El sábado el microcentro salteño se convirtió en el escenario de una brutal policial, que no se veía desde La noche de las tizas.

La falta de diálogo, la represión y la ineptitud de resolver problemas son dos componentes escenciales del gen Romero. «Más palos que palabras» fue el título que usó CUARTO PODER cuando Juan Carlos Romero dejó a miles de trabajadores en la calle, luego de asumir. Para los «excedentes» no hubo diálogo, hubo palos. Eso se repitió con la noche de las tizas: las maestras pedían una aumento, la respuesta del gobierno fueron golpes,.
Y este sábado, en vísperas del día de la madre, el centro se militarizó, los negocios debieron cerrar y la policía reprimió: detuvieron violentamente a 48 varones, 15 mujeres, entre ellas 2 chicas menores de edad. Muchos hijos e hijas pasaron un día de la madre, con sus madres presas por querer trabajar.

La exsenadora del Partido Obrero fue dura contra la intendenta

No se recuerda algo así en los anteriores gobierno municipales. Miguel Isa hasta cuando había problema con los remiseros, que era de provincia, bajaba a conciliar y despejaban la San Martín. En el caso de Gustavo Sáenz, hizo todo un laburo con los carreros.

Bettina pidió palos. Lo hizo, en teoría, para defender a los comerciantes, a los que termió perjudicando: el centro parecía tan militarizado, el peligro era tan inmimente, que muchos comerciantes debieron bajar las persianas. Los vendedores formales acusan a la intendenta de haberles arruinado sus expectativas de venta en vísperas del Día de la Madre.

La represión también deja en claro que Bettina tiene otra incapacidad: la de rodearse de buenos funcionarios que logren ponerle un freno a sus errores. Frida Fonseca y Jorge Altamirano no desempeñan más que un triste papel.

La reacción de la intendenta a su propia incapacidad y a la falta de diálogo, es la violencia. No consigue autoridad con su buen desempeño, y opta por el autoritaismo. Es como una chiquita malcriada, que falla en un juego y que, en vez de intentarlo de nuevo y mejor, decide romperlo.

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