¿Y por casa cómo andamos? CNN destapó una red de “academias de violación”

 

Una investigación periodística develó una red global de violación existente
en comunidades virtuales donde la violencia se normaliza y monetiza. En Salta
se vienen denunciando numerosos casos de pedofilia digital.

 

Andrea Sztychmasjter

 

En Salta y según la fiscala penal especializada en Ciberdelitos, Sofía Cornejo, existen casos de pedofilia digital como para hacer un allanamiento semanal. 

Al tiempo que aseguró que en este tipo de delitos no hay un patrón social, cultural o etario que se repita: “La pedofilia digital la estamos viendo a la vuelta de la esquina o en lugares más alejados con gente muy mayor de edad o con chicos muy jóvenes”, detalló.

La semana pasada Gendarmería rescató a dos víctimas de trata y detuvo a una pareja en Salta. Una denuncia al 911 permitió iniciar una investigación por trata de personas con fines de explotación sexual. Como resultado, se identificó y desarticuló una organización que explotaba a dos mujeres, una de ellas menor de edad.

Las pesquisas permitieron determinar que una pareja mayor de edad captaba a las víctimas y organizaba encuentros a través de redes sociales, obligándolas a participar bajo coerción y obteniendo un beneficio económico de la actividad.

Este caso es solo un ejemplo de cómo operan las redes de explotación sexual a través del contacto virtual. Solo en los primeros días de 2026, la Fiscalía de Ciberdelitos de Salta ya había concretado tres allanamientos con detenciones por delitos cometidos en internet contra niñas, niños y adolescentes, con imputaciones por grooming, corrupción de menores y distribución de material de abuso sexual infantil.

Cornejo fue enfática al marcar que ya no debe hablarse de “pornografía infantil”. “La pornografía es una actividad entre adultos. Cuando hay niños, se trata de material de abuso y explotación sexual infantil. Es violencia, no es entretenimiento”, señaló.

Una investigación periodística destapó una red global

En el juicio contra el exesposo de Gisèle Pelicot se expuso una década de abusos sistemáticos bajo “sumisión química” por parte de su propia pareja—que implicó a más de 50 hombres— y además reveló un patrón de violencia que va más allá de un caso aislado. Con la luz de esta nueva investigación el caso vuelve a dar cuenta no solo de la valentía que tuvo la mujer al denunciar sino de ciertas prácticas normalizadas de algunos hombres que terminan expandiéndose por internet. 

Una investigación de ‘CNN’ ha puesto de manifiesto hasta qué punto estas prácticas pueden organizarse y difundirse en entornos digitales. Bajo el nombre de una supuesta “academia global para violadores”, periodistas se infiltraron en un grupo con cerca de mil participantes donde se compartían métodos, contenidos y dinámicas de abusos dentro del ámbito de la pareja.

La reportera Saskya Vandoorne, junto a su equipo, documentó cómo estos espacios funcionan como redes de intercambio que normalizan y monetizan la violencia.

Tras la investigación de CNN los legisladores del Reino Unido están poniendo el foco en las plataformas donde prosperan estas comunidades. El sitio motherless.com alberga numerosos videos del denominado “contenido de sueño”, subidos por los propios usuarios. Asimismo, circula una petición que insta a los principales motores de búsqueda a retirar el soporte de este sitio. 

La periodista de ‘CNN’ Kara Fox, otra de las investigadoras del caso, advirtió que el fenómeno va más allá del grupo infiltrado en Telegrama: “Sabemos que existen otros espacios similares, con muchos más participantes”.

El “#eyecheck” o la revisión ocular

El fenómeno documentado por ‘CNN’ podría tener un alcance mucho mayor del que se conoce.

“Es imposible saber cuántas sobrevivientes hay”, advirtió la periodista Kara Fox.

Uno de los espacios analizados, vinculado a uno de los implicados en la investigación, alberga decenas de miles de videos asociados a prácticas que apuntan a la utilización de sustancias para anular la voluntad de las víctimas. Solo en marzo, estos contenidos sumaron millones de visualizaciones, principalmente desde Estados Unidos, y se difundieron bajo etiquetas como #eyecheck o #revisiónocular.

Las investigadoras alertan de que este tipo de material circula a escala global, alojado en servidores repartidos también en Europa, y que es subido de forma constante por usuarios de distintos países.

Según Fox, muchos de estos vídeos presentan indicios claros de no consentimiento y forman parte de dinámicas en las que los agresores intercambian métodos y recomendaciones para cometer estos delitos y evitar ser detectados.

En este contexto, la llamada “comunidad del sueño” utiliza prácticas como el “eyecheck” —levantar los párpados de las víctimas para evidenciar su estado de inconsciencia— como una forma de validación dentro de estos entornos, donde incluso se ofrecen retransmisiones a cambio de dinero o criptomonedas.