domingo Perón” se encuentra en uno de sus momentos más críticos.

La gerencia del nosocomio carga con graves acusaciones relacionadas a una dudosa administración de los fondos del hospital, maltrato hacia las comunidades wichí, carencia de insumos, instalaciones colapsadas a causa del Covid-19, y personal de salud agotados frente a este panorama y mal pagos.

El gerente, Juan López, ex presidente de Central Norte, estaría cobrando un generoso sueldo mensual que supera las seis cifras entre su cargo jerárquico y  anestesiólogo. Por otra parte, el sub gerente y el gerente de Atención a las Personas, también tendrían un abultado sobresueldo que se justificaría con una sobrecarga de horas de  guardias imposibles de cumplir en un mes. Mientras tanto, los médicos con mayor antigüedad cobran un sueldo básico.

Con la pandemia, quedó en evidencia que la actual gerencia no invierte el dinero asignado para mejorar la salud, ya que salieron a la luz falencias básicas: la curva de contagio aumentó y no hay personal de salud suficiente, ni insumos básicos para internación, siendo un hecho frecuente que los familiares tenga que comprar un suero, medicación o pañales. La infraestructura del hospital es precaria e incluso no hay agua potable.

Juan López, quien fue colocado por la ministra Josefina Medrano de la Serna, hoy se encuentra en la cuerda floja.

La atención a las comunidades originarias es otro punto en la lista de irregularidades cometidas por el gerente del hospital Perón. Según constatan algunas denuncias, la gerencia infringe actos de discriminación y maltrato contra las comunidades originarias. De hecho, hay denuncias de violencia obstétrica y hasta de abuso sexual.