El juez de Corte y emprendedor no para de armar sociedades. Volvió a referirse a su participación en Los Viñaco SAS pero no hizo más que enterrarse. Preguntas e inconsistencias del magistrado empresario. ¿Realmente cedió las acciones?

Cumplido un año de gestión en el gobierno, y como hacen los generales después de una dura batalla, empezó el operativo control de daños. Frente al año electoral que se avecina, la pandemia (que algunos argumentan fue utilizada de distractora), servirá poco y nada para capitalizar. Sí, será importante,  a la hora de pagar facturas por lo  que no se hizo. La suerte, es que no haya todavía, una oposición orgánica. Y el mayor terror sería la confirmación de, por dónde saldría esa oposición. Sucede que cuando no se ve a nadie, entramos a zona de sorpresas, y no de precisamente de promesas, como la del querido Gustavo Ceratti.

Lo que no resulta una extrañeza, y representará un monumental dolor de cabeza, es la Corte de Justicia (sus integrantes), reconvertida en una suerte de Cámara Empresaria Salteña por la que alguien pagará el costo de los platos rotos. No sólo la Corte. Ahora ya no hay duda alguna, juezas y jueces se preocupan mucho más por sus negocios personales, que por administrar justicia. Juezas y jueces. Si se leyó bien. Es un poli rubro de muchísimo dinero. El ya archiconocido y escandaloso “caso Aguilar”, siguió revelando esta semana, novedades cada vez más desvergonzadas, y nuca antes vistas en la justicia local.

Cuando Cuarto Poder reveló el affaire “Los Viñaco”, dando a conocer quiénes eran los accionistas de la SAS (Sociedad por Acciones Simplificadas), se inició un prolongado silencio de radio. Luego precedió la aparición de una nota del magistrado dirigida a la redacción del Semanario, donde reconocía haber integrado tal sociedad. Pasado los días, y cuando el escándalo fue subiendo de tono, apareció el siempre bien dispuesto demonio urkupiñero Gonzalo Guzmán, presentándole una nota al juez en nombre de “Salta Decadente”, pretendiendo caracterizarse como un implacable e insobornable defensor de la moralidad. Pero a pocas horas, el abogado con complejo de periodista quedó pedaleando en el aire y encima, casi como cómplice. El juez Aguilar le contestó que era la primera vez que un medio le pedía opinión sobre “Los Viñaco SAS”¿O SAS Los Viñacos? Si efectivamente era la primera vez, ¿Por qué tardó varios días en responderle, y de manera distinta a Cuarto Poder?

Para que los lectores no se pierdan entonces, hablamos de la segunda vez que el juez se refiere al tema en un medio de comunicación. Pero Cuarto Poder no le pidió absolutamente nada, y nunca desmintió la noticia. Pero por las dudas, calificó a ese Semanario como malintencionado. Sin dudas, para el juez informar con la verdad y que te den la cana, es de mal intencionado. Y más cuando tuviste que aceptar la verdad…

Pero en todo esto, el problema está en la segunda respuesta, la que le mandó a Salta Decandente. Porque allí, terminó de embarrarla del todo. En este caso explicó, como a Cuarto Poder, que sí integró la sociedad. Luego continuó explicando que le transfirió sus acciones, primero a Bernardo Sayús por un año, y después a su hermano Julián Marcelo, que no había podido venir antes, porque según Aguilar, estaba en Buenos Aires por la pandemia. Y en medio de todo este escándalo, el Ministro de Cuatro Carteras, Ricardo Villada, fue el único que se atrevió en la FM del Carnero, a intentar brindar una inmoral explicación, señalando que los jueces no tienen incompatibilidad de ejercer el comercio, y que muchísimos jueces integraban sociedades comerciales!!!. Semejante barbarazo por supuesto, provocó que desde la sede central del gobierno salteño, le ordenen que no vuelva a repetir tamaña pelotudez (y si, no hay mucho calificativo para semejante burrada).

Más allá de la imcompatibilidad, el problema es mucho más grave: el juez dice que desde hace dos años venía ordenando su patrimonio ¿Hace dos años ya le habían ofrecido integrar la Corte? ¿De lo contrario, qué es lo que tenía que acomodar? Dijo también ser dueño de varios inmuebles que se incorporarían a “Los Viñaco SAS”, pero no mencionó cuáles, y ni siquiera si figuran en su declaración jurada. Tratándose de un juez de la Corte de Justicia que no tiene nada que esconder, debería haber sido la primera medida en tomar ante la opinión pública para aclarar el panorama. Pero, al no indicar cuáles son los bienes inmuebles a los que refiere, quiere decir que ni se le pasó por la cabeza informar, ni Salta Decadente se lo preguntó, tampoco si tributaba a la AFIP y Rentas sobre estos.

Lo peor de todo, es que Los Viñaco SAS se formó como sociedad, en el período en que Aguilar fue presentado en sociedad en el proceso de postulación pública, y se la reconoció cuando ya era Juez de la Corte. Esto tampoco lo informó a la Comisión de Acuerdo del Senado, autodefinida como Comisión de Mandarines Chinos, porque todos mueven la cabecita ante las explicaciones vacías de los postulantes a ese Tribunal clave.

