En un año, el vacío subió un 76,4% y el kilo de asado de tira incrementó su costo un 75,8%, convirtiendo el tradicional asado argentino en una comida exclusiva.

El 11 de octubre de cada año se celebra el Día del asado, comida de preferencia de los argentinos pero, lejos de festejarlo comiendo vacío y costillas, esta vez los gobernados por Alberto Fernández, deberán conformarse con una polenta.

Según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), en los últimos doce meses, el vacío subió un 76,4% y el kilo de asado de tira incrementó su costo un 75,8%, llevando los precios a 1000 y 800 pesos, respectivamente.

Según IPCVA, los cortes con mayor variación de precios entre octubre de 2020 y septiembre de 2021 fueron lomo (84,1%), tortuguita (77,9%), colita de cuadril (77,9%) y nalga (75,3%).

En este marco, y desesperado por revertir los resultados de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) de septiembre, el Gobierno nacional anunció el viernes la extensión del convenio con representantes de la cadena de producción y comercialización de la carne vacuna hasta el 31 de diciembre.

A través del acuerdo, en teoría, el Gobierno garantiza la oferta de, al menos, 6.000 toneladas mensuales de cortes a precios accesibles en más de 1.000 bocas de expendio y mantiene los precios vigentes hasta el momento: asado de tira a $359 el kilo; vacío a $499; matambre a $549; falda a $229; tapa de asado a $429; cuadrada/bola de lomo a $515; roast beef/aguja a $409; carnaza/cogote a $379; y paleta a $485 el kilo.

Claro que hay que conseguirlos. Y que no sean puro hueso y grasa.

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