Los inspectores de la secretaría de Ambiente municipal no aguantan más el destrato y las agresiones del jefe del Programa Ambiental. Una trabajadora presentó un expediente dirigido al secretario Federico Casas, pero hasta ahora hacen la vista gorda. La semana pasada decidieron no salir a realizar inspecciones.

A casi tres años de la implementación de la ley Micaela algunas prácticas violentas siguen teniendo lugar en los poderes del estado y, en algunos casos, hasta son encubiertas por quienes deberían denunciarlas. A pesar de las múltiples capacitaciones brindadas en el ámbito municipal, las denuncias por hostigamiento y maltrato laboral hacia mujeres de la secretaría de Ambiente y Servicios Públicos se multiplicaron en los últimos días y las víctimas aún no tienen una respuesta institucional.

Nora Coria es inspectora de la secretaría que preside Federico Casas tras la salida de Aroldo Jesús Tonini. Se desempeña como jefa del departamento de inspecciones y presta servicios en el área desde su creación hace 32 años. Hace poco más de dos meses inició un expediente por maltrato laboral y violencia contra el actual jefe del programa ambiental ing. Gonzalo Martínez Garcete. Sin embargo, los papeles pasan de una oficina a la otra mientras el denunciado sigue en contacto con ella, perpetuando la situación de violencia. El sindicato de trabajadores municipales a cargo de Pedro Serrudo, al igual que sus superiores en la secretaría, hacen la vista gorda y Coria apunta a los nexos políticos con la intendenta Bettina Romero.

 

El relato

«Yo tengo más de 30 años en la municipalidad, estoy desde que se inició el área de ambiente», comienza relatando Nora. «Él (por Garcete) ocupa el cargo de jefe del Programa Ambiental. Nosotros estamos en el área de inspecciones y yo tengo el cargo de jefa de departamento de inspecciones. Sin embargo, él no respeta cargo, ni jerarquía, ni antigüedad… nada», añade.

Según refiere, Garcete se hizo cargo del programa un tiempo antes de la pandemia, dado que anteriormente se desempeñaba como evaluador. A su cargo estaban algunas de las evaluaciones de impacto ambiental que se realizaban en negocios y locales comerciales. Los problemas comenzaron cuando fue designado como titular del programa y quedaron bajo su órbita los 36 inspectores entre los que se encuentra Nora Coria. «Ya había tenido cruces con otra compañera que también lo denunció y ahora conmigo hace lo mismo. Las discusiones empezaron porque él cree que tiene gente ‘baja o alta’, para él no hay términos medios», manifestó a Cuarto Poder. «Nos va dividiendo a los inspectores. Hoy habló con la gente a la tarde y le dijo que yo soy una bruta ignorante. A mi personalmente me dijo: ‘callate, si te tengo acá por lástima, vos no sabés hacer nada’. Pero yo llevé su oficina durante años, tengo el cargo de inspectora y actualmente soy jefa de departamento. Según él yo no sé hacer una inspección ni un informe. No sé si se cree Dios, el capataz de la estancia o qué. Yo soy de planta permanente y tengo cargo confirmado. Él, en cambio, tiene un cargo momentáneo».

El destrato se fue haciendo extensivo paulatinamente a la mayoría de los inspectores. Del total de trabajadores preparados para realizar informes e inspecciones, actualmente recurre a seis. Los otros treinta conforman una suerte de subcategoría destinataria de maltratos y ninguneos constantes. «Según él, hay seis personas solamente que saben trabajar, el resto somos todos brutos y coimeros», indica Nora.

Para colmo de males, quienes deberían velar por las demandas y preocupaciones de los trabajadores anteponen sus intereses políticos y eluden dar respuestas. Tal es el caso del gremio UTM que preside Pedro Serrudo, actualmente alineado al titi-romerismo. «Presentamos una nota en el sindicato y bien gracias, porque el sindicato está a la par de la intendenta y él (por Garcete) le responde a la intendenta. Fuimos varias veces por el tema de la ropa, desde el año 2018 que no nos la dan. En los ultimos 4 años nos dieron solo un par de botas la semana pasada, nos parece una burla. Ese fue el primer tema de discusión que hemos tenido», refiere Coria.

Aroldo Tonini – Federico Casas

 

No hay infracción sin la venia del patrón

El trabajo de los inspectores, además de ser crucial para el sostenimiento de las pautas ambientales en la ciudad, comprende una etapa clave del proceso de habilitación comercial. En el caso de los locales gastronómicos, se constata que los residuos sean desechados correctamente, en fábricas se evalúa si la actividad productiva impacta o no en el entorno, en talleres mecánicos se verifica si el tratamiento de aceites y otros residuos es el correcto, etc. Sin embargo, según aseguran los trabajadores, ningún acta de infracción puede realizarse sin contar con el visto bueno del jefe de Programa, algo que atenta contra la autonomía de los inspectores y contra la transparencia de los actos públicos. «Nosotros no podemos hacer un acta de infracción a alguien, porque primero le tenemos que pedir la venia a él. Si él quiere la hacemos, sino no. No tenemos ni siquiera el criterio de inspector», comentó Coria a este medio. Los hechos llevaron a que el pasado jueves por la tarde, los inspectores de turno decidieran no prestar funciones en señal de protesta. «Hoy no es solamente conmigo, hoy es con todos. Esta tarde no salió a trabajar nadie y yo creo que mañana el resto de los inspectores hará lo mismo», añadió.

 

Expedientes trabados

Dos meses atrás, Nora Coria dejaba atrás sus miedos para presentar en mesa de entrada el expediente dirigido al secretario de Ambiente y Servicios Públicos Federico Casas, en el que dejaba constancia del maltrato que venía sufriendo por parte de Garcete. Al día de hoy espera al menos una señal de que su caso será tenido en cuenta y se dará curso a la denuncia. «La municipalidad nos hizo adherir a la ley Micaela. Lo razonable es que si la Municipalidad está adherida a la ley, la que me tiene que defender y garantizar que no me falten el respeto como mujer es la municipalidad o mi superior, el secretario Federico Casas», opina Nora. Y agrega: «yo voy a preguntar cada tanto y nada. Quiero creer que el secretario no tiene la remota idea de lo que pasa».

La situación de tensión vivida puertas adentro de la secretaría llegó a ocasionarle problemas en la vista, dado que sufre de presión ocular. Por tal motivo debió dejar las oficinas y abocarse al trabajo en la calle. A la hora de buscar una explicación a la falta de respuestas institucionales, Coria manifiesta: «El drama aquí es político, él está amparado por los políticos de turno. Yo quiero creer que la intendenta defiende a las mujeres o al menos quiere demostrar eso. Para él yo soy una bruta y se lo dijo a todo el mundo. Me siento maltratada y discriminada. Es una falta total de respeto».

 

 

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