De manera arbitraria, el ministro de Seguridad le otorgó un generoso obsequio a la Agrupación Tradicionalista Gauchos de Güemes. Las hojas de coca tendrían que haber sido distribuidas solo a comunidades originarias.

El informe del Ministro Juan Manuel Pulleiro intenta arrojar algo de luz sobre el destino de más de 800 kilos de hojas de coca secuestrados en Salta. Pero deja puntos sin iluminar, al tiempo que abrió nuevas dudas.

Primer dato llamativo de la respuesta del Ministro de Seguridad: no habían secuestrado 860 kilos, sino 1.440 en diferentes procedimientos del 2020.

El informe dice que parte de ese cargamento no era bueno. La coca tenía un color feo. Dice que los de bromatología hicieron un estudio y después de comprobar que, pese al color amarronado, sí estaba en condiciones para consumo humano, se distribuyeron 20 kilos, porque la Agencia Antidrogas no cuenta con depósitos de almacenamiento adecuados para guardar hojas de coca.

En otra página Pulleiro detalla cómo distribuyó el cargamento de 1440 kilos de hojas de coca. Esta parte es interesante: El hospital Ragone, Pedro de los Ríos, de la Fundación Vicuñita, Fabián Saúl, del pueblo diaguita, y Francisco Aráoz, de la Agrupación Gauchos de Güemes, fueron los beneficiados

No explica, en ningún momento, el criterio de distribución. Aunque menciona que se destinó parte del cargamento al hospital Ragone porque los pacientes “se entretienen” con la hoja de coca, jamás se explica por qué los cholos que encabeza Aráoz recibieron 3 millones y medio de pesos en hojas de coca y no se dice por qué.

La decisión de Pulleiro no tiene el aval de la Procuraduría de Narcocriminalidad. Su titular, al autorizar que el gobierno distribuya las hojas de coca incautadas, afirmó: «Este Ministerio Público considera que los pedidos efectuados por el Gobierno de la provincia de Jujuy y el Gobierno de la provincia de Salta, resultan atendibles, pues de lo contrario, el desabastecimiento de hojas de coca causado por el cierre de fronteras dispuesto por Decreto PEN 459/20 a raíz de la pandemia del COVID-19, traería aparejado una conculcación de prácticas ancestrales de los pueblos originarios que se han extendido a toda la sociedad jujeña y salteña -como lo es en este caso puntual la masticación de hojas de coca– cuya protección se encuentra prevista tanto por la Constitución Nacional (artículo 75 inciso 17) como por la Constitución de Jujuy (artículo 50) y el derecho internacional vigente».

De última, podría ser perdonable, si es que esas hojitas terminaron en un trabajador de campo explotado; pero lo más probable es que haya terminado en una mesa del Club 20, para disfrute de un cholo que se disfraza de gaucho sólo los 17 de junio.

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