Antes, pasaron dos juezas empresarias a las que tampoco les preguntaron  nada sobre su patrimonio. Otro dato que el implacable y transparente demonio urkupiñero también le dejó pasar a Aguilar “alias Mandrake el mago” es ¿ cómo hizo el juez  para  transferir  acciones  de  una  sociedad  que  todavía  no  estaba  constituida?

¿Cómo  hizo  para  hacerlo  por  instrumento  privado  como  el  dijo, sin  exhibirlo?

¿Realmente se desprendió de las acciones? Consultado un viejo comercialista de la calle Leguizamón, nos explicó que es imposible transferir acciones societarias si la sociedad no está registrada y autorizada. Vale recordar que cuando Cuarto Poder publicó la noticia, nadie salió a explicar nada. Curiosamente, tampoco el grupo que integran MDay y Lupión, ni el abogado Bernardo Sayus se hicieron cargo. A nadie le pareció extraño que un juez constituya una sociedad en el momento en que está por ser designado, para transferir inmuebles o bienes no declarados, ni descriptos en una declaración jurada, ¿no es por lo menos sospechoso?

Sayus podría haber dicho al menos: Horacio sí me transfirió las acciones, especificando el número, la cantidad, y el tiempo, hasta que le tuviese que tirar la pelota al hermano del juez, después de un año de teneduría. Pero, parece que ni entre los socios se confían. El Grupo MDay –Lupión – un solo corazón – se transformó en un poderoso conglomerado, que estaría en la mira de la justicia federal de la ciudad de

Buenos Aires desde hace un tiempo, tras un supuesto derrame de dólares que el ex martillero Eduardo “Pinto” Torino podría haber invertido, por orden de sus patrones los hermanos Delfín y Ula Castedo en algunos desarrollos urbanísticos de Salta, y fincas valiosas en la frontera con Bolivia. Dos de los narcotraficantes más tenebrosos de la Argentina. Zona despejada, zona liberada.

A todo esto, la reacción del oficialismo ante el caso Aguilar, fue la de quedarse en el molde. Y ante el avance del caso, cual mancha de petróleo en el mar, facturarle  al siempre dispuesto Fabián Vittar, para que el periodista Jorge Calvo le haga un reportaje en el que afirmó directamente que los jueces de la Corte tienen incompatibilidad para ejercer el comercio e integrar sociedades comerciales. Ni siquiera así, la Corte de Justicia emitió un comunicado explicando la situación, será por aquello que el que calla otorga o dicho en salteño, quedémonos en el yeso porque estamos más sucios que una papa. No vaya a ser que los otros empresarios y empresarias también se enojen. Salta Decadente quedó en una situación muy incómoda ¿Qué podrá pedir ahora? Tal vez crean que pueden salir con los tapones de punta, pero ya mostraron la hilacha. En tanto se quedaron piolas con el expediente digital, y ni se les ocurrió preguntar por Sandra Dosch*, ahora que a Boudou lo metieron en cana. Sandra, estuvo con Boudou y Garavano, y era la encargada de la transferencia. Ni tampoco se les ocurrió preguntar por qué se mantuvo bajo veinte llaves la absolución que hace más de diez días el Jurado de Enjuiciamiento le dictó al juez Federico Diez ¿Será que todo se esconde en la Corte? O será que como dijo la única senadora mujer a un colega que despotrica lindo contra el gobierno, algo así como no digamos nada, porque con la absolución de Fede habrá quilombo.

Lo que a estas alturas ya nadie puede negar, es que la Corte de Justicia será parte de la campaña electoral, porque tiene el boleto picado, y sinó, no habrá 2023.

La dama de los expedientes

Sandra Dosch es abogada y licenciada en Ciencias Políticas. Llegó a la función pública de la mano de Chacho Alvarez a los 24 años y desde entonces transitó por varios cargos. En 1996 se desempeñó como tesorera de la Legislatura de CABA, llevada por Aníbal Ibarra. En 2000 fue electa legisladora por la Alianza y tras su paso por la banca, continuó como funcionaria en la Justicia porteña. Más tarde sería nombrada como vocal titular de la Comisión Cascos Blancos del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, con un sueldo envidiable para cualquiera de sus pares; luego desembarcaría en el Ministerio de Justicia y DDHH, y más tarde en el área de certificaciones IRAM. 

Su notoriedad pública se disparó en la última etapa del kirchnerismo, cuando se desempeñó como Directora del Programa de Gestión de Calidad y Extensión de Senado de la Nación, bajo la órbita del detenido Amado Boudou. Su vínculo con Salta se dio durante el intento de implementación del malogrado expediente digital, cuando se encontraba bajo las órdenes del ex-ministro de Justicia Germán Garavano. Por aquella frustrada maniobra, aún se desconoce el paradero de unos 100 millones de pesos.

El 6 de Noviembre público en Facebook el siguiente texto:

*FELIZZZZZ AHORA LICENCIADA EN PSICOLOGIA!!*

Hoy por fin luego de meses de espera pude realizar la defensa virtual de mi tesis para poder dar inicio al trámite del título.

Mi agradecimiento a la UBA que me posibilitó estudiar tres carreras universitarias y recibirme y mi reconocimiento a la labor y la dedicación de todos sus docentes

 

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Según Sonia Escudero, el juez Horacio Aguilar violó la Constitución

 

 

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