Al igual que el aumento de “asentamientos” en los últimos años hubo un crecimiento de barrios privados en Salta. (Por Andrea Sztychmasjter)

Desmontes, aprovechamiento privado ilimitado del suelo, poco control Estatal y una privatización del medio ambiente son solo algunas de las características de este modelo de urbanización cerrada, con un estilo de vida “único y natural”. El desarrollo de los “country”, barrios cerrados, condominios y mega emprendimientos en América Latina y en nuestro país se acentúa con fuerza durante la década de 1990. En Salta, a la par del aumento de asentamientos, barrios populares y villas en los últimos cinco años se registró la máxima aparición de clubes de campo y urbanizaciones privadas localizados en diferentes puntos de la periferia de la ciudad  y municipios aledaños.

La comparación sirve para mostrar dos extremos de un mismo sistema perverso. De un lado tiran de la cuerda quienes solo reciben migajas, del otro, los que bañados en opulencia dicen ser dueños de vivir como les plazca. Mientras en los “asentamientos” faltan los servicios básicos como conexión legal al agua potable, energía eléctrica o gas, en los “country” -donde siempre hay calefacción y aire acondicionado- se llenan piletas de natación, se riegan inmensos jardines y en una casa se gasta en electricidad lo que utilizan en una manzana entera de casas en alguna barriada popular. “Opinan sin saber” señalan algunxs habitantes de estos barrios cerrados, pero cualquiera que haya pisado uno sabrá que entre esos muros se vive en una realidad paralela. Como el empresario que quiso entrar a su barrio privado con su empleada escondida en el baúl del auto.

Los primeros en Salta

Una investigación de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Ucasal toma como antecedentes los Planes de Desarrollo de los Municipios del Área Metropolitana de Salta, en particular el Plan de Desarrollo Urbano Ambiental de la ciudad de Salta (PIDUA II) y los Códigos de Planeamiento de los municipios y describe que en Salta en el periodo 1990 – 1995, surgen los primeros “Clubes de Campo” en la ciudad de Salta. Los primeros registros datan de 1994 y corresponden a los desarrollos urbanísticos de “Altos de San Lorenzo” (1994) y “El Tipal” (1995), ambos construídos bajo la modalidad de “club de campo”.

Entre los años 2008 y 2011 se registran las primeras “Urbanizaciones Privadas”. El primer registro corresponde a la urbanización denominada Los Olmos (2008) en la ciudad capital y en los municipios vecinos, como por ejemplo, Urbanización Privada El Prado (2008/11) en San Luis, Club de Campo Las Vertientes Eco Pueblo (2014) en el Municipio de Vaqueros o Praderas de San Lorenzo (2015), en el Municipio San Lorenzo.

“Islas herméticas”

La investigación a cargo de Gabriela Alejandra Polliotto y un equipo de arquitectas de la Ucasal determinó como prioritaria para su trabajo sobre el impacto ambiental en los barrios cerrados de la ciudad, la zona de usos residenciales de muy baja densidad que se desarrolla al interior de los barrios cerrados Valle Escondido, La Lucinda I, La Lucinda II y Los Lapachos:  “Por el grado de consolidación de dichos barrios cerrados, los cuales se comportan como islas herméticas, dificultan el acceso al disfrute paisajístico de las Serranías del este y se presentan como la zona actualmente sometida a las mayores presiones inmobiliarias de la Ciudad de Salta. Se trata de loteos dinámicos, los cuales derivaron en la ampliación y crecimiento en etapas, debido al éxito inmobiliario en el corto plazo. En algunos casos, como el de Valle Escondido, las características topográficas fueron utilizadas como borde, para aislar la urbanización y otorgarle exclusividad, a la vez que se limita el acceso y percepción del Paisaje Natural”, detallan.

Los primeros registros datan de 1994 y corresponden a los desarrollos urbanísticos de “Altos de San Lorenzo” (1994) y “El Tipal” (1995), ambos construídos bajo la modalidad de “club de campo”.

De reserva natural a country

De acuerdo con la Ley N°7543 sobre Normas de Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN) de la provincia de Salta, la zona corresponde a la Categoría II. En tanto que el Plan Integral de Desarrollo Urbano Ambiental de la ciudad de Salta (PIDUA) clasifica el área dentro de las grandes Interfases y elemento constituyente del Sistema de Espacios Abiertos a Escala Regional. El Código de Planeamiento Urbano Ambiental de la ciudad de Salta (CPUA), por su parte, la clasifica como área no urbanizable, que forma parte de las Áreas Especiales de Interés Ambiental con las que cuenta la ciudad. En este caso corresponde a una Reserva Natural de Uso Múltiple.

Las arquitectas identificaron los impactos ambientales más importantes que estos barrios cerrados generan sobre el medio físico y socio económico y entre ellos se encuentra el alto impacto en la flora y fauna; perdida de bosques nativos provocando fragmentación de los ecosistemas, migración de especies animales y pérdida de especies forestales nativas y de cobertura vegetal del sector de laderas de los cerros para la construcción de viviendas, perdida de visibilidad y calidad paisajística. Respecto al agua y el suelo el negocio inmobiliario genera alteración de procesos ecológicos, sobreexplotación de acuíferos naturales y un descomunal aumento del valor de la tierra. Se reconocen además drenajes subterráneos y superficiales, deslizamiento de laderas, tala indiscriminada de árboles, incendios forestales, extracción de mantillo, extracción de piedra y laja con fines comerciales. A esto se suma la transformación de las características morfológicas naturales (terraplenes, rellenos, excavaciones) y la impermeabilización de superficies debido a las nuevas construcciones que impactan sobre el sistema de escurrimiento natural y las dinámicas hídricas. Sobre el medio socio cultural económico se observa que promueven la segregación social, aumento del uso de automóviles, y modificaciones en la identidad cultural-

La Gran Salta

El área metropolitana de Salta es la ciudad-región que ha experimentado el mayor crecimiento del país en las últimas 4 décadas. A su vez es la séptima provincia con mayor cantidad de “asentamientos” y villas en Argentina, más de 145. Según la investigación de la Universidad católica, en Salta Capital y los municipios vecinos del área metropolitana (Vaqueros, San Lorenzo y Cerrillos) se identificaron un total de 5 Urbanizaciones Privadas y 11 Clubes de Campo, aprobados por la Dirección General de Inmuebles. En relación con los asentamientos se identificaron un total de 54. Los primeros asentamientos se registran en el período 1970 a 1980, los cuales no sólo han tenido un gran crecimiento demográfico, sino que se registra la aparición de nuevos asentamientos y villas de emergencia.

 

Sin control

Según el abogado Emilio Sebastián Ruiz, antes del nuevo Código Civil y Comercial, existía un vacío legal respecto de la adecuación de las urbanizaciones. Frente a este vacío regulatorio a nivel nacional, se fueron organizando en forma disímil, algunos provinciales y municipales: “En muchos de ellos se utilizó el tipo legal de la propiedad horizontal –aunque inadecuada, por ser la Ley 13512 aplicable a edificios construidos– para dar alguna respuesta a estas nuevas realidades, ley que fue derogada por el Código Civil y Comercial”, describió el letrado. Señaló que además hay falta de legislación municipal sobre la materia ambiental; no existe legislación municipal y menos ordenanzas ambientales.

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