Trabajadores con 15 años de trayectoria en la empresa denuncian que no les reconocen el ítem de insalubridad pese a que existe una resolución que lo exige desde el año 2002. En paralelo surgieron videos que muestran las condiciones inhumanas en las que trabajan operarios en la calle.

Un empleado de la empresa de agua y saneamiento se sumerge en un pozo cuadrado cubierto de agua mientras sus compañeros intentan sustraer el líquido turbio con tachos de plástico. El hombre no porta guantes, mameluco, máscara, ni casco. Con sus manos intenta destapar o sustraer algo desde el fondo de la cavidad, pero no lo logra, por lo que de momentos se sumerge de cuerpo entero. Aunque deberían contar con una bomba sustractora, las dos o tres personas a su alrededor intentan bajar el nivel del agua manualmente.

La postal fue difundida esta semana por los propios trabajadores de la empresa Aguas del Norte y da cuenta de las misérrimas condiciones a las que son expuestos día a día. La falta de entrega de trajes especiales y herramientas se complementa con una situación todavía peor: el no reconocimiento de las condiciones insalubridad en las que trabajan.

Aunque la realidad está extendida en todas las áreas de la empresa, la olla se destapó en la planta potabilizadora de Alto Molino, donde algunos empleados desarrollan tareas en condiciones de riesgo y en jornadas prolongadas. A pesar de que la ley 20.774 en su artículo 216 establece que: «La jornada de trabajo en tareas declaradas insalubres no podrá exceder de las seis (6) horas diarias o treinta y seis (36) semanales», los cientos de trabajadores de la planta prestan tareas por ocho horas al día.

El planteo surgió luego de que los empleados descubrieran que existen al menos 5 resoluciones, desde el año 1998 a la fecha, que atienden a la condición de insalubridad del predio en el que trabajan. Se trata de presentaciones realizadas por el sindicato SUTOSS ante el ministerio de Trabajo para que se expida sobre los lugares considerados insalubres. Una de las respuestas se dio a través de la resolución 1060/02 en la que se declara la insalubridad de varios lugares pertenecientes a la ex Administración General de Aguas de Salta en el ámbito de la provincia: Lagunas de estabilización biológica, tomas y encauzamientos sobre ríos, talleres generales, departamentos de Obras y la planta potabilizadora. En resumen, todo el predio de Alto Molino encuadra dentro de esta calificación.

A contramano de toda lógica, el ítem insalubridad suele reconocerse sólo para tareas y no para lugares. Algo que contradice incluso la definición brindada por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de Nación, que reconoce como trabajo insalubre a «aquel que se desarrolla en lugares donde las condiciones, la modalidad o la naturaleza del trabajo afectan la salud». Además de las horas de trabajo, el reconocimiento de este ítem repercute también en las condiciones necesarias para acceder a la jubilación.

Cloro en el aire

«Tenemos una cisterna y en esa cisterna hay respiradores. Cuando llega el agua de Finca Las Costas a la cisterna de almacenamiento, se le inyecta hipoclorito de sodio. Cuando el agua reacciona al hipoclorito de sodio se libera vapor. Estos vapores salen al aire a través de los respiradores y se genera un ambiente tóxico», confió a este medio un trabajador de la planta de Alto Molino. «También tenemos talleres, donde se sueldan y se pintan camionetas. Además, se almacenan residuos tóxicos que se producen en los laboratorios y después se liberan al ambiente. Se acumulaban los residuos en los que se hacían los análisis en frascos y podían quedar ahí por un tiempo», añade.

Así y todo, el reconocimiento del riesgo al que son sometidos los trabajadores se da sólo en determinadas tareas, como si la contaminación del ambiente afectara únicamente a zonas específicas del predio. «Hay un almacén en el que se depositan productos químicos. Llega sulfato de aluminio, hipoclorito de sodio en tanques. ¿Qué pasa si se rompe alguno? Todo el tiempo circulan camiones de 25 mil litros con agua con hipoclorito», señaló el trabajador que prefirió resguardar su identidad ante la posibilidad de represalias.

El departamento de Higiene y Seguridad es el que debería proveer a los empleados de los elementos necesarios para el desarrollo de sus funciones. Pero no hay recursos, ni elementos. Hace más de dos años que no les entregan ropa, ni siquiera a los operarios de calle. «Antes entraban con trajes especiales impermeables. Ahora no les dan ni máscaras para cubrirse del vapor y están en contacto con cloro y líquidos cloacales. En el departamento de obras hay operarios que deben ingresar para inspeccionar dentro de las estructuras. A ellos también, hace dos años, les quitaron el ítem de insalubridad», finalizó.

 

Cuestión de nombres

Cuando los trabajadores de manera particular comenzaron a realizar sus reclamos, la empresa tomó una particular decisión. ¿Mejorar las condiciones ambientales de la parcela?, ¿Garantizar mayor seguridad para los trabajadores?, No. En una escalada de cinismo sin precedentes, las autoridades cambiaron la denominación del predio a «Establecimiento Alto Molino». De un día para el otro, aparecieron carteles con el nuevo nombre del lugar en el ingreso y otras zonas aledañas.

La maniobra fue leída por los empleados como una estrategia para difuminar el área alcanzada por la caracterización de insalubre, como si el nombre de un espacio determinara mágicamente sus condiciones ambientales.

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