La investigación por una financiera ilegal no salpica a la policía de Salta, la enchastra.

Por: Lucas Sorrentino

 

El jueves a la noche se conoció la detención de dos Comisarios y de un Principal; hasta el momento solo habían sido detenidos dos cuatro de copas de la institución policial. También cayeron los dos prófugos, entre quienes está la mujer sindicada como la cabecilla de la operación. Todo indica, sin embargo, que esto recién comienza: que detrás de estas últimas personas detenidas, podría haber otros titireteros. 

En un intento de limpiar el buen nombre de la policía -como si alguna vez lo hubiera tenido-  el Jefe de Prensa de la Policía, Miguel Velardez salió a desmentir que se hayan concretado allanamientos a la Central de Policía. Dijo que solo hubo una nota solicitando documentación de las personas que estarían vinculadas al caso. La aclaración limpia poco y nada.

La implicancia de la policía en la estafa de la financiera Ríos & Asociados saltó a la vista cuando a un integrante de la Unidad de Investigación UDEC, que participó en el operativo bajo supervisión de la Fiscal, recibió una amenaza: una imagen con información personal donde se observa, entre otros datos, teléfono móvil, e-mail, domicilio y fotografía. La imagen solo podía haber sido tomada por un policía: era una captura de la plataforma virtual SIRH (Sistema Integral de Recursos Humanos) de la Policía de la Provincia de Salta, a cuyo sistema digital se puede acceder solamente mediante usuario y contraseña asignada de manera particular y con los registros correspondientes.

El Procurador también resaltó que fueron los policías quienes alertaron a los fugados sobre los allanamientos antes de que se produjeran. 

El rol de los primeros pitufos detenidos

Los primeros uniformados esposados fueron un Oficial Principal y un Cabo de la Policía. El primero tenía una financiera informal dedicada a la compra y venta de divisas que funcionaba en el microcentro. En los allanamientos, los investigadores secuestraron $ 1.659.670, 15.900 dólares.

Estos dos policías cumplían los roles de colaboradores que buscaban nuevos «inversores» (léase, víctimas). Ese  constante y fluido flujo de dinero de nuevos inversores sirvió a la falsa financiera para acumular un número mayor de víctimas que entregaron sus ahorros.

Uno de los policías detenidos tenía como negocio paralelo a su rol de miembro de una Fuerza de Seguridad, una actividad de tipo financiera informal dedicada a la compra y venta de divisas que funcionaba en el microcentro.

Ambos detenidos tenían una comunicación directa con una de las prófugas y actuaron de voceros ante las víctimas para disuadirlos de realizar denuncias.

Round 2: caen más pitufos

Antes de la caída de dos comisarios, cayó Cinthia del Valle Elizabeth Moya. Estuvo prófuga por unos días, gracias a que otro policía la alertó del  allanamiento. La mujer ya contaba con un extenso prontuario por robos y estafas. Junto a ella, fue detenido Hernando Efraín, hermano de uno otro de los implicados. 

Moya tiene un poco más de 30 años, cursó la primaria en una escuela céntrica y es conocida en el ambiente delictivo dado que registra causas por robos y estafas, incluso ya estuvo presa. Aunque algunos intentaban sindicarla como «el cerebro» de la organización, quedó claro que no tenía las competencias para pergeñar una estafa a gran escala. Al menos no sola. 

Los investigadores empezaron, entonces, a buscar  a los verdaderos titiriteros. 

Fue entonces, después de esta detención clave, que tras ocho allanamientos se produjo la detención de una mujer comisario a cargo del sector de Cobranzas de Adicionales, de otro comisario a cargo de la división Robos y Hurtos y de un oficial de la Policía. Además fueron imputados tres miembros de la División Robos y Hurtos y un suboficial -que no fueron detenidos ya que la fiscalía considera que su libertad no entorpece la investigación. 

Estos tres miembros de la Policía optaron por no prestar declaración. Esperan que el silencio los proteja. Quedaron detenidos en la Alcaidía General de la Provincia.

Hasta el momento, son 21 los implicados en la causa: 15 se encuentran detenidos, siendo 5 de ellos miembros de la Policía de la Provincia (dos comisarios, dos oficiales principales y un cabo). Además, tres miembros de la División Robos y Hurtos y un suboficial fueron citados a audiencia de imputación el próximo martes 12. Dos personas, un hombre y una mujer, permanecen prófugos.

¿Serán los Comisarios los máximos implicados? ¿Conoceremos, alguna vez, a los verdaderos titiriteros?