El súper clásico entre Gimnasia y Tiro y Central Norte, tal vez el partido más importante de los últimos años para el futbol salteño, tomo ribetes políticos en la semana.

No se reportó, pero existió un intenso ida y vuelta entre el presidente de la Liga Salteña y el secretario general del Consejo Federal desde que se conoció el cruce entre los equipos que disputarían la final por el ascenso a la segunda división del futbol argentino.

El estricto secretismo se rompió cuando en una reunión donde estaban presentes dirigentes de ambas instituciones, el titular de la entidad madre del balompie local se levantó abruptamente. Al volver sancionó sin dudar:  se juega en el Padre Ernesto Marteareana. Los presentes quedaron estupefactos ya que habían consensuado un sorteo publico para definir donde se jugaba si en el Gigante del Norte O el Martearena, lo cual era lo justo.

Lo cierto es que el sorteo se abortó tras la comunicación del hombre que cuenta con una doble condición: Funcionario del estado provincial y titular de la liga salteña, pese a ser socio de un club que ya vendió parte de su patrimonio inmobiliario que tiene en la zona de la terminal.

Finalmente quedó a cargo absolutamente de la organización de un partido que recaudará más de 14 millones de pesos. Dicen que convenció al responsable del consejo con una propuesta que nadie podría rechazar.  Del 5% correspondiente para el organizador, prometió: “vamo y vamo”.

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