El panorama actual de la Corte es lo más parecido a la desolación. Con un presidente que busca apoyo político, de un gobierno inestable anímicamente y con reacciones espasmódicas, que ni siquiera nombró sus representantes en el Consejo de la Magistratura, diez meses después de haber asumido.  Por Dr. D Morando

El bocinazo de los abogados del viernes no dejó ningún ganador hasta ahora. En realidad, dejó más muertos que heridos. Como si hubiera sido una batalla sin definir, ya que nadie puede proclamarse vencedor. Lo que si, tanto a Guillermo Catalano, como a Humberto Pedro Burgos les empezó a ajustar el zapato.

Ricardo Villada es el Ministro de Justicia, pero no solamente no le importa el tema, sino que no entiende absolutamente nada. Primero fue secretario del área Pedro García Castiella, después encumbrado a Defensor General; y a continuación lo nombraron a Diego Pérez, con buenas relaciones políticas, pero sin ninguna influencia dentro del gobierno. Como síntesis: no hay conexión, ni relación, ni interés, entre el gobierno y la justicia. Se nota, y mucho ¿Qué es lo que realmente pasa dentro de la justicia?

Nadie entendió nunca ni porqué, ni para qué, se aumentó el número de jueces de la Corte. Pero la certeza es que desde ese momento, la Corte se paró definitivamente, dicen los abogados. En un primer momento se dijo que Horacio Aguilar desembarcaba para asumir como presidente. Pero con el correr de los días, siguió más preocupado por su estudio que por la justicia. Las nuevas juezas, carecen de capacidad de liderazgo. Ninguna de las dos. No se las ve muy cómodas, dicen en los pasillos de Tribunales. Y la división en salas, sirvió para generar confusión, no eficiencia.

En medio de todo ese mar revuelto, apareció el demonio urkupiñero Gonzalo Guzmán Coraita, planteando un amparo para preguntar cuánto cobran los chicos y las chicas. La Corte, sin reacción de ninguna clase, se quedó petrificada. Permitiendo que el siempre dispuesto a hacer daño, Diego Rodríguez Pipino, la siente en el banquillo de los acusados como parte en un juicio. Nunca había sucedido nada igual, ni podría suceder en otras provincias.

Porque si Guzmán Coraita se presentaba ante la propia Corte, sus jueces tenían la obligación de informarle lo que ganan en mano. Nadie duda de que la jugada del dúo Guzmán Coraita –Roque Rueda y sus patrones, fue premeditada para esmerilarla a la Corte. Como también se sabe que esa jugada, les salió muy bien políticamente, porque la Corte quedó sin reacción, y a ninguno de sus jueces o juezas se les pasó por la cabeza mostrar el recibo.

Pasado ese episodio, el Colegio de Abogados pensó que podía continuar la aventura del dúo. Sin embargo, a “Burguitos” (como le dicen algunos que no lo quieren mucho), se le pasaron varios elefantes por la nariz. Y no los vió. Un presidente del Colegio representa a toda la abogacía, y tiene algunas obligaciones que el sonido de las bocinas, no alcanzan a tapar. Su rígida formación castrense, adquirida en el Liceo Militar, no le hizo ver que sin querer, se colocó entre los anti cuarentena. Posición que encabeza lo más rancio de la derecha salteña, con los pitufos Grande y Nanni como abanderados. Los bocinazos también desnudaron la feroz interna del Colegio, que precisamente no quería quedar pegada con la derecha.

Una abogada militante, que el viernes estaba que estallaba y se habían reunido con el gremio judicial, señalaba a los gritos que el Colegio tiene pleno conocimiento de lo que podría suceder si la Ciudad Judicial se llena de gente de un día para el otro, mientras la curva de la pandemia alcanza su punto máximo y niveles insospechados. Todavía nadie se anima a decirlo, pero la curva podría seguir subiéndo los próximos tres meses a niveles que el resto del país quedará un poroto.

Sucede que hay algo horrible que nadie quiere decir, porque se van a chamuscar como los pastizales. Y esto es nada mas y nada menos , que el acuerdo sellado entre un sector de la Corte y Burgos, para armar quilombo y tapar un chanchullo horrible, que solucionaba el problema del caranchaje ¿Cuál es la verdad de la trama entonces?. En realidad se trata de dos verdades, o dos vacantes. Sandra Bonari estaría por pedir su jubilación y algunos arriesgan a asegurarar que ya no vuelve a la Corte. Suena para reemplazarla, otro de los monos que tiene a mano el gobierno, esta vez le tocaría al “Mono” Martín Plaza.

En la otra vacante en donde se cocina la traición, se sacan las astas. Es que en noviembre vence el mandato de Fabián Vittar, y junto a esto, se conjugan la solución y el problema. La solución, es que Burgos sabe (porque lo pidió por todas partes), que si la Corte hubiese puesto en funcionamiento el expediente digital, ningún carancho protestaría por la feria extraordinaria.

En el bocinazo le pidieron que diga esto, pero el boga se quedó violín en bolsa. El problema, ya lo viene denunciando hace tiempo Cuarto Poder. Es que los cien palos que le tiró el ex ministro Germán Garabano a la Corte de Justicia, no aparecen ni debajo del puente Vélez Sarsfield. Claro que no son los muchachos de Villa San Antonio los que se los mejicanearon ¿Quién los tiene y donde están? ¿Organizará un bocinazo “Burguitos” para pedir algo de decencia? Por lo pronto, parece que no. En ese caso, ahí está firme, otro de los candidatos a la Corte. El resto es verso.

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